Los equipos más productivos son aquellos que tienen mejor comunicación y en los que todos sus integrantes se cuidan entre sí. Aquí te decimos cómo estrechar tu vínculo jefe-empleado.

 

Por Kathryn Hill

 

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Siempre es un buen momento para considerar la relación con tu jefe actual, ¿podría ser mejor, o maximizada de alguna manera? ¿O qué tipo de relación te gustaría tener con el próximo?

“El elemento más importante del compromiso de los empleados con la empresa es la relación que tienen con su jefe inmediato”, dice Piera Palazzolo, vicepresidenta senior de Dale Carnegie Training. Ella dice que las relaciones más exitosas son aquellas en que los jefes y los empleados realmente llegar a conocerse mutuamente.

“Hace años eso era completamente diferente; entonces se suponía que no podías hacer ninguna pregunta personal. Esa línea se ha desdibujado últimamente. La gente quiere que te preocupes por ellos, sobre todo si hay algo pasando en sus vidas que podría afectar su rendimiento.”

Consultamos a Palazzolo y a la experta en carreras de LinkedIn Nicole Williams para saber lo que puedes hacer ahora mismo para poner una relación vacilante en marcha, sacar el máximo provecho de una que ya es positiva, y lo que puedes planear para hacer que la siguiente sea inmejorable:

1) Averigua exactamente qué quiere tu jefe, y entiende la presión bajo la cual trabaja.

El hecho esencial que la relación entre los jefes y los empleados que supervisan ha cambiado significativamente en las últimas décadas.

“Un empleador siente que tiene que trabajar duro para mantenerse en la compañía”, dice Williams, y agrega que, al mismo tiempo, “su expectativa es que no necesitas tanta orientación y guía”.

Combina eso con la naturaleza cambiante de entornos de oficina que actualmente incluyen a una nueva generación de empleados con estilos de trabajo completamente distintos y tu jefe tiene mucho trabajo entre manos.

“En términos de dirección y control, esta generación es mucho más apta para cuestionar las decisiones de su jefe, y las expectativas para los jefes son más altas. Se espera que sean más empáticos y estén más en sintonía con las necesidades de sus subordinados.”

Para algunos jefes, sobre todo para aquellos que se formaron en una época de ambientes de trabajo mucho más jerárquicos y formales, esto puede ser todo un reto. Evita las conjeturas y aprende a ser superdirecto sobre las metas de tu jefe para ti y tu equipo, y cómo puedes cumplirlas mejor. Haz preguntas específicas acerca de su estilo y preferencias de comunicación.

“La forma más fácil de averiguarlo es preguntar ‘¿con qué frecuencia debo consultarte? Si me encuentro con un obstáculo, ¿cuál es la mejor manera de llegar a ti?’ Averigua, no trates de adivinar. Asegúrate de entender exactamente lo que se espera de ti”, dice Palazzolo.

2) Las vidas personales son una parte cada vez más importante de la vida laboral, pero no todos los jefes se meten a esa dinámica.

Tanto Williams como Palazzolo enfatizan que los jefes y los empleados que llegan a conocerse mejor tienden a formar equipos que se apoyan más.

“En general, las mejores relaciones tienen un nivel de profundidad personal, un nivel de empatía significativo, y pueden ayudar a cuidar mejor de los demás”, dice Williams.

Pero no todos los jefes quieren oírte hablar sobre tu fin de semana o el problema que tienes con tu cuñado. En ese caso tienes que encontrar otras maneras de comunicarte y formar vínculos. Williams sugiere romper el hielo preguntando acerca de la experiencia laboral previa de tu jefe y lo que ha aprendido en otros puestos, lo que da pie a la reflexión y la honestidad sin la presión de hablar de tu lugar de trabajo actual.

3) Está bien si tu jefe tiene favoritos, pero sé estratégico sobre la forma como te mueves.

Muchos jefes tienen empleados favoritos, con quienes se llevan particularmente bien, aquellos a quienes pueden encargar proyectos adicionales, los que parecen ganarse los favores sin ninguna razón en particular. Si esto te suena familiar, considera una vía para desarrollar una relación positiva y de confianza.

La inseguridad y la ansiedad, dice Williams, no sólo arruinan las relaciones sentimentales.

“La desesperación también se cuela en las relaciones profesionales, y un ‘Quiéreme’ tiende a ser contraproducente. Mantén tu distancia y deja que tu rendimiento sea la clave para congraciarte. No hables de lo que pones en la mesa, sólo ponlo.”

4) Identifica el momento en que es momento de separarte de un jefe que te retiene.

Es posible desarrollar una relación productiva con un jefe difícil, pero también es importante saber cuándo podría ser beneficioso dejarlo y seguir adelante.

“La elección de jefe es muy importante en términos de tu carrera”, dice Williams. “Puedes tener un mal jefe y aprender lo más que se pueda de él, pero si comienza a obstaculizar tu moral, y no puedes separar a ese jefe de ti o de tu rendimiento, ésa podría ser la señal que necesitas para seguir avanzando.”

5) ¿Estás considerando cambiar de empleo? No olvides pensar qué tipo de jefe te gustaría tener y estar al pendiente de eso.

Saber con qué clase de persona te gustaría trabajar puede ser una clave importante para tu éxito, y aunque no siempre es algo que realmente puedes controlar, puedes buscar pistas sobre qué tipo de jefe puede ser una persona. Williams recomienda prestar especial atención durante las entrevistas que tengas con la persona en cuestión, su comportamiento en un ambiente de entrevista y qué tipo de pregunta te hace.

Un emprendedor, o un jefe con una personalidad “innovadora”, por ejemplo, será alguien que te pondrá a prueba continuamente y te dará nuevas oportunidades de crecimiento, pero no necesariamente ejercerá un control activo sobre ti; lo más probable es que tengas que hacer mucho por ti solo.

“La oficina del innovador es en general un desastre”, dice Williams. “Esta persona es más propensa a revisar su correo electrónico o teléfono inteligente en el transcurso de una conversación… te hablan mucho sobre sí mismos.”

Por su parte, un jefe que se siente menos cómodo formando relaciones más personales es menos propenso de “tener fotos personales. Todo [su] equipo de oficina tiene que ver con la oficina; no recibes ninguna indicación de sus intereses personales”.

“El tipo de preguntas que te hacen te ayudarán a saber cuál es su estilo de dirección. Alguien con una mayor tendencia a la microadministración te preguntará más detalles sobre lo que has hecho en el pasado, ¿qué clase de responsabilidades has tenido?”, dice Williams.

Además, Palazzolo recomienda averiguar más acerca de la historia de la persona con la empresa, en particular cuánto tiempo lleva en ella.

En última instancia, la mejor cosa que puedes hacer por tu relación con tu jefe actual o futuro es verlo como algo que requiere una administración activa y desarrollo para su máximo beneficio.

“Un gran jefe cambia tu carrera. Considera cuidadosamente a tu jefe y mantente preparado para asumir un papel ‘innovador’. No dejes en ellos todo el trabajo de abrirse; también tú puedes hacer las preguntas.”

 

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