En todo el mundo se pueden encontrar chocolates con la etiqueta de ‘estilo belga’, por ello,  los productores esperan que UE denomine al chocolate belga como marca registrada de la nación.  La UE ha incluido al chocolate  como categoría específica merecedora de protección.

 

Reuters 

 

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Los fabricantes de chocolate  belga  creen que sus renombrados pralines (golosinas tradicionales) deberían tener una protección similar a la que ya disfruta el champán francés y el jamón italiano de Parma.

Estos fabricantes quieren que el término “chocolate belga” sea exclusivo y también quieren que haya medidas enérgicas contra sus rivales que visten sus productos al “estilo belga” o de “receta belga”.

Las imitaciones, dicen, se comen las ventas y minan un sello de calidad construido en más de un siglo desde que Jean Neuhaus inventó el praline, relleno de crema de chocolate, en 1912.

La federación del sector se reunirá con gobiernos regionales a partir del próximo mes para decidir cómo podría Bélgica aplicar su derecho en la UE para proteger los chocolates belgas o quizá buscar una marca registrada.

“Nos entristece que muy a menudo las imitaciones no llegan al estándar del original. Si los principales chocolateros del mundo nos copiasen, podríamos estar contentos. No queremos que sufra nuestra imagen de calidad”, dijo Linkens, que también es presidente de la federación belga de galletas y chocolate Choprabisco.

Bélgica se siente orgullosa de su maestría en el chocolate. Presume de más de 200 empresas de chocolate, más de 2.000 tiendas, museos y talleres, como el museo del cacao y chocolate de Bruselas.

Las exportaciones de los pralines belgas subieron un 1 por ciento entre 2007 y 2011, pero se dispararon un 60 por ciento en Asia y un 82 por ciento en África.

Las ventas a Asia de 2011 fueron tres veces más que hace una década. Y hay un horizonte de mayor crecimiento, con una media de consumo de menos de 100 gramos de chocolate al año por cada persona china frene a los entre 6 y 10 kilos de los europeos, dijo Linkens.

 

Sector en Suiza

 

La federación Chocosuisse de fabricantes ha registrado los términos “Suizo” y “Suiza” en la UE, Estados Unidos y Canadá, y trabaja para que se cumplan sus derechos. La federación tiene personal dedicado a este problema y puede gastar hasta 80,000 francos suizos (65,700 euros) al año en abogados.

 

¿Qué es belga?

 

Gallet dijo que en algunos casos el chocolate procede de una fábrica belga de uno de los productores, como la suiza Barry Callebaut.

Desde 2008, varios productores belgas firmaron un código que especifica que para etiquetar “chocolate belga” el producto debe ser refinado y moldeado en Bélgica, pero incluso así hay críticos, como la belga Godiva.

Guillaume de Foucault, director general de Godiva para Europa, Oriente Próximo y África, dijo que sus chocolates son esencialmente belgas, del mismo modo que uno podría pensar que un BMW fabricado en Carolina del Sur seguiría siendo en esencia un coche alemán.

“Es importante incluir a todos los jugadores. Algunos tienen diferentes áreas de especialización. Se limitaría mucho si sólo el chocolate producido en Bélgica se tiene en consideración”, Afirmó el director general.

“Nos entristece que muy a menudo las imitaciones no llegan al estándar del original”, dijo Jos Linkens, consejero delegado de Neuhaus, “¿Por qué el camembert se tiene que hacer en Normandía y el champán en Champagne? En todo producto gastronómico, el origen tiene importancia. Se trata de ser honesto y directo”,  expresó el delegado.

 

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