No teman, los robots no necesariamente nos dejarán en la calle, desempleados. Los más optimistas creen que sólo nos liberarán de las tareas repetitivas y engorrosas, dejando que nos enfoquemos en tareas más creativas. ¿Será?

 

Éste es un post invitado de Katherine Barr, socio general de Mohr Davidow Ventures, una firma de inversión con sede en Menlo Park. Barr es inversionista en WorkFusion.

 

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En 1975, la supercomputadora más rápida costaba aproximadamente 5 millones de dólares y procesaba a la misma velocidad de un iPhone 4, según un reciente informe de tecnologías digitales elaborado por McKinsey. Imagínate decirle a alguien en 1975: “En 35 años tendrás un dispositivo en el bolsillo con el que podrás llamar a cualquier persona en el planeta, tomar una foto o un video y, literalmente, buscar cualquier pieza de información de la historia humana en menos de un segundo.”

No fue hace mucho tiempo cuando los sistemas para hacer una reservación en línea redujeron nuestra necesidad y dependencia de una agencia de viajes y los sistemas de escaneo en los supermercados eliminaron el tedioso paso de capturar los datos de los productos en la caja. Un detonador fundamental para este avance ha sido la potencia de cálculo. No hay duda de que el siglo XXI ha puesto de manifiesto que el cambio tecnológico, impulsado por la potencia de cálculo, está completando un ciclo cada vez más rápido que toca a todas las industrias.

Varios avances están cambiando radicalmente el mundo de la informática y creando un nuevo punto de inflexión en el mercado, que incluye avances en el aprendizaje de las máquinas (ML, del anglicismo machine learning) y de la inteligencia artificial (AI, artificial intelligence). Cuando combinas el poder de la computación con ML y AI, creas aún más oportunidades para que los trabajadores se enfoquen en la creación de valor adicional y la innovación en todos los aspectos del negocio y de nuestras vidas. Y la magnitud del cambio es significativa.

Según los cálculos de Cisco, en 2020 habrá 50,000 millones de cosas (dispositivos móviles, parquímetros, termostatos, monitores cardiacos, llantas, supermercados, etcétera) conectados a Internet.

Estos avances tecnológicos están allanando el camino para lo que yo llamo “innovación de la fuerza de trabajo”, que emplea nuevas plataformas tecnológicas, algoritmos de software y robótica para mejorar la administración, el monitoreo y la optimización de los procesos de trabajo y las tareas a través de muchas industrias. Con el rápido avance de las tecnologías digitales, las empresas pueden optimizar los procesos de toma de decisiones, escalar de manera más efectiva, hacerse más eficientes en todas las áreas funcionales y responder con rapidez a los cambios del mercado.

La plataforma de cómputo colectivo de software como servicio (Software-as-a-Service o SaaS) de WorkFusion ejemplifica esta capacidad, ya que transforma el trabajo del conocimiento mediante el aprovechamiento del aprendizaje de las máquinas.

La compañía ofrece una plataforma para dirigir de manera efectiva el conocimiento adquirido sobre el trabajo a los empleados internos expertos en la materia, a los recursos externos de crowdsourcing o para una máquina.

La plataforma monitorea cada tarea determinada y asigna a las máquinas las tareas repetitivas con el tiempo. Esto genera una mayor eficiencia y ahorro de costos, a la vez que libera a los trabajadores calificados, como los analistas, para que puedan enfocarse en una labor más creativa y resolver los problemas para los que fueron entrenados, en vez de hacer búsqueda y registro de datos.

El uso de la robótica que hace Hointer también es emblemático de este nuevo cambio en el que ilustra cómo la automatización ayuda a la gente a comprar ropa en las tiendas más eficientemente. La compañía tiene sólo una pieza de cada artículo colgando en sus tiendas, y ofrece una aplicación para que los compradores seleccionen y escaneen las prendas que quieran y elijan la talla adecuada.

Después pueden dirigirse a los probadores, en donde un sistema automatizado entrega las prendas seleccionadas. Los compradores pueden probárselas y escoger las que quieran llevarse, pagar por ellas y salir de la tienda felices. Esto crea más oportunidades para que los trabajadores se concentren en dar un mejor servicio al cliente, además de crear una nueva clase de experiencia para éstos, a la vez que liberan espacio al mover los cientos o miles de prendas de vestir en la trastienda, lejos de la mirada de los clientes.

Adam Waytz (de la Northwestern University Kellogg School of Management) y Michael Norton (de la Harvard Business School) acuñaron recientemente el término “botsourcing” para referirse a un trabajo que probablemente será atendido por robots, incluidos robots manejando taxis, como predijo recientemente Travis Kalanick, de Uber, y sirviendo como agentes inmobiliarios o asistentes de la salud. Todavía hay trabajo por hacer en la optimización de la interacción robot-seres humanos, incluyendo una figura facial que no intimide, una voz que no sea espeluznante, mímica, empatía y una cierta imprevisibilidad humana, pero este tipo de investigación nos acerca a lo que ellos llaman la “invasión de los robots que viene”.

Otras industrias que pueden beneficiarse de la innovación en la fuerza de trabajo son finanzas, derecho y salud, ya que la automatización de la búsqueda de datos puede liberar a los humanos y dedicarse a otras tareas más importantes.

Las tiendas minoristas también se han beneficiado de las nuevas tecnologías de automatización, informática y robótica, como demuestra la adquisición de Amazon de Kiva Systems por 775 millones de dólares, que usa en sus almacenes.

Wall Street ha aprovechado el inmenso músculo computacional, las redes de alta velocidad y el análisis de datos para obtener ventajas competitivas en mercados dinámicos, aunque aún continúa el debate sobre los riesgos asociados a la negociación de alta frecuencia.

Google continúa experimentando su iniciativa de vehículos autónomos conducidos por AI.

Según lo explicado por Sergey Brin, la velocidad máxima de estos coches actualmente es de 40 kph. En el futuro podrían llegar a una velocidad máxima de hasta 160 kilómetros  por hora o más y se conectan entre sí, lo que permite a sus pasajeros trabajar, leer o textear de forma segura cuando sean transportados a su destino.

Un proyecto patrocinado por Boeing en el MIT llamado “Un robot en el hombro” (o extremidades robotizadas supernumerarias) tiene por objeto ayudar a los trabajadores de fábricas y muelles de carga con un par de brazos robóticos para levantar objetos pesados.

Mientras que la explosión de las tecnologías ha creado un enorme valor económico mediante el aumento de la productividad, como Erik Brynjolfsson y Andrew McAfee argumentan en su libro Race Against the Machine, la innovación de los modelos de negocios, los procesos organizacionales, las instituciones y las habilidades no han seguido el ritmo de los cambios tecnológicos. Claramente necesitamos asegurar que nuestros sistemas educativos y herramientas siguen evolucionando y manteniéndose al día con el rápido ritmo de la evolución técnica. El objetivo es que la innovación de la fuerza de trabajo genere más tiempo para que los trabajadores piensen de manera creativa, innoven y se sientan más comprometidos con su trabajo una vez que se reduzcan las tareas repetitivas.

Claramente la automatización está aquí para quedarse y seguirá entrando en casi todos los sectores de la industria y del mercado vertical. Sin duda deja una serie de desafíos, incluyendo la garantía de calidad, la privacidad y la seguridad. En los siglos XIX y XX, la ola de la automatización eliminó puestos de trabajo en sectores económicos clave, como la agricultura, pero se identificaron nuevas oportunidades en que los activos laborales podrían reasignarse cuando los trabajadores aprendieron las habilidades necesarias para tener éxito. El Nobel de Economía Robert Solow señaló que el crecimiento económico proviene de las personas que trabajan más inteligentemente, no más duro. La esperanza es que la innovación en la fuerza de trabajo cumpla este potencial, mientras que la nueva ola de innovación de la tecnología se desarrolla a nuestro alrededor.

 

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