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Los pequeños escribiéndole a los grandes. A petición de Forbes México, seis emprendedores comparten sus inquietudes en torno de los personajes que los inspiran (o todo lo contrario).

 

La búsqueda constante del aprendizaje es lo que nos vuelve expertos en cualquier disciplina. Manejar una empresa, emprender en terrenos desconocidos o sustentar un negocio requiere de ayuda y sobre todo de los mejores conocimientos.

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Es por eso que Forbes México se dio a la tarea de encontrar a algunos emprendedores que buscan una guía en los personajes más acaudalados de México.

Conoce las historias de estos emprendedores a través de las cartas que les escribieron a los hombres más ricos de México.

 

Carta de Arián González, director general de Clickonero.

Ing. Carlos Slim Helú

Presente

Estimado ingeniero:

Seguramente hay muchas lecciones que un empresario puede aprender de usted, pero quiero resaltar dos:

  1. La audacia de apostar decisi­vamente por una tecnología que en su momento fue totalmente novedosa (la telefonía celular), aun cuando la tecno­logía estándar era tan dominante y la base de su negocio.
  2. La visión de aprovechar su entendimiento del mercado y la infraestructura de sus negocios (principalmente de Telmex, en ese momento) para innovar y difun­dir una nueva modalidad de servicio (inventar el sistema de prepago en telefonía móvil para ponerla al alcance de todos, por ejemplo).

Con esto en mente, me gustaría hacerle dos preguntas: ¿Cree que su grupo esté invirtiendo lo suficiente en nuevas tecnologías? ¿No considera que debería de invertir mucho más en startups como la apuesta para generar innovación?

Le platico lo que veo en nuestro sector. ClickOnero es una de las ocho empresas en México, incluidas las grandes cadenas departamentales, que vende productos en línea por más de 10 millones de dólares (mdd) al año. Somos la única startup mexica­na en este grupo. Para mí hay pocas tendencias tan claras como que el comercio electrónico va a ser la forma de comprar productos en un futuro muy cercano y, sin embargo, veo una apuesta muy blanda por parte de los empresarios mexicanos, en general.

Sé que sus negocios de tiendas físicas dan un excelente resultado, pero, ¿no cree que la apuesta grande debería de estar en el futuro? Imagino cuántas veces le habrá dado vueltas en su cabeza el reto de hacer que la telefonía móvil fuera usada por todos. Hoy existe un desafío similar: menos de 1% de las ventas al menudeo se hace en línea. ¿Qué idea podría compartir con los emprendedores mexicanos en comercio electrónico, como yo, para que esto cambie?

Creo que la adquisición de decompras.com fue un primer paso en este sentido. Sin embargo, someterla a estar dentro del grupo y sus dinámicas de negocio podría ser una falla en la lectura de cómo generar innovación. Una de las pocas constantes en los últimos años es que los cambios revolucionarios han nacido de startups y no de gran­des corporativos. Incluso Facebook ha basado la parte central de su estrategia en el desarrollo de startups externas: Instagram y WhatsApp. Pongo énfasis en el desarrollo y no en la adquisición, porque creo que éste ha sido su gran acierto: usar su infraestructura como plataforma y no envoltura de crecimiento.

Aplaudo la inversión del grupo en Shazam. Le planteo, sin embargo, un ejercicio mental: imagínese que invir­tieran esos mismos 40 mdd en cinco o 10 startups mexicanas y que esto desencadenara más inversiones. Aun cuando todas las inversiones fueran un absoluto fracaso, visualice el impacto en sus negocios de telefonía móvil y co­nexión a Internet al detonar un ecosis­tema emprendedor en el que miles de jóvenes se dediquen a desarrollar apps, sitios, wearables o proyectos de internet of things. Visto desde esa perspectiva, a nadie le conviene más que a usted que se desarrolle el ecosistema de startups en México.

El éxito de empresas como Mercado Libre o Alibaba ha sido el producto, sí de una genialidad de ideas y ejecución, pero también es el resultado de que personas e inversionistas claves se hayan involucrado en el momento correcto para impulsarlas. En México hace falta ese escalón y puedo pensar en pocas personas tan claves como usted para construirlo. Lo invito a analizarlo.

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