Los chinos están más ávidos que nunca por acumular oro. Todas las estadísticas así lo demuestran.

 

Quien haya leído la obra de J. R. R. Talkien, El Hobbit, o visto la última película bajo el mismo título, sabrá que “Smaug” es el nombre de un enorme dragón que custodia una tesoro compuesto por piedras preciosas, plata y sobre todo una gran cantidad de oro.

El apetito insaciable de este dragón por el rey de los metales, fue el que lo condujo a apropiarse de dichas riquezas que antes pertenecieron a los enanos de la Montaña.

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Esa representación fantástica, sin embargo, bien puede ser equiparada a lo que, en el mundo real, está sucediendo con el gigantesco “dragón” asiático: China.

Los chinos están más ávidos que nunca por acumular oro. Todas las estadísticas así lo demuestran.

La agencia estatal de noticias Xinhua dio a conocer esta semana que el “consumo” del metal durante 2013, ascendió a un total de 1,176.3 toneladas.

De esta forma, la demanda subió un 41.36 por ciento respecto al año anterior, y es casi el triple de su producción minera total, según datos de la Asociación del Oro de China (CGA, por sus siglas en inglés).

Por cierto, ese país se ha consolidado asimismo como el principal productor mundial. Dicha producción además, se queda por completo en su territorio.

Esa cifra de 1,176.3 tons. implica que por primera vez –como ya lo habíamos adelantado en este espacio, China habría sobrepasado a India como el principal consumidor global.

Cabe destacar que esta alza se dio en un contexto de baja de precios, que acabó con una racha positiva del precio del oro que duró 12 años.

Así que mientras en Occidente los medios y los enemigos del dinero real (oro) no dejaban de mofarse de él por “perder todo su brillo”, en Oriente daban las gracias por poner a precio de ganga, tan valioso activo.

Esta oportunidad no la están desperdiciando los chinos, al grado que estadísticas no oficiales pero sustentadas, dan cuenta de que la demanda real de oro es casi del doble de lo que reporta la CGA.

Koos Jansen, autor del blog In Gold We Trust y especialista del mercado chino, calcula que la demanda real es de al menos 2197 toneladas.

Jansen basa sus estimaciones en las entregas físicas que efectúa la Bolsa de Oro de Shanghai (SGE, por sus siglas en inglés).

Hasta 2007, el monto retirado de los almacenes del SGE era considerado como el oficial para medir la demanda china.

Sin embargo, a partir de 2008 –año del inicio de la crisis global, la CGA cambió la manera en que mide la demanda de oro, de un nivel mayorista a uno minorista. Este ajuste le habría permitido, según el autor de ese blog, manipular a la baja las cifras reales al esconder demanda de inversión.

En otras palabras, el “dragón Smaug” de Asia no quiere que se sepa a nivel internacional cuánto oro físico está acumulando, pues la mayoría lo está obteniendo al vaciar las lejanas arcas occidentales. Desde luego, la manipulación a la baja de las estadísticas solo puede deberse a una orden expresa de Beijing.

Jansen asegura que en los Reportes del Mercado de Oro de China de 2007 a 2011, los números de demanda que aparecían eran iguales a los retiros del SGE, por lo que debería seguirse considerando así, como ahora él lo hace.

No obstante, en 2012 la ya no se publicó dicho Reporte, ni ha vuelto a aparecer.

Llama la atención que en el último, el de 2011, ya se decía que “la desregulación del control del oro para abrir su mercado al público en 2002, llevó a un incremento constante de la demanda de oro de China, que excedió de un modo sin precedentes las mil toneladas en 2011…”

Eso significa que es falso que 2013 haya sido el primer año que los chinos compran más de mil toneladas, como ahora lo publica la CGA para que lo reproduzcan los medios extranjeros.

En otras palabras, la CGA es una para el mercado interno, y otra para el exterior.

Fuentes de Jansen le han dicho que el Banco Popular de China (Central) no compra su oro por medio del SGE, por lo que incluso la cifra de 2,197 toneladas de los retiros del SGE en 2013, se quedaría corta para reflejar la demanda final real de este país.

Recordemos que ese banco central no ha modificado ante el FMI su monto de reservas de oro desde 2009, pero diversos analistas apuntamos a que estaría acumulándolas de forma secreta.

Por si fuera poco, en 2014 el apetito del “dragón” continúa siendo voraz.

Las bóvedas del SGE entregaron, tan solo en enero pasado, un total de 247 toneladas, un incremento de 43 por ciento respecto al mismo mes de 2013, y un nuevo récord mensual.

Así, el “dragón Smaug” asiático sigue preparando el terreno para el día en que, bajo un nuevo sistema monetario, su divisa, el yuan, juegue un rol preponderante bajo el respaldo del oro. Parece que sus rivales occidentales olvidaron la norma fundamental: quien tiene el oro, pone las reglas.

 

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