Reuters.- Una semana después de que un gran sismo y posterior tsunami devastaran la isla de Célebes en Indonesia, Ichsan Hidayat contó cómo hallaron debajo de un mar de barro y escombros los cuerpos de su hermana y su hija de 43 días junto a su pecho, mientras la cifra oficial de muertos por el desastre supera los 1,500.

Hidayat no estaba en Célebes el viernes pasado cuando se produjo el terremoto de magnitud 7.5 que desató un fenómeno llamado licuación del suelo, que convierte el terreno en un turbulento lodazal.

El barrio de Petobo en el sur de la ciudad de Palu, donde su hermana Husnul Hidayat vivía con su hija Aisah, fue aniquilado. Los rescatistas que recuperaron los cuerpos le dijeron a Hidayat que encontraron a su hermana sosteniendo a su bebé.

“Hoy recé para que estén en un lugar mejor. Se merecen algo mejor”, dijo Hidayat a Reuters al terminar las oraciones del viernes en una mezquita en el centro de Palu, ubicada 1,500 kilómetros al noreste de la capital Yakarta.

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Los fieles se arrodillaron para orar sobre alfombras rojas colocadas fuera de la mezquita, ya que el edificio no es seguro debido al daño causado por el terremoto. Indonesia tiene la mayor población musulmana del mundo, pero también hay creyentes de otras religiones y muchos cristianos, incluso en Célebes.

La cifra de víctimas fatales por el terremoto y el tsunami ya alcanza los 1,571, pero sin duda aumentará. La mayoría de los muertos se hallaron en Palu. Las cifras de áreas más remotas, algunas aún aisladas por caminos destruidos y deslizamientos de tierra, recién se están conociendo, si es que llegan.

Nadie sabe cuántas personas quedaron atrapadas cuando el suelo de Petobo y sus alrededores literalmente se disolvió. La agencia nacional de desastres dice que 1,700 casas en un solo vecindario fueron tragadas y cientos de personas murieron.

Hasnah, de 44 años, también residente de Petobo, buscaba a sus seres queridos en lo que ahora es una extensa maraña de barro y escombros: “Más de la mitad de mi familia desapareció (…) Ni siquiera puedo contar cuántos. Dos de mis hijos han desaparecido, mis primas, mi hermana, mi cuñado y sus hijos. Todos desaparecieron”.

Las casas fueron absorbidas por la tierra, destruidas y desviadas cientos de metros por el agitado barro. “La tierra era como una licuadora, mezclando todo a su manera”, dijo Hasnah, que tiene suficiente comida y agua pero está furiosa porque la operación de búsqueda y rescate en su área recién empezaba.

“Dijeron que vendrían con las máquinas pesadas, pero no lo hicieron. Ellos mintieron”, señaló Hasnah, quien agregó que hartos de esperar, los propios pobladores han buscado ayuda. “Hemos marcado posibles cuerpos con palos. Puedes ver un pie sobresalir, pero no hay nadie aquí para desenterrarlos”.

Rescatistas recuperaron varios cuerpos más tarde el viernes.

La electricidad se restableció y algunas tiendas y bancos reabrieron, mientras la ayuda y el combustible estaban llegando. El vicepresidente indonesio, Jusuf Kalla, quien visitó la zona del desastre, dijo que la recuperación llevaría dos años.

Célebes es una de las cinco islas principales de la nación y, como las demás, está expuesta a frecuentes terremotos y tsunamis. En 2004, un sismo en la isla de Sumatra provocó un tsunami en el Océano Índico que causó la muerte de 226,000 personas en 13 países, incluidas más de 120,000 en Indonesia.

 

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