Las actividades de entretenimiento que antes eran individuales, como escuchar música, ver la tele, leer un libro o ir al cine, ahora son socializadas a través de las redes digitales. ¿Cuán grande es el impacto del cambio?

 

Déjeme preguntarle cuándo fue el último contenido viral que realmente lo atrapó. Seguro en su ranking personal figura al menos uno relacionado con el cine. Y no sería raro, pues la promoción de películas ha encontrado en los medios sociales un excelente canal de comunicación, que no sólo le ha permitido anunciar sus próximos estrenos, sino elaborar complicadas estrategias de comunicación que permiten llevar y ampliar la experiencia del cine a todos sus usuarios.

Hace unas semanas, Zack Snyder publicó en su cuenta de Twitter una foto de Ben Affleck montado en el disfraz de Batman. En cuestión de minutos, la fotografía, ya conocida como “Sad Batman”, circulaba alegremente por toda la red, generando toda clase de comentarios y memes a favor y en contra; todo ello poniendo de manifiesto que hay una gran expectativa al respecto. Un uso inteligente de las redes sociales para hacer buzz.

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Hay que tener en cuenta que las actividades de entretenimiento que antes eran individuales, como escuchar música, ver la tele, leer un libro o ir al cine, ahora son socializadas a través de las redes digitales, y que de esta costumbre, los estudios y las agencias de comunicación se han aprovechado para generar estrategias muy interesantes.

Quizás una de las primeras películas que logró éxito comercial a través de una complicada estrategia viral fue The Blair Witch Project, estrenada en 1999. Resulta que los directores, Eduardo Sánchez y Daniel Myrick, empezaron a subir contenidos a Internet casi seis meses antes de que la película se estrenara. En un par de blogs y páginas falsas relataban la historia de la Bruja que le robaba sangre a los niños.

Cuando empezaron los rumores sobre la veracidad de la película, la gente empezó a buscar en Internet datos al respecto. Al ser una leyenda inventada por los directores de la cinta, lo único que se podía leer al respecto eran las páginas que previamente habían sido montadas. Por ello, cuando el filme se estrenó, la falsa Bruja de Blair ya era exageradamente popular en el mundo digital. Y eso que aún no había redes sociales.

La creación de contenidos para las redes sociales que promocionan películas debe suponer una ampliación de la experiencia en los usuarios. En ese sentido, no se trata de crear una especie de ficha técnica de la película que incluya algunos fotogramas, sino de generar emoción y empatía a través de contenido transmedia.

Ejemplos hay muchos. En la recién estrenada cinta sobre la franquicia de los X-Men se abrieron varios sitios alternos de Internet. En todos ellos se explicaban algunas situaciones que en la película sólo se abordaban de manera superficial. Por ejemplo, en The Bent Bullet se explica de manera detallada la participación del mutante Magneto en el asesinato del presidente Kennedy. Ahí se incluyen testimonios, exámenes de personalidad y videos de lo que posiblemente sucedió durante el magnicidio. Cabe señalar que la teoría de la bala chueca está tan anclada en el imaginario popular estadounidense, como en México los dos Mario Aburto.

En 25 Moments se relata la historia del cómo los mutantes han estado presentes en momentos decisivos de la historia de la humanidad. En el caso de México se sugiere que el EZLN ha tenido colaboración de estos personajes.

Por su parte, la estrategia The Dark Knigth Rises incluyó el supuesto filtrado de un beletín de la CIA varios meses antes del estreno, que explicaba la desaparición de un científico de nombre Leonid Pavel, quien después sabríamos que era un personaje fundamental en el desarrollo de la historia.

La idea de tener una red social que apoye el plan de difusión y mercadotecnia de una película implica crear un vínculo mucho más profundo con el espectador. Además, los medios sociales son el terreno ideal para la experimentación con medios para crear diferentes estilos de narrativa transmedia. Y aunque usted no se dedique al cine, échele un ojo a estos experimentos; puede que obtenga bastante inspiración de ellos.

 

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