EFE.– El conteo de votos de los empleados de una planta de Amazon en Alabama (EU) para decidir si forman un sindicato comenzó este lunes con gran expectación, ya que sería el primero dentro del gigante del comercio electrónico, cuya dirección se opone a la organización de sus trabajadores.

Es la segunda oportunidad para los empleados del almacén de Bessemer, a las afueras de Birmingham, dado que el año pasado ya llevaron a cabo un ejercicio similar, en el que se impuso el rechazo al sindicato pero cuyo resultado fue anulado por las autoridades debido a las irregularidades cometidas por la empresa.

La votación, a la que estaban convocados los más de 6,000 trabajadores de la planta y que se llevó a cabo por correo debido a la pandemia de Covid-19, comenzó el 4 de febrero y se alargó hasta el viernes pasado, 25 de marzo, cuando cerraron las urnas.

Si se repite lo ocurrido en el anterior referendo, el recuento podría tardar varios días e incluso semanas, por lo que no se sabrá la decisión que han tomado los trabajadores hasta, probablemente, el mes de abril.

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El ejercicio está impulsado por un grupo de empleados llamado BAmazon Union, el cual apuesta por afiliarse al Sindicato de Minoristas, Mayoristas y Empleados de Tiendas (RWDSU, por sus siglas en inglés) para lograr mejores condiciones salariales y laborales.

La semana pasada, por ejemplo, el presidente de este sindicato, Stuart Appelbaum, denunció tras el fallo de un compresor en la planta de Alabama que Amazon “no evacuó adecuadamente las instalaciones y dijo a los trabajadores que volvieran a trabajar” antes de aclarar lo sucedido.

La firma fundada por Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo según la revista Forbes, es la segunda mayor empleadora de Estados Unidos, solo por detrás de la cadena de supermercados Walmart, y desde el inicio de la pandemia ha disparado tanto su actividad como sus beneficios y ha contratado a decenas de miles de nuevos trabajadores.

Sin embargo, la compañía no cuenta con ningún sindicato de trabajadores en el país y es conocida por su firme oposición a los esfuerzos organizativos de sus empleados, algo que mostró en varias ocasiones a lo largo de la pasada campaña en el almacén de Alabama.

En esa votación, una abrumadora mayoría del 71% de los trabajadores rechazó formar el sindicato, pero algunos empleados denunciaron intimidaciones por parte de la compañía.

Además, Amazon lanzó desde su cuenta corporativa en redes sociales duras críticas contra senadores estadounidenses progresistas como Bernie Sanders y Elizabeth Warren, que habían mostrado su apoyo a los sindicatos.

Pero la Federación Nacional de Minoristas, que representa a la patronal, se congratuló por unos resultados “claros” obtenidos tras un proceso que funcionó “como es debido”.

Tras estudiar el caso, la Junta Nacional de Relaciones Laborales de EU (NRLB, en inglés) dio la razón en noviembre pasado a quienes señalaron “interferencias e injerencias”, y autorizó la convocatoria de esta segunda elección.

Los partidarios del sindicato confían en que no se repetirá el revés del año pasado, ya que la planta tiene altos niveles de rotación y buena parte de la plantilla ha cambiado desde entonces.

Mientras la planta de Alabama comienza a recontar sus votos, el pasado viernes inició una votación similar en otro almacén de Aamazon ubicado en Staten Island, en Nueva York, donde un grupo de trabajadores también aspira a fundar el primer sindicato dentro del gigante tecnológico.

Las asociaciones de trabajadores viven un auge en Estados Unidos, donde el presidente, Joe Biden, se ha declarado abiertamente como un mandatario “prosindicatos”.

El año pasado, cientos de trabajadores de Alphabet, la empresa matriz de Google y cuyo sueldo medio ronda los 200,000 dólares anuales, presentaron su propio sindicato, que tiene como objetivo “luchar contra los sistemas de opresión”.

Las cuentas de Amazon se dispararon el año pasado, cuando sus beneficios alcanzaron los 33,364 millones de dólares, un incremento de más del 56 % respecto al ejercicio anterior, cuando se anotó 21,331 millones.

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