En breve, Praxis lanzará Cobro Móvil, una aplicación que pretende aumentar las ventas de pequeños comercios. Pero ello implicará un reto mayúsculo: vencer el miedo (o rechazo) de quienes han preferido moverse en la informalidad.

 

Por Alejandro Medina

 

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Mariana podría ganar más dinero, pero dos factores la inhiben: su miedo al mundo de la tecnología y, sobre todo, su rechazo a dejar rastro y ser detectada por el sistema tributario. A pesar de eso, ella —que vende ropa por catálogo—, junto con otros miles de comerciantes informales y formales, tendría la oportunidad de llenarse los bolsillos con un aparato de poco menos de dos pulgadas.

En los próximos días, Praxis, una firma desarrolladora de sistemas tecnológicos, dará a conocer una nueva aplicación que, para los escépticos, podría parecer un mal chiste o una ingenuidad, pero para el sistema financiero y para las autoridades recaudatorias significaría una herramienta para captar más recursos.

A través de un pequeño aparato conectado a un smartphone, que dispondrá de un sistema detector de tarjetas similar al que tienen las Terminales Punto de Venta (TPV), Mariana, pero también el comerciante de la esquina y hasta profesionistas que operan en la formalidad (doctores, contadores, abogados), podrían cobrar por sus productos y servicios.

Tannia Alanis, quien empezó como be­caria en el área de Recursos Humanos de Praxis, es una de las promotoras de Cobro Móvil. “Su desarrollo es viable”, asegura. “Hoy en día son diversos los estudios que muestran con claridad que cada vez más personas tienen en sus manos un teléfo­no inteligente”, explica quien ahora se desempeña como vocera de Praxis.

De acuerdo con la consultora IDC, tan sólo en 2013 se contabilizaron 37.1 millo­nes de smartphones en México y, para este año, las expectativas auguran un boom mayor, con 53.4 millones de teléfonos inte­ligentes en manos de mexicanos.

 

Hit, en suspenso

Cobro Móvil es resultado de la conjunción de distintos proyectos de Praxis, que develan los hábitos de con­sumo de los mexicanos y que, al mismo tiempo, permiten detectar la forma en que personas, como Mariana, cobran por sus servicios o artículos.

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Este desarrollo comenzó en 2008, cuatro años después del nacimiento del Sistema de Pagos Elec­trónicos Interbancarios (SPEI), bajo el cual la compañía creó su producto estrella: el enlace-SPEI, del Banco de México, a través del cual se eficientan las transferen­cias electrónicas.

Los resultados  arro­jaron que el efectivo es la principal fuente de ingresos para la mayoría de las Pymes, por lo que una aplicación que les permita cobrar por medio de su teléfo­no inteligente podría modificar la base de ingresos.

César Martínez, gerente de Soluciones Móviles de Praxis, lo pone así: “La gente compra unos chicles con su tarjeta en cualquier tienda de conveniencia, pero no puede hacer lo mis­mo al comprar un tamal con la señora de la esquina. A ese mercado vamos dirigidos”.

¿De verdad, será posible convencer a la señora de la esquina para que adquiera Cobro Móvil? A pesar de que la aplicación puede ser una alternativa para que comer­ciantes, autoempleados y Pymes aumen­ten su capital, hay vientos en contra que podrían frenar sus expectativas.

De acuerdo con especialistas, las piedras que encontrará Cobro Móvil en su camino son el miedo que todavía prevalece en el comercio electrónico y el hecho de que, una compra a través de éste, podría ser la señal para que las autoridades recaudatorias detecten al vendedor o al prestador del servicio que suele operar en la informalidad.

Alejandro Ocampo, profesor del De­partamento de Comunicación del ITESM, indica que para que una aplicación de este tipo pueda funcionar es necesario dotar a los usuarios de la certeza de que sus datos personales y bancarios esta­rán bien resguardados. El especialista, integrante del equipo académico que de­sarrolló el estudio Hábitos y percepciones de los mexicanos sobre Internet y diversas tecnologías asociadas, que forma parte del World Internet Project (WIP), señala que los desarrolladores deben contar con candados seguros que eviten ataques de la ciberdelincuencia.

“El reto es la seguridad, no hay otro asunto; cada vez son más comunes los robos de identidad, de tarjeta de crédito, los fraudes en línea. Por eso, la infor­mación siempre debe estar encriptada para evitar que se generen este tipo de abusos”, comenta.

Datos publicados en el más reciente Reporte Global de Cibercrimen Norton 2013, revelan que el mercado móvil es el sector en el que más ha crecido el núme­ro de fraudes y robos en los últimos años; en números duros, 48% de las personas en el mundo no toma en cuenta la perti­nencia de tomar medidas de seguridad sobre la materia.

Además, el análisis desarrollado por Symantec agrega que, tan sólo en el último año, las pérdidas por ciberdelincuencia en México ascendieron a más de 3,000 millo­nes de dólares (mdd).

A la par, otra de las trabas que enfren­tará este sistema se relaciona con el miedo que sus usuarios podrían experimentar a ser fiscalizados. De acuerdo con estadísti­cas del Inegi, al menos 50% de la población desempeña una labor dentro de la econo­mía informal.

 

Proyecciones conservadoras

César Martínez, a pesar del contexto, afirma que esta herramienta —que permitirá a los usuarios tramitar una factura electrónica— será un hit porque no hay nadie en el mundo que pueda negarse a amarrar una venta. “Lo que le estamos dando a la gente es una alter­nativa para que, el día que requieran realizar un cobro con tarjeta, lo puedan hacer. La idea es no perder el negocio por no aceptar esta fuente de pago”, agrega.

Tannia y César explican que el produc­to comenzará a comercializarse en breve por todo el país, a través de una fuerza de ventas que tocará la puerta de profesionis­tas independientes, autoempleados, perso­nal de ventas por catálogo, comerciantes, restaurantes y empresas de movilidad. Además, la firma espera establecer, en los próximos meses, oficinas en las principales ciudades del país, que servirán como pun­tos de venta y sitios help desk para facilitar la dotación de lectores de tarjeta.

Praxis, en un principio, alberga modes­tas previsiones para este año, ya que planea posicionar 5,000 lectores en el país; aunque su expectativa de cara a los próximos cinco años tiene como meta alcanzar cuatro millones de pequeños negocios.

Por lo pronto, cuando Praxis lance esta aplicación, Mariana podría enfrentar un dile­ma: “tecnologizarse” y multiplicar sus ventas o seguir sobreviviendo a su viejo estilo.

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