La colonia Roma, en la Ciudad de México, se ha convertido en un pequeño oasis donde se come y se bebe bien. Estas son cinco paradas de rigor que se aventuran por restaurantes, panaderías y tienditas que son un deleite. 

 

Por Clara y María Eugenia Monroy

 

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Los aires señoriales que acompañaron la fundación de la colonia Roma, hace casi 100 años, han dejado su impronta. Ahora es un barrio que poco a poco va recuperando el esplendor. Recorrerla a pie permite el disfrute de sus fachadas inclinadas y afrancesadas y los jardines ocultos tras las puertas de herrería.

Esta pequeña selección lo hará aventurarse por sus calles para encontrarse restaurantes donde vale la pena esperar o reservar; panaderías en las que se prepara el pan con técnicas que ya casi nadie utiliza o tienditas que ofrecen jamones curados en la sierra de Oaxaca.

 

Rosetta

 

La cocina de la chef Elena Reygadas es impecable y no es gratuito que desde hace ya un par de años sea difícil conseguir una mesa en su restaurante –incluso entre semana– si no se reservó con anticipación. Quien nunca lo ha probado queda sorprendido y no es extraño que sea el favorito de quien ya lo conoce. Su cocina se basa en la sencillez, ya que Reygadas permite que el sabor de los ingredientes se exprese de forma balanceada y sutil. Aunado al sabor están la frescura, la técnica y la calidad.

La atención de su equipo de meseros también es excepcional, mientras que la estética del restaurante es discreta y elegante, como la cocina de su chef.

Colima 166; T. 5533 7804 y 8346; lunes a sábado de 13:00 a 23:30 horas.

 

Delirio

 

Detrás de esta tienda gourmet con servicio de comedor se encuentran Mónica Patiño y su hija Micaela escogiendo y seleccionando salsas, vinos, sal de Cuyutlán, charcutería, hortalizas, miel, condimentos, quesos, panes y alimentos preparados para comer in situ o llevar a casa. Es el lugar ideal para encontrar productos mexicanos de extraordinaria calidad y vinos del Valle de Guadalupe que son un must.

Monterrey 116-B; T. 5584 0870; martes a sábado de 9:00 a 21.00 horas, domingo de 11:30 a 14:00 horas; www.delirio.mx

 

Pancracia

 

Es un local diminuto que pasa desapercibido a menos que uno lo busque o el aroma del pan artesanal lo detenga en seco. El espacio lo ocupan los hornos y las hogazas que salen con las primeras horas de la mañana. Debutaron hace un año y se han convertido en la panadería de cabecera de muchos restaurantes de la zona, donde la calidad del pan importa en su prestigio. Hugo, su propietario, hace el pan como antes: amasando, utilizando masa madre para crear nuevos panes. Además de piezas tradicionales y socorridas como las baguettes, hogazas a veces de anís, romero o eneldo o focaccias de tomate ajo y cebolla. Para fiestas únicamente reciben pedidos por Twitter, Facebook o teléfono.

Chihuahua 181-A; T. 6284 1497; lun. a viernes de 8:00 a 18:00 horas; sab. y domingo de 8:00 a 15:00 horas; @pan_pancracia

 

Galia Gourmet

 

A los pies del edificio Balmori, uno de los más representativos y conservados de la Roma, se encuentra esta tienda propiedad de un equipo de chefs franceses que decidieron instalarla para que la gente conociera su negocio de catering.

La tienda ha tomado personalidad propia, se trate de vinos, mezcales, platillos preparados, morillas deshidratadas, conservas y demás debilidades del gourmet. Su ambiente es íntimo, se antoja para probar una terrina antes de llevarla a casa o un café preparado al estilo europeo. Cuentan con algunos productos poco frecuentes, como la selección de hongos procedentes de la sierra de Oaxaca o las piernas de cerdo curadas en la misma zona, así como servicio de chef a domicilio.

Orizaba 101-B (entrada por Álvaro Obregón); T. 5511 3949; lun. de 11:00 a 20:30 horas, martes a sab. de 11:00 a 24:00 horas, dom. de 12:00 a 17:30 horas; www.galiachef.com

 

Máximo Bistrot Local

 

En el restaurante que Eduardo García y su esposa Gabriela abrieran hace casi un año, es prácticamente imposible conseguir mesa. Su cocina ha causado furor por mérito propio y sus platillos son un ejercicio lúdico que cambia todos los días, pues aquí únicamente se cocina con ingredientes de temporada que, además, apoyan directamente a productores cercanos a la ciudad.

Eduardo procede del campo y migró a Estados Unidos siendo niño. La vida lo llevó a trabajar en distintos restaurantes hasta caer en Le Bernardin y de ahí, en el Pujol de la Ciudad de México. Su técnica es impecable y tiene un envidiable don para la improvisación y las características de un gran creativo.

Tonalá 133; T. 5264 4291; martes a sábado de 1 3:00 a 23:00 horas, domingo de 11:00 a 19:00 horas.

 

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