Por María Guadalupe Sandoval Meza

México ha sido destacado en varias ocasiones como la economía con el mayor número de tratados de libre comercio -10 tratados con 45 países alrededor del planeta-, situación que le da acceso a un mercado potencial de aproximadamente mil millones de consumidores en América, Asia y Europa, según datos de ProMéxico. Sin embargo, nuestro país también tiene un enorme potencial para el comercio con el resto de los países de Latinoamérica.

En opinión de Hugo Beteta, director de la sede subregional en México de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), el país tiene un amplio potencial en el ámbito intraindustrial y, dado que la mayoría de las economías de la región son abiertas y que los aranceles han bajado mucho, lo que se requiere es enfocarse en dos aspectos para hacer crecer su intercambio con otras naciones latinoamericanas:

  1. Centrar la atención en el comercio de servicios, pues se ha puesto mayor énfasis en el de bienes cuando hay áreas de oportunidad muy interesantes en esa otra área de comercio exterior.
  2. Enfocarse en el software de la parte no arancelaria, ya que las barreras en el comercio siguen siendo bastante grandes en América Latina. En otras palabras, las barreras no arancelarias son una barrera mucho mayor para el comercio entre países latinoamericanos, más que los propios aranceles.

 

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Generando cadenas de valor

Uno de los grandes avances para abrir aún más las puertas del mercado latinoamericano a México es la generación de cadenas regionales de valor y la exportación de bienes con mayor valor agregado.

“Hoy el comercio intrarregional es muy virtuoso porque nosotros exportamos al resto de América Latina un mix de bienes que mucho más avanzado, es decir, bienes con mayor contenido tecnológico y eso genera mayor espacio para las empresas pequeñas y medianas que tienen una fuerte presencia en la estructura económica de esas naciones”, indicó Beteta en entrevista para Forbes México.

En la actualidad, se llevan a cabo acciones interesantes para mejorar esta parte del ‘software del comercio’, tales como la innovación en la Alianza del Pacífico que estableció un ecosistema y una aceleradora de innovación latinoamericana a través de una red de mentores -importante para la integración-, y un fondo latinoamericano para el emprendedor que propicia una mayor coordinación entre países para crear

su de negocios.

 

Las limitaciones y las áreas de oportunidad

Dichos espacios de integración ayudan a aumentar el intercambio comercial de México y sus naciones hermanas, pero también es cierto que todavía existen limitaciones por superar.

De acuerdo con Beteta, se requiere pensar en políticas de corte más estructural donde los acuerdos comerciales y la parte comercial jueguen un rol primordial, o sea, repensar y alistar una agenda integral de desarrollo.

“Para que el comercio exterior sea sostenible a largo plazo, se debe preocupar y ocupar por el fortalecimiento de los mercados domésticos, lo cual se tiene que traducir en una convergencia de ingreso de los hogares. También es vital que los sectores que lideran la exportación generen eslabonamientos con el resto de la economía para hacerla crecer en su conjunto”, advirtió el directivo de Cepal.

Finalmente, se necesita un esfuerzo a nivel hemisférico para facilitar el comercio entre los países de América Latina. Las iniciativas ya son realidades, pero todavía falta fortalecer las cadenas de valor a nivel comercial.

Nuestro país podría realizar exportaciones con más contenido industrial, pero se requiere más trabajo de posicionamiento en los países latinoamericanos. Su máximo potencial está en el sector automotriz, sobre todo con el mercado chileno y colombiano, y en autos pesados, así como en el campo de la manufactura eléctricas y electrónica.

 

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