Tras 12 años de una relación complicada, por su lejanía y un mercado con costumbres arraigadas, parecía que México había perdido el interés por fortalecer su comercio con China.

 

Por Reyna Isabel Ortega

 

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De acuerdo con cifras de la Sec­retaría de Economía, en 1994 el valor total del comercio en­tre ambas naciones apenas era de 541.8 millones de dólares (mdd); al cierre de 2013 esta cifra llegó a 67.7 mdd, de este total Méx­ico vendió a China el equivalente a 6.4 mdd, mientras que las importaciones chinas llegaron a 61.3 mdd, lo que representó un déficit de menos 54.8 mdd para México.

Sin embargo, por el tamaño y crec­imiento inigualable de su población, más de 1,354 millones de personas, el poder adquisitivo que se incrementa cada vez más dentro de sus principales ciudades y la necesidad de abastecimiento de pro­ductos, el objetivo del gobierno mexicano en turno es consolidar y mantener a China como su segundo socio comercial.

Para lograrlo, el Grupo de Alto Niv­el Empresarial México-China (GANE) acordó estrechar lazos en noviembre pas­ado, para apoyar e impulsar la actividad exportadora. Parte de estos acuerdos ya se están llevando a cabo.

Por ejemplo, el Consejo Empresar­ial Mexicano de Comercio Exterior (Comce) reporta que desde noviembre, al menos una vez al mes reciben deleg­aciones de representantes y empresarios chinos de diferentes industrias interesa­dos en invertir o en encontrar empresas competitivas con la capacidad exporta­dora que necesitan.

“Esperamos que con el impulso y los protocolos puestos en marcha, las ex­portaciones mexicanas hacia China se incrementen en un 10 o 20 por ciento, ello equivaldría a tres mil millones de dólares”, asegura Lorenzo Ysasi, director general del organismo

Tal vez no sea muy significativo, pero si relevante tomando en cuenta que Chi­na es uno de los países con mayor núme­ro de restricciones rigurosas en materia comercial.

 

Conocer el mercado

De acuerdo con Lorenzo Ysasi, la complejidad del mercado está tanto en las costumbres tan arraigadas como en la experiencia de compra que busca el consumidor de la clase media alta cuyo poder adquisitivo se ha incrementado.

Un estudio realizado por una firma de consultoría mundial, detalló que el ingre­so de este segmento de población es de 29,000 yuanes (36,759 dólares), y son consumidores que pagan más por pro­ductos de calidad, y tienen un mayor niv­el de confianza en marcas reconocidas. Si una empresa mexicana está interesada en exportar a China –indica Ysasi- primero debe hacer un estudio de mercado que le permita detectar la oportunidad que ex­iste, y para ello requiere de realizar no uno sino varios viajes hasta conseguir los resultados.

Aunque también hay quienes prefieren abrir una oficina o delegación, ante los altos costos que implica viajar constante­mente a ese país.

También, es necesario que las em­presas o industrias se familiaricen con los conceptos de logística y cadenas de suministro eficientes, que cumplan con las normas locales e internacionales, y detecten el transporte adecuado para el tipo de productos que generan.

Por ahora, el transporte marítimo es la mejor opción, existen algunas rutas directas China-México, que llegan con contenderos llenos, pero que se regresan vacíos ante la falta de mercancías.

Los precios de los fletes son competiti­vos, lo que hace falta es preparación para exportar e infraestructura en los puertos mexicanos, añade el representante del COMCE.

Actualmente, los productos que se ex­portan con éxito hacia China son las au­topartes, los equipos médicos y algunos agroindustriales; pero también mercan­cías de lujo y de alto valor agregado, como las frutas y bebidas exóticas, calza­do, tequila, mezcal y salsas.

 

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