El nuevo orden económico puede ser detonado por una alianza entre México y China, una nación asiática que entrará por la puerta grande a invertir en territorio mexicano, así como se convertiría en una válvula de escape ante una posible salida o renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) como lo prometió el presidente electo Donald Trump.

“La idea es que de alguna manera México tiene que buscar el esquema de integración con Asia”, aseguró Ildefonso Guajardo Villarreal, secretario de Economía (SE).

Los acuerdos comerciales que serán pactados en Asia deberían de ser como ya lo plantearon con grandes como China y la India, dijo al finalizar la inauguración del encuentro anual de microfinanzas organizado por el Programa Nacional de Financiamiento al Microempresario y a la Mujer Rural (PRONAFIM).

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“Lo que observamos en la reunión de Perú fue que el discurso del presidente de China, Xi Jinping, durante la fue de ‘aquí estamos’, China seguirá impulsando el libre comercio, abriendo su economía, no hay espacio que no se llene”, manifestó el funcionario del gobierno de Enrique Peña Nieto.

“Lo que China y México logren hacer en su relación comercial será el punto de partida para un nuevo orden económico mundial”, asegura Salomón Chertorivski Woldenberg, secretario de Desarrollo Económico (Sedeco) del gobierno de la Ciudad de México.

El triunfo del candidato Republicano es una amenaza real para la economía de México y el resto del mundo, declara el funcionario capitalino a un grupo de empresarios de la Asociación de Empresarios de Zhonghua en el país.

Donald Trump hizo campaña con una plataforma proteccionista y aislacionista, así como prometió a los ciudadanos estadounidenses cobrar aranceles las exportaciones de México y China. Esos cobros podrían volverse realidad en los próximos meses.

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La llegada del presidente electo de Estados Unidos “representa al mismo tiempo la necesidad de plantear nuevos horizontes y reforzar ante esta amenaza nuevos caminos”, expresa el funcionario capitalino.

Según el ex secretario de Salud durante el gobierno de Felipe Calderón, una alianza con los chinos es positiva para México, para el comercio internacional, para la inversión extranjera directa, así como para el futuro de la economía mexicana y de todo el mundo.

“México estará listo para este reto y estas responsabilidades”, señala Chertorivski Woldenberg.

Las empresas chinas han invertido cerca de 421 millones de dólares de 1999 a 2016, así como durante la administración de Enrique Peña Nieto se cancelaron el más importante para el sistema el ferroviario desde el gobierno de Porfirio Díaz.

El 15 de octubre de 2014, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) recibió ocho cajas de empresas con sus propuestas para la construcción del tren de alta velocidad México-Querétaro, una licitación entregada a China Railway y sus socios mexicanos: GIA, Prodemex, GHP y TEYA. Pero fue cancelada la obra y desechada la licitación del tren, que costaría cerca de 50,820 millones de pesos.

También, durante este gobierno se frenó la construcción del Dragón Mart en Cancún, Quintana Roo. Los chinos por sólo por eso proyecto pretendían dejar 180 millones de dólares de inversión extrajera directa a México. Sólo se llevaron una multa por 21 millones de pesos por parte de la Profepa.

“Los préstamos chinos destinados a América Latina se han convertido en la fuente más importante de financiación externa para Argentina, Brasil, Ecuador y Venezuela, superando a instituciones financieras internacionales de mucho arraigo en la región”, revela la a Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Desde 2010 a la fecha, los préstamos chinos han alcanzado los 94 mil millones de dólares (estadounidenses), frente a los 156,000 millones de dólares aportados por el Banco Mundial (BM), el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), según el estudio China y América Latina: Hacia una asociación por el desarrollo.

El financiamiento de los chinos está destinado a detonar proyectos de minería, las infraestructuras de transporte y la energía, mientras 60% de los proyectos de las instituciones financieras internacionales se centran en otros sectores (finanzas, educación, sanidad, medio ambiente y administración pública).

Entre 2015 y 2014, Venezuela recibió 47% del financiamiento de China en América Latina, Brasil se quedó con 19% de los capitales financieros de aquella nación asiática, a Argentina le dieron 16% de los recursos y a Ecuador se fue sólo 9% del financiamiento, explica Cepal.

Desde 2013, China y México han estrechado sus vínculos financieros. Ese año los dos países acordaron una alianza estratégica integral, que sirve de marco institucional para resolver cuestiones relacionadas con intereses económicos bilaterales y mejorar la cooperación.

Desde la fecha, se han celebrado varias negociaciones para asegurar el acceso de productos mexicanos tales como el aguacate, el cerdo, las frambuesas, el maíz blanco, las moras, los productos lácteos, el tequila y la ternera al mercado chino.

China y México firmaron en 2014 un total de 14 acuerdos bilaterales por un valor que alcanzó los 7,400 millones de dólares. Los acuerdos incluían la creación de un fondo binacional de 2,400 millones de dólares para su uso por parte de compañías de ambos países para invertir en energía, minería, industria manufacturera de alta tecnología y turismo, así como en exportaciones agrícolas hacia China (ternera, moras y frambuesas) e investigación científica conjunta.

Crearon el Fondo de Energía Sino-Mex entre la petrolera estatal mexicana Petróleos Mexicanos (Pemex) y tres compañías estatales chinas para invertir en proyectos de obras de infraestructuras energéticas, exploración y producción de petróleo y gas natural.

“Estados Unidos dio un paso a un costado (al dejar atrás el TPP) y China está diciendo los puedo ayudar”, manifestó José María Zas, presidente de American Chamber (AmCham) México.

La principal conclusión de APEC fue que China se convirtió en un tema de geopolítica en este momento, en donde el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump decidió cancelar su participación en el TPP.

“Hay que visualizar al gran competidor del bloque norteamericano como a China, y no a México”, recordó el representante de las empresas estadounidenses.

Juntando esfuerzos y trabajos entre la economía de Estados Unidos y de México sólo así se le competirá a China y se le podrá “ganar parte de una mayor participación del comercio global del bloque norteamericano”, concluyó Zas.

 

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