Por Sofía Calderón*

¿Por qué importan hoy más que nunca las ciudades inteligentes? Además de la posición romántica de priorizar la calidad de vida de nosotros los usuarios, existen razones económicas que no pasan desapercibidas. Por ejemplo, en la actualidad ya tenemos interesantes experiencias, como la ciudad de Londres, que a la fecha representa una quinta parte del PIB de Reino Unido, mientras que, en Estados Unidos, Los Ángeles y el corredor de Boston a Washington son la tercera parte del PIB del país.

Esto representa una gran oportunidad si tomamos como referencia al Banco Mundial, que señala que, para 2025, las 600 ciudades más importantes del mundo representarían más de 60% del PIB global.

Otra razón evidente es que las zonas urbanas albergan a más de la mitad de la población del planeta, y la proyección para 2050 es que casi 70% de la gente se concentrará en las ciudades, lo cual se traduciría en 2.5 billones de habitantes urbanos.

Suena como si nos estuviéramos enfocando en el 80/20, ¿cierto? Justamente esa es la insignia de las ciudades inteligentes: anticipar que, ante los cambios demográficos, las ciudades como hasta ahora las conocemos serán obsoletas e ineficientes y que el uso adecuado de datos y avances en tecnología nos acercarán a las urbes que necesitamos.

La experiencia de los últimos años revela que el gran error es pensar en una ciudad inteligente como un concepto meramente estático. Es importante acuñar la inteligencia colectiva como habilitador, de manera que el usuario, el gobierno y las empresas trabajemos de forma conjunta.

Los casos de éxito más emblemáticos suelen integrar una plataforma colaborativa: en la ciudad de Boston, para mejorar el obsoleto proceso de inspección en seguridad alimentaria que se efectuaba en restaurantes, las autoridades generaron una alianza con la aplicación Yelp y con la Universidad de Harvard, mediante la que por seis semanas se generaron datos muy precisos sobre posibles incumplimientos en salubridad.

Para eso fue necesario la apertura de datos del Departamento de Seguridad Alimenticia y, por supuesto, la voz o comentarios de los usuarios de Yelp. Así, la utilización de algoritmos y algunos cruces de informaciones perfilaron un proceso optimizado que permitió a los inspectores de campo eficiencias de hasta 50% en su gestión cotidiana.

Ese experimento fue altamente exitoso, pues consideró varios elementos importantes para transitar hacia las ciudades inteligentes: la transparencia por parte del sector público en los paradigmas a resolver, datos abiertos y el apoyo de profesionales y ciudadanos en la generación de información útil.

Otros sucesos alrededor del mundo han derivado en un mejor entendimiento sobre las necesidades de iluminación, purificación de aire, generación de energía verde, condiciones de las carreteras y el tráfico y volumen de desechos, por mencionar sólo algunos de los retos que actualmente enfrentamos en nuestras ciudades.

Algunos lugares han empezado a diseñarse desde cero como ciudades inteligentes, como ocurre en la India. Específicamente sucede en el estado de Andhra Pradesh, en el cual el gobierno local ha contratado a emblemáticos y reconocidos arquitectos para que Amaravati, su capital, sea concebida en su totalidad a la luz de las mejores prácticas existentes en materia de eficiencia y sostenibilidad.

Esto implicó que los espacios verdes superaran 50% y las vías acuáticas 10% de su extensión, lo que además ha propiciado el uso de energía solar, vehículos eléctricos y taxis acuáticos. De hecho, este ambicioso proyecto estima oportunidades cercanas a 5,000 millones de dólares anuales a partir de 2025.

En nuestras latitudes iniciar desde abajo es casi impensable. Sin embargo, mucho puede hacerse desde un esquema altamente colaborativo. Es necesario que el gobierno empiece a generar un marco de discusiones y priorización sobre los dilemas más sensibles a resolver, que el sector privado adopte un fuerte compromiso y procure las sinergias y que nosotros como ciudadanos empecemos a actuar como sensores y generadores de decisión en la evolución hacia ciudades cada día más eficientes y confortables.

*Socia de consultoría de Deloitte para Centroamérica y República Dominicana.

 

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