Ha llegado a México la polémica sobre si el uso del cigarrillo electrónico es dañino, luego de que el 28 de septiembre la Secretaría de Salud emitiera una alerta epidemiológica por las muertes en Estados Unidos (EU) posiblemente asociadas con el uso de este producto. Sin embargo, asociaciones defensoras del vapeo defienden lo contrario.

De acuerdo con el aviso del gobierno de México, en Estados Unidos se han registrado, hasta el mes de septiembre de 2019, 805 casos de lesión pulmonares y 12 muertes posiblemente relacionadas con el uso del cigarro electrónico o vapeador.

A pesar de que se desconoce la causa específica de estos casos, la SS refiere que el 77% de estos pacientes tienen historial con el vapeo, ya que utilizaron “productos que contenían Tetrahidrocannabinoides (THC), además de otras sustancias dañinas”.

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En su contra parte, Roberto Sussman, presidente de Pro Vapeo México, explicó en entrevista para Forbes México que esos casos se dieron por utilizar “sustancias de cartuchos de mariguana adulterada, adquiridos en mercado negro”.

Refutó que “nada que ver con el vapeo utilizando nicotina”, ya que se ha “utilizado por millones de personas para dejar de fumar durante 12 años sin un sólo caso de este tipo”.

¿Ayuda a dejar el cigarro?

A pesar de que Sussman afirma que el vaporizador es una herramienta eficaz para dejar de fumar, además que hay evidencia científica y ensayos controlados aleatorios donde se muestra que este medio es el doble de eficiente que los parches o chicles farmacéuticos, la autoridad sanitaria indica lo contrario.

“En Inglaterra las autoridades apoyan el uso recreativo de estos productos como parte de su política oficial de salud pública, y el resultado es que 1,500,000 de personas dejaron de fumar en un periodo de 5 años”, sostiene el director de Pro Vapeo México.

Sin embargo, el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias emitió un comunicado donde específica que se le ha notificado sobre más de 200 casos documentados de lesiones pulmonares graves asociados al uso del cigarro electrónico, de acuerdo con el Centro de Control de Enfermedades y Prevención en EU.

De acuerdo con la la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (CCINSHAE), no se ha demostrado seguridad en el uso de estos dispositivos, además que “carece de información científica que avale la efectividad de dichos dispositivos para dejar de fumar”.

No fumadores y la juventud

Roberto Sussman indicó que el vaporizador es menos dañino que el cigarro normal para los no fumadores, ya que el aparato electrónico no cuenta con una punta encendida, además que es menor el tiempo de permanencia del humo del vaporizador en comparación a un producto tradicional de tabaco.

Por ello, propone que regulación y permisión en el país, además que se acepte su uso en restaurante, bares y zonas de vapeo, pero no en bibliotecas, teatros y el transporte público.

Sobre los casos de vapeo frecuente en jóvenes ingleses y norteamericanos, dijo que se trata de una “epidemia de uso exploratorio”, además que los que usan este producto son muchachos que también fuman, por ello no se está reclutando nuevos fumadores.

Admitió que de 2017 a 2018 aumentó un 78% el número de jóvenes que vapean, pero refutó que ese aumento se debe al uso exploratorio de los dispositivos, mas no del uso frecuente, puesto que “menos del 1% que nunca había fumado” lo hace frecuentemente.

En el caso de México, dijo que la última estadística confiable es la de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) de 2016, donde se registró que el porcentaje de uso diario de este producto es muy bajo.

El reporte de la Encodat 2016 – 2017 explicó que “el 5.9% de la población de 12 a 65 años refirió haber probado alguna vez el cigarro electrónico”, mientras “la prevalencia de consumo actual de cigarro electrónico en dicha encuesta fue del 1.1% (975 mil mexicanos)”.

Regulación, pero no como el cigarro normal

Roberto Sussman indicó que el mercado en México es informal, debido a que la ley no es clara y no se permite la venta de vaporizadores, por lo que pidió se regule ya que “las redes de distribución de los productos es fragmentaria”.

Refirió que en este país hay un aproximado entre 1 y 1.5 millones de vapeadores, mientras en EU unos 14 millones y en Reino Unido el 7% de la población adulta consume este producto.

Por ello, insistió en que la regulación sea diferente a la cigarrillo normal, ya que quieren “que muchos fumadores emigren a estos dispositivos, porque son de menor riesgo”, ya que al reglamentar los vaporizadores como productos normales de tabaco “el consumidor se puede confundir”.

 

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