Hay mucho por hacer contra los delitos informáticos, como el ciberlavado, pero ¿cuánta colaboración hay entre autoridades y particulares para prevenir y perseguir este delito?

 

Estoy convencido que el intercambio de ideas sobre temas novedosos en diversos ámbitos como, entre otros, en la vida profesional y académica, son fundamentales para ampliar el campo del conocimiento. Tal es el caso del aspecto que comentaré en esta colaboración, estimado lector, y que es consecuencia de una de esas tantas conversaciones muy enriquecedoras con los alumnos, en este caso de la especialidad en prevención y persecución de operaciones con recursos de procedencia ilícita del Inacipe y que desarrollo a continuación.

Sin duda en la actualidad el Internet ha pasado a formar parte de nuestra actividad cotidiana: intercambiamos, buscamos, compramos, vendemos, nos relacionamos a través de la red y adjuntamos todo tipo de información como: fotos, videos, textos… pero, ¿hasta qué punto somos realmente los propietarios de toda esa información? ¿Somos los únicos propietarios con derecho y acceso a ella? ¿Qué leyes y reglamentos realmente nos protegen? Por otra parte es importante tener presente que el uso de la tecnología también conlleva el riesgo implícito de ser víctimas de los delitos asociados con su uso.

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En ese sentido, tratándose de la red, se pueden configurar diferentes tipos de delitos tales como sobornos, extorsiones, robos y otros que por desgracia hoy están presentes al existir víctimas o testigos de estas conductas ilícitas, situación que nos lleva a preguntamos como ciudadanos: ¿Qué es lo que en realidad nos ha hecho falta? ¿Acciones efectivas en materia de prevención? ¿Diagnósticos objetivos en materia de seguridad de la información? ¿La carencia de políticas y procedimientos focalizados a las causas reales? ¿Auditorías y auditores objetivos e independientes?

Como comenta mi alumna Rosalía, situación que comparto, si a lo arriba mencionado adicionamos que la rápida evolución de los sistemas informáticos y la gran dependencia de las sociedades a éstos, proporcionan un avance tecnológico, pero en paralelo incrementan el riesgo de conductas delictivas en su uso, es un tema sobre el que tenemos todos que reflexionar. En los últimos tiempos es evidente que la utilidad y los beneficios de los avances tecnológicos en diversas actividades económicas y sociales son perceptibles; sin embargo, es necesario que se regulen las consecuencias del uso indebido de las computadoras y los sistemas informáticos, que incluye dentro de las conductas ilícitas la de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo (ciberlavado).

Actualmente existen leyes que protegen integralmente los sistemas que utilizan tecnologías de información, así como la prevención y sanción de los delitos cometidos a través de estos sistemas y sus componentes o los cometidos mediante su uso; sin embargo, en materia de prevención y detección del lavado de dinero y financiamiento al terrorismo, el tema de seguimiento y alertas a través de los sistemas es aún limitado.

El delito informático o ciberdelito encuadra al lavado de dinero y se incluye en los “delitos de cuello blanco“, término introducido por primera vez por el criminólogo estadounidense Edwin Sutherland desde el año 1943. Esta categoría requiere que el sujeto activo del delito sea una persona que posea una computadora y utilice sistemas y redes para cometer alguna conducta ilícita, así como que el sujeto pasivo del delito informático pudieran ser: individuos, instituciones crediticias, órganos estatales, etc., que utilicen sistemas automatizados de información, conectados a otros equipos o sistemas externos.

Sin duda hay mucho por hacer para prevenir los delitos informáticos, incluido el ciberlavado, por lo que la pregunta obligada es: ¿cuál es el grado de colaboración entre autoridades y particulares para la prevención y persecución de este delito? Así como reflexionar sobre el grado de conocimiento que ambas partes tienen sobre el mismo. Thomas Fuller, historiador y miembro de la iglesia de Inglaterra, dijo: “La acción es el fruto propio del conocimiento.” ¿Qué opinas, estimado lector?

 

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