La brecha salarial entre mujeres y hombres es tan amplia en México que ellas deberían trabajar 120 días adicionales en 2015 para obtener los mismos ingresos que ellos en 2014.

 

En las últimas décadas, las mujeres han cobrado mayor importancia en la economía, ingresando en grandes números al mercado laboral y rompiendo barreras en todos los ámbitos. Pese a estos avances, una comparación entre el promedio de ingresos percibidos por las mujeres y los hombres, sin distinción de variables como sector de actividad, nivel educativo o edad, revela que ellas ganan menos. Hoy, en Estados Unidos por cada dólar percibido por los hombres, las mujeres ingresan 77 centavos. En México, esta cifra cae a 54 centavos, de acuerdo con el Global Gender Gap Report 2014. Generar conciencia en torno de este fenómeno es el motivo del Día de la Equidad Salarial, que se celebra el 14 de abril en Estados Unidos.

La fecha del Día de la Equidad Salarial simboliza el número de jornadas adicionales que deben trabajar las mujeres para alcanzar los mismos ingresos que los hombres en el año anterior. En México, la brecha salarial entre mujeres y hombres es tan amplia que las mexicanas deberían trabajar 120 días adicionales en 2015 para obtener los mismos ingresos que los hombres en 2014. Esto significa que si existiera el Día de la Equidad Salarial en nuestro país, éste caería a mediados de junio.

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Parte de las diferencias de ingresos entre mujeres y hombres puede explicarse como producto de sus decisiones educativas y laborales.

En la actualidad, aunque las mujeres incursionan cada vez más en profesiones tradicionalmente consideradas exclusivas para hombres, continúan dominando numéricamente en sectores como la educación y las humanidades, actividades menos valoradas en el mercado de trabajo. En México, por ejemplo, las mujeres ocupan 99% de los puestos de docencia a nivel preescolar, 93% de trabajo social y 90% de enfermería. En contraste, conforman tan sólo el 32% de los puestos de investigación en áreas motoras del desarrollo, como la ciencia y tecnología.

Sin embargo, la segregación en el empleo no logra explicar la brecha salarial en su totalidad. En 2007, la American Association of University Women encontró que entre mujeres y hombres de la misma edad, nivel educativo, área de estudios y experiencia laboral, la brecha salarial era de 12%. De acuerdo con el Pew Research Center, esto se debe a que las probabilidades de que una mujer interrumpa su carrera profesional para dedicarse a responsabilidades familiares son mayores que en los hombres, lo que impide que alcancen puestos de liderazgo y tiene efectos a largo plazo sobre sus ingresos. Así, la brecha salarial es menos pronunciada para mujeres solteras sin hijos, cuyos ingresos alcanzan el 96% de los hombres.

Eliminar la brecha salarial entre mujeres y hombres requiere de medidas que rebasan las políticas de no-discriminación, que ofrecen una pálida solución. Combatirla implica promover la integración en el mercado laboral. El gobierno debe encabezar los esfuerzos que incentiven la participación de las mujeres en sectores en los que están subrepresentadas, como la ciencia y la tecnología. Para ello es necesario introducir planes de estudio con perspectiva de género en las escuelas, realizar campañas de sensibilización que despierten el interés de niñas y jóvenes en áreas educativas comúnmente asociadas con hombres, así como incrementar el número de becas para mujeres en estas disciplinas. Es necesario implementar mejores políticas públicas y prácticas corporativas para promover la participación de los hombres en la vida familiar y doméstica, de manera que la probabilidad que un hombre o una mujer interrumpa su carrera para dedicarse a responsabilidades familiares y acceda o no a puestos de liderazgo mejor remunerados sea la misma.

En México no existe el Día de la Equidad Salarial, pero tener conciencia de este problema es el primer paso hacia el cambio. Nada justifica que las mujeres mexicanas tengan que trabajar casi medio año más que los hombres para igualar sus ganancias. Sumemos esfuerzos para iniciar el camino hacia la verdadera equidad laboral.

 

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