Por Julio Pilotzi*

La industria del entretenimiento ha sido una de las más castigadas por el paro de operaciones derivado del COVID-19, no solo porque no es considerada esencial, sino porque se encuentra en los últimos lugares de las actividades vitales por su carácter lúdico, sin embargo, para los casinos, esta crisis ha significado un reto mucho mayor. El sector del entretenimiento, que abarca teatros, cines y casas de apuestas, estiman pérdidas que superan los 38 mil millones de pesos, al considerar el cierre de sus actividades habituales desde finales de marzo hasta inicios de julio.

En el caso específico de los casinos, que regula aquí la Secretaria de Gobernación, de Olga Sánchez Cordero, enfrenta la imposibilidad de operar sus salas y la ausencia de las actividades deportivas a nivel mundial, mismas que son fundamentales para su negocio en línea. Vale la pena recordar que estas instalaciones fueron los primeros negocios en cerrar sus puertas de manera voluntaria en la mayoría de las entidades federativas del país, con el objetivo de salvaguardar la seguridad de sus colaboradores, en apego a las medidas emitidas por la Organización Mundial de la Salud y el Consejo Nacional de Salud.

A pesar del incipiente auge por los deportes virtuales, como la eLiga, el especialista en el negocio de apuestas, Eduardo Pérez, de Strendus, ha comentado que, a pesar del escenario poco alentador generado por el coronavirus, este formato digital no remplazará a los eventos en vivo. Para mala fortuna del sector, no hay certeza sobre cuál será su panorama en el futuro.

 Tan solo el año anterior, los mexicanos gastaron cerca de 5 mil 700 millones de pesos en sitios de apuestas en línea, mientras en paralelo, derivado de la pandemia ha crecido su demanda hasta en un 100 por ciento, al mantener el dinero de los apostadores en carreras computarizadas de purasangres, o en videojuegos como la anteriormente mencionada eLiga.

Recordemos que el retorno a la nueva normalidad en los casinos y salas de apuesta será tan solo al 50 por ciento de su capacidad, debido a las recomendaciones emitidas por las autoridades federales de ejercer la sana distancia. Por ello, los casineros estiman que les tomará aproximadamente dos años recuperar los niveles de ingresos obtenidos en el 2019.

En concordancia, la Asociación de Permisionarios, Operadores y Proveedores de la Industria del Entretenimiento y Juego de Apuesta en México (AIEJA), que dirige Miguel Ángel Ochoa Sánchez, calculó una caída del 30 por ciento en los ingresos anuales del sector, en comparación con 2019. Fue un buen año para la industria de juegos y sorteos, ya que tuvo ingresos que ascendían a los 228 mil 231 millones de pesos, pero para este 2020 enfrentará pérdidas que superarán los 33 mil 175 millones, con un total de ventas equivalentes a 195 mil 56 millones.

Con sus negocios cerrados y el escenario poco promisorio, podría traer consigo la pérdida de gran parte de los 50 mil empleos directos que otorga este sector, pues está contemplado que los jugadores demoren en regresar a las salas abiertas a nivel nacional, situación que ha orillado a la industria a adoptar nuevas medidas fiscales. Ante esto, la industria de Juegos y Sorteos hacen un llamado al gobierno federal y estatales, para lanzar apoyos en rubros fiscales, como fue el caso de Puebla, de Miguel Barbosa, quien suspendió el cobro del impuesto a los jugadores, el cual es de 10 por ciento.

Lo cierto es que esta medida no parece suficiente para mantener un sector que, hasta antes de la pandemia, representaban el 0.5 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) nacional, con cerca de 4 millones de clientes y 380 establecimientos abiertos en el país.

 Así, la plegaria sería que más estados, e incluso el gobierno federal lancen programas de ayuda tributaria, ya sea eliminando o difiriendo el cobro de algunos gravámenes, pues la carga impositiva con las salas cerradas, no permitirá retener a la plantilla laboral por mucho tiempo.

Bajo este contexto, Ochoa Sánchez proyecta que algunos casinos ya contemplan la probabilidad de migrar hacia una operación digital o adaptarse a las nuevas necesidades del mercado, mientras en contraparte, otras podrían declararse en quiebra a finales de año. Claro ejemplo de ello son los operadores de juego en línea en el país como Codere, Caliente y Play City, quienes a raíz de la crisis sanitaria redoblaron esfuerzos para encontrar nuevas y mejores alternativas de apuesta.

Otras cifras que muestran la importancia del sector son que, hasta antes de la crisis sanitaria, esta actividad aportaba poco más de 4 mil 700 millones de pesos en impuestos anuales a las arcas públicas; mientras en paralelo empleaban a más de 200 mil personas de manera indirecta. ¿Será que la 4T y el presidente Andrés Manuel López Obrador dejen a tantos mexicanos a su suerte?. Veremos 

*Analista de temas económicos.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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