Guillermo Jaime, fundador de Grupo MIA, pertenece a la generación 2016 de Las 30 Promesas de Negocios Forbes. Él es un emprendedor social cuyo objetivo es que la gente de menores recursos pueda tener una vivienda. Su modelo de negocio permitió desarrollar, tan sólo el año pasado, 5,000 viviendas. Y desde el 2010 ha construido y comercializado más de 35,000.

“Lo que he visto con mi propia empresa es que hay manera de atender a la base de la pirámide, mantener disciplina y tu vena social, pero también crecer y mantener la empresa en el tiempo y generar un verdadero impacto social con volumen que sea sostenible en el tiempo. Entonces la teoría es el mismo capitalismo social, que es generar un modelo de atención para la base de la pirámide, como funciona el capitalismo puro, pero enfocado a la población más vulnerable”, dice.

Guillermo ha dedicado más de 15 años a los negocios que atienden a la gente de menores ingresos, y decidió recopilar lo aprendido en un libro que tituló Capitalismo Social. Esta obra será presentada el 2 de febrero y tiene el objetivo de mostrar cómo una empresa social también puede ser atractiva para inversionistas cuando tienen un orden, y es disciplinada.

Para el autor, el hecho de que el empresario social tenga una visión romántica y quiera aportar su “granito de arena” es un buen comienzo, pero si realmente desea ser un factor de cambio necesita generar un efecto multiplicador y proveer un producto o servicio que habilite la economía. ¿Cómo? Con productos o servicios con precios justos de mercado y ofreciendo acceso a recursos que esa parte de la población no pudiera tener de otra manera: “La rentabilidad de estas empresas tiene que estar basada en el volumen”, dice.

 

Empresa social vs una que atiende a la base de la pirámide

La compañía que atiende a la parte de la población de menores ingresos no necesariamente es una empresa social. Ésta podría comercializar productos o servicios al mismo nivel de precios que están disponibles, por ejemplo, para la clase media, pero en varios pagos y con un interés alto. Este tipo de empresas no transforman una economía.

“Imagínate que das un producto o servicio con el margen del 7% o 10%, y tienes al 60% de la población que vive en condiciones de pobreza, y que ahora tienen un servicio que antes no tenían; ya por el volumen te genera un EBITDA (beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) lo suficientemente atractivo para que la empresa sea grande y atractiva para los mercados. Ese mismo producto podrías venderlo con un margen del 80%, y es probable que una pequeña parte de la población lo pueda pagar, quizá hagas que la empresa genere el mismo dinero en margen, pero no estás realmente resolviendo un problema, estás generando un negocio”, dice.

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Las claves para hacer de tu empresa social un éxito:

  • Una empresa social debe comportarse como una empresa no social.
  • Debe tener disciplina, gobierno corporativo y procedimientos.
  • Debes estudiar tu mercado.
  • El empresario social se debe enfocar en el largo plazo de su empresa, en la escala y en la rentabilidad, pero el impacto social debe mantenerse perfecto.
  • Tus productos deben ser de calidad.
  • La empresa debe tener mecanismos de transparencia y constantemente se le deben practicar pruebas de estrés. Esto es: “Piensa que lo que vendes no es social, como vender un producto cualquiera, y revisa si la empresa está preparada para soportarlo, si tiene los procedimientos, las políticas, y si estás pensando como empresario creo que vas bien. Lo que te diferencia es la causa y la vena social. La riqueza la obtienes del volumen y no del margen”.
  • No le tengas miedo a la rentabilidad: “El dinero bien habido no tiene por qué ser cuestionado. Si generas confianza, yo no veo por qué no te dé orgullo ganarte el dinero”, dice Guillermo.
  • Piensa en la escala: “Es tan malo ganar altos márgenes como volverte filántropo”.
  • Continúa con la preparación académica. Éste se convierte en el activo más importante para ti y para la empresa.

Las oportunidades para las empresas sociales es vasta. Existen comunidades que requieren el servicio de agua, luz, educación, vivienda, telecomunicaciones, o quizá todos los servicios. “La oportunidad es tan grande o pequeña como el empresario la quiera ver. El reto es formar un mecanismo lo suficientemente robusto para que agregues valor a los más pobres y no sólo extraigas valor de los más pobres”, dice.

El Capital Social es una obra editada por Porrúa y estará disponible en su red de librerías; para el mes de abril estará disponible en su versión electrónica.

“Yo tengo una misión muy clara: Voy a ser la empresa social más grande del mundo, porque creo que la necesidad es muy grande, y sería irresponsable dejarlo si ya aprendí la manera de atender a la base de la pirámide. La magia es muy sencilla y ojalá me la copien, yo hablo riqueza y hablo pobreza. La base de la pirámide está acostumbrada a ser utilizada y maltratada, y eso le duele mucho al país. Y yo no voy a descansar; voy a hacer todo lo que pueda para seguir atendiéndolos de manera eficiente”, concluyó.

 

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