Por Anna Portella

Las intenciones de China con Guyana las sintetiza un proverbio oriental que dice: “si quieres hacerte rico, primero construye un camino”. En su caso, la vía a construir será la infraestructura que el país necesita para conectarse con Brasil por tierra, y con el mundo por mar, para erigirse como una nueva nación petrolera en el Caribe.

El gobierno guyanés está en espera de los resultados de un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre dos proyectos que tiene en la mira desde hace años. El primero es la construcción de un puerto de aguas profundas y, el segundo, una carretera de aproximadamente 454 km que comunique Lethem, ciudad-frontera con Brasil, y Linden, la segunda población más grande del país. Esto se complementa con la posible recuperación de un proyecto de planta hidroeléctrica presupuestada en 840 millones de dólares (mdd) en las cascadas Amaila, que conectaría la red eléctrica guyanesa con la brasileña.

Se trata de tres piezas que forman un mismo engranaje, y en las que Beijín quiere un papel preponderante, asegura Evan Ellis, experto en las relaciones entre China y el Caribe del think tank Center for Strategic and International Studies (CSIS). Probablemente, China Harbour Engineering (CHE) construirá el puerto, afirma el especialista.

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El ministro de Asuntos Exteriores guyanés, Carl Barrington Greenidge, anunció que la intención es financiar la carretera con ayuda del fondo multimillonario China Select Fund, dentro de la iniciativa La franja y el proyecto conocido como ‘la ruta de la seda del siglo xxi’.

“La frontera con Brasil está a tres minutos manejando desde ahí, así que China sólo quiere preservar su mercado brasileño y darle una salida al Atlántico”, dice Abena Rockcliffe-Campbell, periodista del sitio guyanés Kaieteur News, quien ha dado seguimiento al tema.

Por otro lado, está previsto que en 2020 comience la producción comercial de uno de los 12 pozos que el gigante estadounidense ExxonMobil ha descubierto durante los últimos cuatro años en el bloque Stabroek, ubicado a unos 190 kilómetros de la costa guyanesa, y en la zona marítima que la nación se disputa con Venezuela.

La China National Oil Offshore Corporation (CNOOC) articula la influencia china en la industria del crudo guyanés, como socia minoritaria del consorcio que forma con ExxonMobil y Hess Corporation. La primera posee 25% de los intereses en la exploración y producción del bloque Stabroek, mientras que las dos empresas estadounidenses se quedan con el 45% y 30% restantes, respectivamente.

En enero, la Asamblea Nacional de Guyana aprobó una propuesta de ley para crear un fondo soberano que maneje los 380 mdd anuales que el Ministerio de Finanzas espera ingresar durante la primera fase de explotación del pozo, hasta 2023.

Si los fondos se utilizan para autofinanciar la infraestructura y devolver la deuda que tiene con China, Guyana estará aplicando también un proverbio chino que reza: “cava el pozo antes de tener sed”.

 

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