La cadena de exhibición de películas que encabezan Roberto Quintero y José Irigoyen, Cinemagic, pretende llevar el cine a pequeñas localidades de Guatemala para después extenderse por Ecuador y Bolivia. Enfrente tendrá a dos protagonistas de la región: Cinépolis y Cinemark.

 

Por Jorge Cervantes

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Acostumbrada a luchar contra gigantes, la cadena Cinemagic ha trazado un ambicioso plan de expansión que en los próximos años le permitirá llegar a Centro y Sudamérica con salas de cine cuyos costos de entrada son menores a los que ofrecen los grandes complejos.

Guatemala es su primer objetivo, para 2015 abrirá el primero de 10 complejos cinematográficos que serán punta de lanza para luego extenderse por Ecuador, a donde prevé llevar otros 10, y Bolivia, con 12 conglomerados de multisalas más.

Con la experiencia de haber montado desde el año 2000 un total de 70 pantallas completamente digitalizadas en México, en 12 complejos que se distribuyen por nueve estados de la geografía mexicana, la meta de Cinemagic ha sido constituir redes alternativas de proyección que atiendan nichos que hasta ahora habían sido ignorados.

Y ese es precisamente el enfoque de este consorcio en Guatemala, donde Cinemark y Cinépolis tienen copado el mercado, independientemente de que el Circuito Alba, de capital mexicano, se ha logrado asentarse en localidades importantes.

“Nuestro proyecto, que es 100% emprendedor, logró un fondeo de parte de la aceleradora de negocios Endeavor, que nos asegura crecimiento”, dice Roberto Quintero, director general de Cinemagic.

Esto derivó en una alianza con el Grupo Agersa, encabezado por Adolfo Del Valle Ruiz, que se cerró en 2014 y que les brinda inversión, dinero inteligente y les ayuda a instrumentar su modelo de negocio, explica el empresario.

Quintero puntualiza que una vez cerrado el proceso de inyección de capital en una de sus primeras juntas de Consejo, se planteó el tema de la expansión internacional en dos escenarios: el primero hacia el mercado hispano de Estados Unidos, y el segundo por Centro y Sudamérica.

Relata que mirar hacia el Cono sur deriva de investigaciones de viabilidad que les mostraron que el modelo Cinemagic, es decir, la presencia de complejos con estrenos en comunidades no mayores de 60,000 o 70,000 habitantes es factible en la región.

“No pretendemos competir con las grandes cadenas, sino más bien atacar nichos desatendidos en ciudades pequeñas. Nos dimos cuenta de que esa condición que tiene México de falta de cines en localidades alejadas de los núcleos urbanos, se replica en Centroamérica, en Sudamérica, en algunas regiones de Estados Unidos y, si vamos más lejos, incluso en Europa”.

El presidente de Cinemagic comenta que en Guatemala lo que pretenden es arrancar un piloto con dos complejos en ciudades pequeñas, para de ahí ir creciendo poco a poco conforme a su plan de negocios; la inversión promedio para complejos de cinco salas es de 3.5 millones de dólares (mdd).

Similitudes con México

En cuanto a costos de operación, Quintero asegura que son muy similares a los de México, con variaciones mínimas entre ciudades pequeñas y grandes, de ahí que en su política adopten condiciones idénticas a las que se tienen aquí.

“Por supuesto —acota—, estamos ‘tropicalizando’ y estudiando la capacidad de compra en cada ciudad de Guatemala, pero de manera general nuestros boletos están en 33 pesos mexicanos, que representan aproximadamente 2.5 dólares.”

No temen un ‘coletazo’ de parte de las grandes cadenas exhibidoras, pues en ningún momento han contemplado entrar a ciudades que están bajo el control de Cinépolis y Cinemark, como no han hecho en México.

“Eso, siempre lo hemos dicho. No está en el business plan porque consideramos que son lugares que están perfectamente atendidos; tienen cines bien ubicados, de la mejor calidad, y nuestro modelo de negocio es combinar la parte económica con la social; llevar cine a donde no hay”.

De bajo costo

Entrar a competir con gigantes de la exhibición como Cinépolis, Cinemex o Cinemark no es cosa fácil. Eso lo entiende Cinemagic, por lo que buscan que sus conglomerados multisalas generen la misma percepción de calidad que tienen las grandes cadenas con proyección digital, butacas reclinables tipo estadio y algo muy importante: que los estrenos tengan lugar el mismo día en que llegan a las ciudades capitales.

Quintero considera que sus salas son muy similares a las de las grandes cadenas, pero con la enorme ventaja de la ubicación. “Nosotros acercamos complejos de cine a nichos de mercado que vamos seleccionando, lo que termina por ayudarnos a generar afinidad con la gente”, señala.

“Para la capacidad económica de los mercados a los que vamos es un precio justo, no es regalado, pero tampoco es caro. Hay que ver que en este proceso de llevar una película hasta las salas intervienen diversos actores en diferentes momentos (producción, distribución, exhibición) y todos esperan el retorno de su inversión”, defiende el fundador de Cinemagic.

En opinión del ejecutivo de Cinemagic, la cinematográfica es una de las industrias que más se tardaron en digitalizar, “digamos que es casi como si fuéramos industria del disco y siguiéramos con el lp”.

Explica que la digitalización es algo totalmente nuevo, por lo que, “todos estamos especulando en cuanto a las implicaciones y cómo afectará tanto a los números como al desempeño de los complejos”.

“Sí hay mayor inversión, pero creemos que es una buena noticia. Nosotros vemos que la digitalización democratiza más el cine, creemos que debe permitir un acceso más rápido y directo de las películas locales de cada país y del cine de autor a las salas”, afirma.

Quintero refiere que en Cinemagic el tiempo de la conversión a digital en sus salas llegó emparejado con el proceso de exhibición satelital de las películas.

“Arrancamos ya pilotos para que los filmes lleguen vía satélite. Esto requiere mayor inversión, aunque creemos que debe haber mejor desempeño y mayor retorno. Tenemos que estar pendientes de los resultados positivos que todos estos procesos de innovación traerán a la industria.”

Adicionalmente a lo que harán en Centroamérica, esperan abrir siete complejos más en México (54 salas) durante 2014 (en las entidades de Sonora, Veracruz, San Luis Potosí y Puebla); otros 10 en 2015 y 16 más en 2016.

El plan de crecimiento a cuatro años contempla la construcción de 200 salas con pantallas, que a la par, se irán sumando al modelo de exhibición vía satélite.

En total emplea a 300 personas, en promedio 25 por complejo; aunque en temporada pico llega a destinar hasta 30 colaboradores para operar cada circuito.

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