Todos tenemos propósitos para el nuevo año y todos queremos cumplirlos, pero del dicho al hecho hay 12 meses de trecho y muchos obstáculos.

Primero: espero que hayas cumplido las metas de dinero que te pusiste en 2016. Si lo lograste, significa que hiciste todo correctamente, desde definir tu objetivo hasta estructurar tu estrategia para lograrlo. Si no, seguro cometiste alguno de los errores por los que la mayoría de los propósitos financieros fracasan.

Crear tus objetivos de dinero con cualquiera de estas características es prácticamente una predicción de que no los cumplirás. Evítalo en el 2017 y cuenta una mejor historia el próximo diciembre.

  • Propósitos sin metas claras. “El próximo año quiero ahorrar” es un propósito demasiado vago, mientras que algo como “quiero ahorrar un millón de dólares” suena más a un sueño que a un objetivo cuando tus ingresos no te lo permiten de ninguna manera. Las mejores metas financieras son claras, es decir, tienen un para qué; son medibles o tienen un cuánto, y son alcanzables, o sea, tienen un cómo realista. Si a la hora de decretar tu propósito no respondes a las tres, tu meta no está bien hecha y seguramente caerás en el camino a cumplirla.
  • Propósitos sin domiciliación. A diferencia de los objetivos de año nuevo como “bajar de peso” o “aprender algo nuevo”, casi todos los propósitos financieros (ahorrar, pagar tus deudas, pagar un seguro, etc.) tienen una mejor amiga que te obliga a cumplirlos: la domiciliación. En otras palabras, la posibilidad de que el banco, la compañía de seguros o la institución financiera con la que tengas relación te quite el dinero antes de que llegue a tus manos. Así, tu propósito se cumple con el menor esfuerzo.
  • Propósitos que no te motivan. Quizá comprar una casa sea una motivación para tu hermano, pero para ti es más importante viajar. Lo he dicho antes: tu dinero va (y debe ir) a las cosas que te interesan. Saber que tus esfuerzos o sacrificios están dirigidos a un bien mayor para ti será la gasolina que mantendrá tus propósitos vivos y vigentes.
  • Propósitos que no entiendes. Un propósito financiero muy común es invertir, pero si no entiendes qué significa, no lo harás correctamente. Primero aprende todo lo que puedas acerca del tema y luego inicia con lo más sencillo. Lo mismo si tu meta es obtener una tarjeta de crédito, aprende qué son los intereses, las fechas de pago, compara tus opciones, revisa tu capacidad de pago y, entonces sí, pide una.
  • Propósitos que no tienen el plan adecuado. Otra clave para cumplir tus metas financieras (y, de hecho, para cualquier objetivo que tengas) es ejercer la ley del mínimo esfuerzo. Busca estrategias o planes que no impliquen un sacrificio o una decisión constante. Por ejemplo, si crees que ahorrar, puedes empezar con algún reto de ahorro (como el de los 10 pesos o las 52 semanas); convierte tus finanzas en un juego si es lo que te gusta; como sea, experimenta y encuentra el mejor plan para cumplir tus propósitos financieros 2017.

¡Buena suerte!

 

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