cintillo

 

Cuando empezamos a responsabilizarnos de nuestras finanzas personales es fácil caer en prácticas que podrían resultar nocivas a largo plazo. He aquí cómo evitarlas.

 

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Por Maggie McGrath

 

¿Pollo o pescado? ¿Pepsi o Coca-Cola? ¿Chocolate o de vainilla? Hay muchas decisiones entre “esto o aquello” que plantea dilemas imposibles para los indecisos. Para lo que tenga que ver con alimentación y ocio, es posible encontrar una solución: pide pollo y tu acompañante pescado y compartan, pediré Coca y la próxima vez Pepsi, el cono de vainilla y chocolate suena muy bien, muchas gracias.

Pero cuando el debate entre “esto o aquello” impregna tu vida financiera hablamos de algo que está completamente a otro nivel, y para los millennials nuevos en la administración de su dinero, elegir entre una opción financiera (como, poner dinero en una cuenta de ahorros para emergencias) frente a otra (como invertir ese dinero en el mercado de valores) puede resultar  todo un dolor de cabeza.

“El 99.9 % de la población, no tenemos dinero ilimitado y todo se reduce a tomar estas decisiones”, dice David Weliver, fundador del sitio web de asesoramiento financiero Money Under 30. “Y cada elección afecta a otra.”

Según Weliver y otros expertos en millennials y su dinero, hay ciertas decisiones financieras que los millennials encuentran particularmente difícil tomar. He aquí lo que dicen son las opciones más difíciles –y cómo tomar la decisión correcta–.

 

La decisión: pagar deudas o ahorrar

La respuesta corta: Fundar un colchón de emergencia en primer lugar. Después de eso, depende.

La respuesta larga: “Una de las cosas más importantes que le digo a la gente es que  no hay una respuesta correcta”, dice Alan Moore, un planeador financiero certificado, fundador de la Serenity Financial Consulting y millennial (tiene 26 años).  Él dice que evitar la capitalización de intereses sobre la deuda es lo mismo que obtener un rendimiento en el mercado, y dar prioridad a uno u otro depende de tu situación financiera. Suponiendo, claro, cuentes con un fondo de emergencia.

“Lo que en mi opinión es obligatorio: tener reservas de efectivo”, dice. “Es increíble el número de situaciones que pueden surgir que no podemos prever y en las que necesitaremos efectivo.”

Una vez que tenemos el colchón de emergencia –preferiblemente con lo suficiente para cubrir el valor de tres a seis meses de gastos– Moore dice que decidir dónde destinar el dinero extra es una opción más fácil mediante la comparación de tasas: la tasa de interés de la deuda que llevas, frente al tasa de rendimiento esperado por el dinero que está invirtiendo en el mercado .

 

La decisión: comprar o alquilar

La respuesta corta : Cada vez más rentar es la mejor opción, pero ¿cuál es la adecuada para ti.

La respuesta larga: En última instancia, no hay una respuesta general que se ajuste a todos, pero hagas lo que hagas, asegúrate de que lo haces porque es lo correcto para ti y nadie más.

“Creo que mucha gente siente la presión de la familia para comprar una casa ahora, sin importar si eso es una buena decisión o no. Para los baby boomers y más allá, era EL sueño. Si tenías tu casa habías triunfado en la vida. Yo creo que no es el mismo para los millennials”, dice Bera. “Creo que ser flexible es mucho más beneficioso. ¿Cuánto tiempo esperas vivir en el área? Muchas veces lo que escucho es ‘oh, bueno, en los próximos años, pero existe la posibilidad de una transferencia.’ O ‘quizá me mude para estudiar un posgrado’. Mantente flexible y móvil para poder tomar esa oferta de trabajo que quieres y no estar atado a ese lugar.”

Moore Serenity Consulting está de acuerdo. “Ésta es la primera generación que se ha dado cuenta de que la propiedad de vivienda no debe ser parte de su sueño. No se trata de ser dueño de un pedazo de bienes raíces que no puedes empacar y llevar contigo. Yo soy un gran defensor de mantener la flexibilidad, mientras la necesites. Estancas una gran cantidad de tu patrimonio en una casa que no es un activo.”

 

La decisión: crédito o débito

La respuesta corta: crédito, pero sólo si puedes pagarla en su totalidad al final de cada mes.

La respuesta larga: Weliver dice que ésta es una discusión en la que los jóvenes se muestran demasiado conservadores, evitando el crédito por lo que vieron durante la burbuja de crédito. Sin embargo, dice, las tarjetas de crédito pueden ofrecer una mejor protección de los consumidores en sus compras.

“Las tarjetas de crédito son en realidad una mejor forma de administrar el gasto debido a la seguridad que implican: la barrera extra que tienes si alguien más usa tu tarjeta, o la protección que obtienes si compras algo a un vendedor sospechoso”, dice. La mayoría de las tarjetas de crédito ofrecen protección contra fraude, robo de identidad, protección de compra (que te ayudarán a que te regresen tu dinero si el producto está defectuoso), así como asistencia en viajes y algunos seguros. Además, Weliver dice, las tarjetas de crédito son una herramienta importante para construir un buen historial de crédito y obtener una alta puntuación crediticia, lo cual es bueno si alguna vez quieres comprar un auto, una casa o incluso rentar un departamento. Weliver ha visto a mucha gente evitar el crédito sólo para sorprenderse cuando no califican para una compra grande por falta de historial crediticio.

“No tienen ningún crédito porque nunca han usado una tarjeta de crédito. Y se sienten derrotados porque pensaban que estaban tomando una decisión financieramente responsable, pero aún así no pueden acceder a un crédito ni comprar una casa”, dice.

No es que la precaución sea totalmente injustificada. Como muchas personas saben muy bien, las tarjetas de crédito nos dejan gastar dinero que no tenemos, por lo que si vas a pagar con ellas, asegúrate de que puede pagar el saldo de la tarjeta en su totalidad al final de cada mes.

 

La decisión: Comprar ropa (o gadgets u otros bienes materiales) o una experiencia

La respuesta corta: Experiencias.

La respuesta larga: Hay una gran cantidad de estudios que muestran que las experiencias nos hacen más felices que los bienes materiales. Así que deja esa chamarra de cuero y reserva ese dinero para tu fondo de vacaciones/conciertos/ salidas.

“Al final del año, digamos que pagas 20 cenas con tu pareja o amigos, o una pantalla de plasma. Al final del año apreciarás esas salidas más”, dice Moore.

 

La decisión: comer en casa o fuera

La respuesta corta: si quieres ahorrar dinero, quédate en casa

La respuesta larga: Para cualquier persona que haya hecho los cálculos, comer en casa es la opción indiscutible. Sin embargo, para aquellos impedimentos culinarios, los jóvenes, o peor aún, los jóvenes con impedimentos culinarios, salir a comer es la mejor forma no sólo para alimentarse, sino para socializar con amigos.

“Una de las cosas que he notado viviendo en Nueva York: A mucha gente le encanta salir a comer y no cocinar a granel o llevar su comida”, dice Erin Lowry , fundador de BrokeMillennial.com . “Son pequeñas decisiones financieras que estas tomando, pero se suman con el tiempo.”

Lowry hizo los cálculos, y ahorra 150 dólares cada mes simplemente llevando  comida al trabajo en lugar de comer fuera todos los días. Sin embargo, Lowry señala que es importante no hacerte el miserable. Si sus compañeros de trabajo quieren ir a comer un día, ve con ellos. Tu presupuesto puede manejar la situación en el corto plazo y evitar un derroche más grande en el largo.

“Es importante que no te prives. Te hace más fácil medirte cuando empieces a gastar de nuevo. No hay nada malo en salir con tus amigos, sólo trata de moderarte.”

 

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