Chevron es una de las petroleras más grandes que extraen crudo en el lado estadounidense del Golfo de México, y precisamente eso le da ventajas en costos para explotar yacimientos del lado mexicano.

“Planeamos transferir las experiencias y las lecciones aprendidas para desarrollar las aguas profundas de México”, asegura Ali Moshiri, presidente de Chevron África y Latinoamérica, Exploración y Producción, en entrevista telefónica desde Houston, Texas.

Moshiri, un ingeniero con experiencia de más de 30 años en campos del Golfo de México, no sólo confirma el interés de la empresa en las licitaciones que el gobierno mexicano lanzará este año, en un entorno de muy bajos precios del crudo, sino también el interés de la petrolera estadounidense en ser uno de los jugadores grandes en aguas profundas en México.

 

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―Los bajísimos precios obligan a las petrole­ras a ser muy selectivas con los proyectos en los que invierten, ¿mantiene Chevron su interés en los proyectos de aguas profundas en México?

―Cuando vemos una oportunidad, la tomamos a largo plazo, más allá de los precios, no nos fijamos en los precios de hoy. Para aguas profundas en México la estrategia es de largo plazo; queremos ser un jugador grande en aguas profundas en México, en el Golfo de México, y lo vemos dentro de un marco de 20 o 25 años.

 

―¿Confirmas entonces que participará Chevron en las licitaciones este año?

―Muchas compañías estarán interesa­das. En las licitaciones de aguas pro­fundas, serán las grandes empresas.

Una de las cosas que los precios bajos provocan –y es algo positivo– es que lo que vas a obtener es a un postu­lante serio buscando participar.

 

―¿Qué sinergias y experiencias puede trasladar Chevron al lado mexicano del Golfo de México?

―Si lo ves, el sector en Estados Unidos está mucho más avanzado, han sido descubiertos muchos campos, se ha entendido la geología y se ha ganado mucha experiencia.

Será una gran ventaja para México, que podrá comenzar (a operar) rápi­damente, porque todas esas lecciones aprendidas (en Estados Unidos) se trasladarán a México. En Chevron, una de las más grandes en el sector estadounidense del Golfo de México y con una producción significativa, planeamos transferir las experiencias y las lecciones aprendidas para desa­rrollar las aguas profundas de México.

Verás que el progreso en el desa­rrollo de las aguas profundas en Méxi­co será a un ritmo mucho más acele­rado que en el sector estadounidense.

 

―¿Hay algún indicador que nos dé una idea de los ahorros que implica tener esa expe­riencia del otro lado de la frontera?

―No tengo un porcentaje, pero te aseguro algo: haremos todo lo posible para aprovechar eso, tiene sentido para el negocio. Y otros harán lo mis­mo. Por ejemplo, si yo tengo a un equi­po trabajando en un pozo en el lado estadounidense puedo simplemente moverlo unos kilómetros al lado mexicano. Me aseguraré de que eso ocurra. Es una necesidad del negocio, no un lujo ni una estrategia.

 

―¿Puedes darme otro ejemplo de eso?

―Podría ser la infraestructura. Tras ha­ber trabajado ampliamente en aguas profundas en el Golfo de México, hemos desarrollado infraestructura, puedes verlo justo al otro lado de la frontera.

Otro ejemplo son los servicios. Los que están en el lado estadounidense se pueden transferir fácil y rápida­mente a México. Hay muchos más ejemplos: la geología es parecida, lo único es que de un lado es Estados Unidos y del otro es México, pero el modelo de negocio es el mismo.

 

―¿México debería cambiar las condiciones de los contratos para hacerlos más atracti­vos para las empresas?

―El gobierno de México, Coldwell (el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell) ha hecho un trabajo im­presionante para hacer competitivos los proyectos de aguas profundas, y creemos que hay una buena opor­tunidad de que las ofertas sean competitivas.

Si se harán cambios para atraer más (jugadores), eso depende del gobierno de México, pero el siguiente paso en estos procesos es hacer una buena evaluación de la geología. Ten en mente que México ha sido cercano a nosotros por muchos, muchos años, más de 40 años, pero no tenemos información geológica, por tanto el reto no sólo es físico, sino también es comprender la geología.

―También encontrarán que los contratos en Estados Unidos son radicalmente distintos a los de México, ¿cierto?

―Es correcto. En Estados Unidos es una concesión, mientras que en México es un contrato de asociación en participación. Pero en realidad no importa el tipo de contrato, lo que buscamos son los resultados finales, y estos están impulsados por los costos de desarrollo, la geología, los recursos, etcétera.

 

―¿Abre la situación financiera de Pemex oportunidades a empresas como Chevron para crear empresas conjuntas o colabo­rar, o para ir a proyectos a los que Pemex ya no puede?

―Primero, Pemex es nuestro socio es­tratégico, no creo que habría ningún problema para nosotros en asociar­nos con ellos; hemos trabajado para Pemex por los últimos 40 años. Nos conocemos mutuamente, tenemos un acuerdo de colaboración y por tanto estaríamos honrados de trabajar con Pemex en cualquier empresa con­junta, ya sea en aguas profundas, petróleo pesado o en cualquier otra oportunidad.

 

―Este año Chevron reportó pérdidas por primera vez desde 2002, ¿cómo encaja México en esa situación de la empresa?

―Chevron tiene una hoja de balance sólida. Nuestro negocio está en el largo plazo; este es un ambiente de precios bajos, hemos pasado por ambientes de precios bajos antes y cuando los precios volvieron a subir la compañía estuvo más fuerte que nunca.

Nosotros no buscamos oportu­nidades por un precio alto o bajo, buscamos una buena oportunidad, y esa es la diferencia entre las grandes empresas consolidadas y las peque­ñas empresas oportunistas.

 

―¿Qué representa México para Chevron?

―En general, México es importante para Estados Unidos, y para empre­sas como Chevron es un país con muchos recursos. Si lo ves, Latinoa­mérica es muy significativa para Chevron, operamos en varios países y nos encantaría operar en México; vemos a toda la región y México está al lado, es nuestro vecino y vemos que las aguas profundas que tenemos al lado representan grandes oportuni­dades de sinergias para México y para Chevron.

 

―¿Qué posición le darías a México dentro de 20 a 30 años en importancia para Chevron?

―Esperamos que México se convierta en uno de nuestros activos clave, ese es nuestro objetivo final, y esa es la razón por la que hemos estado trabajando aquí durante 25 o 30 años. Estamos muy complacidos de que el presidente (Enrique Peña) y el gobier­no hayan cambiado la Constitución y nos hayan permitido realizar proyec­tos de exploración y producción.

 

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