Clasificar los gastos permitirá que cada vez que adquieras desde un chicle, hasta una casa, tengas esa sana costumbre de pasar el gasto por el filtro de tu mente: ¿Es un Gasto indispensable, Calidad de vida o Estilo de vida? ¿Vale la pena comprarlo o puedo adquirir algo equivalente en el grupo adecuado?

 

 

Piensa un momento en todas las cosas en las que normalmente gastas. Si aprendes a dividirlas en los siguientes cuatro grandes grupos, tu vida financiera podría mejorar.

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Grupo 1. Necesidades básicas

Incluye todos aquellos gastos que son indispensables para vivir: alimento, ropa, calzado, agua, transporte, medicinas, servicios, etc.

Grupo 2. Calidad de vida

Una vez que han sido satisfechas tus Necesidades básicas tendrás todavía una necesidad secundaria que tiene que ver con todo lo relacionado a tu comodidad y seguridad. ¿Qué es aquello que no es una necesidad básica pero te brinda comodidad o seguridad? Un automóvil por ejemplo, podría entrar en esta categoría.

Grupo 3. Estilo de vida

Son los gastos destinados al placer, al estatus, a la imagen personal, lujos y marcas; por ejemplo: el último smartphone, la tablet, la ropa cara o accesorios personales, etc.

El truco es poner cada gasto en el grupo correcto y esto no siempre es tan sencillo como parece. Por ejemplo, ¿en qué grupo pondrías la TV de paga?; algunos dirán que en Calidad de vida y otros dirán que en Estilo de Vida, ¿y las vacaciones?, ¿y las comidas en restaurantes? Algunos dirán que el teléfono celular es una Necesidad básica y otros lo ubicarán en Calidad de vida y otros más en Estilo de vida.

La mayoría de las confusiones se producen entre los grupos 2 y 3, pero es importantísimo aprender a distinguir correctamente en dónde va cada gasto, porque los peligros que pueden impactar financieramente tu vida de forma negativa, normalmente son aquellos que caen en el tercer grupo.

El problema es que un mismo concepto puede tener diferentes clasificaciones. Veamos algunos ejemplos: el transporte es una necesidad básica, el transporte en automóvil es un gasto de calidad de vida pero un automóvil equipado, último modelo y de marca de lujo es un gasto de estilo de vida.

Tomar unos días de descanso es una necesidad básica, salir de vacaciones a un lugar familiar es calidad de vida, pero pasar dos semanas en Europa es más bien estilo de vida.

La ropa es una necesidad básica, la ropa bonita y presentable nos hace sentir con buena calidad de vida, pero la ropa de marca y de un renombrado diseñador se convierte en un gasto de estilo de vida.

¿Te das cuenta? A veces es difícil distinguir, la línea en muy delgada. Piensa en la comida, el café y hasta el agua que bebemos, porque no es lo mismo obtenerla de un filtro que de una botellita que puede costar la mitad de un salario mínimo, o más.

Mi recomendación es que cuando hagas tus cuentas personales o tu plan financiero, dividas tus gastos en estos tres grupos y analices uno por uno los conceptos que lo integran para clasificarlos correctamente. Recuerda que un gasto no sólo puede ser difícil de clasificar, sino que puede “brincar” de un grupo a otro según evolucione tu vida financiera, por ejemplo, el cine puede caer en Calidad de vida, pero si de repente comienzas a preferir las salas VIP, ese mismo concepto cambiará de rubro.

Cuando hagas este poderoso ejercicio personal, seguramente notarás que los gastos emocionales casi siempre caen en el grupo 3: Estilo de vida. Por ejemplo: si quieres comprarte el nuevo smartphone aunque el anterior todavía funciona bien, o si quieres comprarte un coche nuevo mejor equipado que el actual, o si deseas esa pantalla de TV más grande que la que tienes ahora y con más funcionalidades, ¡estás cayendo en un gasto emocional! Eso significa que te estás dejando llevar más por cómo te vas a sentir cuando adquieras ese producto, que lo que realmente lo necesitas.

El grupo 3 es donde están los gastos hormiga, los gastos superfluos destructivos, las extravagancias y los desperdicios.

El grupo 3 es donde están los gastos que puedes recortar en tu presupuesto si deseas lograr una mejor vida financiera o si deseas invertir en un proyecto o ahorrar para cumplir algún objetivo.

Una vez que hagas tus cuentas personales o tu plan financiero con estos ojos, comenzarás a tomar consciencia en cada compra que hagas y lo harás de forma natural, no molesta. Cada vez que adquieras desde un chicle, hasta una casa, tendrás esa sana costumbre de pasar el gasto por el filtro de tu mente: ¿Es un Gasto indispensable, Calidad de vida o Estilo de vida? ¿Vale la pena comprarlo o puedo adquirir algo equivalente en el grupo adecuado? Yo espero que este proceso te resulte útil y enriquezca tu vida, literalmente.

Grupo 4. Gastos buenos

Finalmente, existe un último grupo de gastos (Grupo 4) que no contemplé en los tres grupos anteriores porque se refieren a los llamados “gastos buenos” que en realidad son inversiones disfrazadas de gastos. Aquí entrarían los cursos, diplomados o estudios avanzados dirigidos a incrementar nuestros conocimientos o habilidades para generar o mejorar nuestros ingresos, las pólizas de seguros, las inversiones para iniciar o expandir algún negocio personal, etc. Estos gastos son ideales para el crecimiento financiero personal y sería genial que los pudieras adquirir con el dinero que ahorres en el Grupo 3.

 

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