El sistema de gobierno de la Ciudad de México ha sido rebasado y el partido en el poder no puede mantener la cohesión social. ¿Y los pobres ciudadanos? Ahogándonos en insalubridad, tráfico y corrupción.

 

 

En la Ciudad de México todo se está complicando terriblemente. Está convertida en un sitio cada vez más complejo para vivir. El deterioro en las condiciones de salud, el tráfico y la inseguridad son impresionantes. Para acabarla de amolar, las condiciones climáticas no están ayudando.

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Esta situación muestra una gran incapacidad y debilidad de las autoridades. El sistema gubernamental local está rebasado y el partido en el poder al parecer ya no puede mantener la cohesión social necesaria; la ineficacia, la corrupción y la barbarie partidista han dado al traste con la armonía de la ciudad.

En últimas fechas he sabido de una gran cantidad de personas enfermas por todo tipo de virus; problemas estomacales y respiratorios atacan a la población y nadie dice nada. En contraposición, el mal manejo de supuesta solución del Hoy no Circula sólo deja ver parte de esa improvisación con que se pretende gobernar, mientras que por el otro lado vemos que por pleitos políticos, grupos de comerciantes quieren presionar al gobierno con manifestaciones y creando caos vial en toda la ciudad. No hay ley, no hay control, no se ve autoridad.

Las soluciones se van dando a cuentagotas, inventando programas como parches, cuando se debió de ver el problema de una manera global. Esta megaurbe es tan complicada que no se puede pretender salvarla con un cambio en el Hoy no Circula. Esta ciudad necesita soluciones integrales, pero por incapacidad o debilidad de las instituciones de gobierno, hoy se están planteando soluciones a salto de mata; no hay soluciones globales.

De la inseguridad y la corrupción ni qué decir. A diario vemos cómo se van deteriorando estos dos factores, sin que existan soluciones de ningún tipo, y lo peor es que mientras la inseguridad se va empeorando, la frivolidad de los personajes en el poder va incrementando: si no son los funcionarios de una delegación haciendo escándalos en Brasil, son otros funcionarios llevando a cabo fiestas en los panteones.

No se ve autoridad en la ciudad, no se ve un gobierno fuerte. Se percibe un caos, una ciudad al límite sin gobierno. Se perciben pandillas políticas repartiéndose un botín y dejando que la ciudad entre en un caos. ¿Será que ante tantos años de pillerías se dan cuenta que ya no pueden mantener el barco, y ante la caída todos sólo quieren lo que puedan del botín y salir corriendo?

Porque los enemigos políticos del PRD están al acecho; no sólo el PRI, con unas ganas tremendas de recuperar la ciudad, sino que ahora también Morena apareció con sus listas con las que va a competir y en que están todos los amigos y ex funcionarios del gobierno de AMLO; los actuales diputados se preparan para aterrizar políticamente al terminar su periodo como legisladores. La guerra de la izquierda en la Ciudad de México va a ser sin cuartel.

¿Y los pobres ciudadanos? Ahogándonos en insalubridad, tráfico y corrupción. La ciudad está al límite. Ya no puede más. Y no queda más que preguntarnos lo que el clásico: “Y ahora, ¿quién podrá defendernos?”

 

 

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