cintillo

El secreto para el éxito profesional tiene muchas formas, aquí te revelamos algunas de ellas.

 

Por Deborah L. Jacobs

 

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Éste es un post invitado de Steve Siebold, un consultor empresarial y autor de 177 Mental Toughness Secrets of The World Class.

 

En todas las empresas hay algunos empleados que destacan. Ellos son los que siempre terminan primero, obtener reconocimiento por sus logros y, finalmente, obtienen los ascensos. Invariablemente, ellos saben cómo jugar el juego de la política. Pero hay otras cualidades que los profesionales de clase mundial tienen en común. He aquí cómo puedes ser uno de ellos.

1. Obsesiónate con la productividad. Los mejores empleados tienden a trabajar en empleos y empresas que aman. Como resultado, las ideas sobre cómo ser más exitosos y productivos rara vez salen de su mente. De hecho, los grandes tienen que forzarse a sí mismos a realizar actividades no laborales sólo para dar a su mente la oportunidad de descansar y recuperarse.

2. Resuelve problemas. La resolución de problemas es la piedra angular del comercio. Los empleados promedio tienden a pasar más tiempo compitiendo por la preferencia de los jefes en vez de encontrar una solución a un problema. Los grandes no están interesados ​​en el prestigio, sino ​​en los resultados. Los directivos y empleados de clase mundial resuelven problemas rápidamente y buscan dar solución a problemas más grandes y complejos, ya sea de forma individual o como parte de un equipo.

3. Asume riesgos. El producto más común en el mundo empresarial es el gerente de ventas que anhela la aprobación y amistad de su equipo de ventas. El segundo producto más común es el gerente de ventas que gobierna a su equipo con mano de hierro, negándose a considerar la regeneración o retroalimentación de sus subordinados.

Los líderes excelentes son ni dictadores ni microgerentes. En cambio, tienen dos objetivos principales: aumentar los ingresos y sacar lo mejor de las personas que lideran. Eso podría significar ser impopular y empujar a la gente más allá de su zona de confort, o ayudar a un miembro del equipo que ha tocado fondo. Estos líderes pueden adaptarse a cualquier situación. Los grandes nunca juegan a lo seguro cuando se trata de dirigir a sus equipos para lograr un cambio, sabiendo que su trabajo es servir como guía y entrenador.

4. Ten una fuerte ética de trabajo. Los amateurs trabajan lo suficientemente fuerte como para evitar ser despedido. Ellos esperan ser compensados ​​por cada cosa que hacen, y si la compensación resulta excesiva, aún mejor.

Los profesionales tienen exactamente la mentalidad opuesta. Entienden que el mercado recompensará una ética de trabajo de clase mundial con un sinfín de oportunidades. Esta ética de trabajo es la razón por la que muchos inmigrantes llegan al mundo libre y se convierten en millonarios. Están tan agradecidos por la oportunidad de trabajar duro que nadie puede convencerlos de bajar la velocidad.

5. Encuentra a un coach. Los empresarios están comenzando a darse cuenta de algo que los atletas han sabido siempre: si quieres aprovechar al máximo tu potencial en algo, encuentra a un entrenador. El entrenamiento es al rendimiento lo que el liderazgo es a una organización. Puesto que los seres humanos son fundamentalmente seres emocionales, los entrenadores competentes son expertos en atizar los fuegos que arden en su interior. Mientras más fáciles de entrenar y abiertos de mente sean sus empleados, mejor desempeño tendrán.

El problema es que el ego puede entrometerse en el camino. Los mejores empleados son los más abiertos al entrenamiento de clase mundial. No se preocupan por la satisfacción del ego cuando se trata de mejorar sus resultados, todo lo que buscan es una ventaja, por pequeña que sea. Cuando dos empresas u oponentes van cabeza a cabeza, muchas veces lo único que favorece al ganador es una ligera ventaja en el pensamiento, la estrategia y la técnica.

 

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