El zar antipiratería de Microsoft, Dinis Couto, alerta de los riesgos que México tiene ante la carencia de una política que le permita frenar el uso de algún tipo de software ilegal.

 

Por Alejandro Medina

 

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Dinis Couto lo sabía desde tiempo atrás: que los gadgets y la innovación, algún día, serían las reglas de supervi­vencia. Es por ello que estudió Ciencias de la Computación. Ahora funge como General Manager of Worldwide Anti-piracy de Microsoft.

Siempre supo que una de las reglas para transitar (y destacar) en el mundo es respetando al talento creativo y, consecuentemente, reprobando a todos aque­llos que violan la propiedad intelectual. “Los pequeños deben entender el porqué es muy importante que el autor de la música o de los videojuegos que les gustan, necesita ganar dinero para poder seguir mejorando en su trabajo”.

Dinis es el encargado de proteger la propiedad intelectual de Microsoft en todo el mundo. Sostiene que atacar a la enorme industria de la piratería de software en el mundo permitirá, entre otras cosas, impulsar la prosperidad a través del crecimiento econó­mico. En ese mismo contexto, a mediados de 2013, el Instituto Mexicano para la Competiti­vidad (IMCO) alertó acerca las consecuencias que traería para el país la aprobación total en Estados Unidos de la Ley de Competencia Desleal (Unfair Competition Act), norma que no permitiría realizar exportaciones hacia las empresas que cuenten con software ilegal.

Esta ley, que actualmente sólo está vigente en Louisiana y Washington, afectaría principal­mente a los sectores del transporte, electrónico, metalúrgico y de maquinaria, mismos que po­drían generar pérdidas para el país de 4% del PIB, así como la desaparición de hasta 500,000 plazas de trabajo.

 

La alianza clave

A estas alturas del avance tecnológico, no se necesitan complicadas operaciones mate­máticas para registrar los beneficios que trae consigo, por ejemplo, una nueva aplicación para un smartphone que se protege a tiempo: genera dinero, empleos y brutales beneficios económicos.

Al respecto, Dinis asegura que es necesa­rio sepultar el paradigma de que la piratería sólo afecta a las grandes compañías, cuando hoy se tienen pruebas concretas de que ésta sirve para fondear, incluso, las operaciones del crimen organizado. Además de que los usuarios deben darse cuenta de que descar­gar o comprar software pirata puede termi­nar con la vida de sus computadoras o dispo­sitivos (de acuerdo con el Intellectual Capital Report (ICR), 78% de los programas ilegales cuenta con algún tipo de virus o malware).

La situación que vive México en materia del uso de software ilegal es preocupante. ICR señala que la tasa de piratería es de 57%. Por su parte, datos de Business Software Alliance (BSA) revelan que cada año se pierden en pro­medio en México más de 1,249 millones de dólares (mdd) por el uso de software ilegal.

¿Cómo frenar esta tendencia? Dinis ofrece una salida: que las empresas relacionadas con la tecnología establezcan acuerdos con el gobierno, para poner en sus manos las herramientas con las que cuentan para atacar esta situación. Así, toma como ejemplo lo realizado por Rusia, país que consiguió por esta vía bajar su porcentaje de piratería más de diez puntos en los últimos cinco años, para situarse actualmente en 63%.

En términos generales, el especialista se­ñala que México debe inmiscuirse en la lucha contra este problema, que afecta de forma severa también a otros países emergentes como Brasil (54%) y China (78%). “México no puede esperar tres o cuatro años para bajar sus índices de piratería, para ser más competitivo, para crear innovación, para proteger sus ideas. No puede hacerlo porque, de lo contrario, quedará rezagado”.

 

Lucha de todos

Dinis Couto, en su carrera por reducir el uso de software pirata, recorre el mundo sosteniendo que la mejor herramienta para acabar con este mal es a través de la informa­ción. “Mi meta es garantizar que cada vez más personas, más entidades, más gobiernos y más empresas, aprendan lo importante que es la propiedad intelectual como base de nuestra sociedad democrática”.

El directivo afirma que la propiedad inte­lectual es hoy en día la base de la Investiga­ción + Desarrollo (I+D), ya que en la sociedad actual todos los nuevos componentes de la tecnología (la nube, la movilidad, las acciones que realizamos en nuestros dispositivos móvi­les y las redes sociales) se protegen buscando que generen cantidades económicas que fomenten el crecimiento.

“Proteger la propiedad intelectual no significa necesariamente que vas a cobrar, sino que la idea primordial es que la gente en­tienda que aquella persona que desarrolla una idea puede decidir si es que quiere generar dinero con ella o si prefiere permitir su uso sin costo alguno”, explica.

Dinis refiere que el reto principal es conti­nuar concientizando a la gente y a los gobier­nos acerca del cambio que se está generando para pasar de una sociedad de producción de bienes a una sociedad de ideas, en la que el tema de la protección intelectual resulta fun­damental. Y concluye: “Vamos en la dirección correcta, pero debemos hacerlo más rápido. Es claro que se necesita el apoyo de todos para lograr un cambio”.

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