Por Nuria Marín Raventós*

Nos encontramos en tiempos de inflexión y de urgente toma de decisiones, como se señaló en la más reciente reunión del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. Pero pocos han dimensionado la velocidad de los cambios que traen la automatización y la inteligencia artificial.

En el caso de las mujeres, la situación se torna más grave por su baja presencia en las ciencias, matemáticas e ingenierías (22%), las áreas más dinámicas de la economía. Esto es una invitación a romper con esta brecha que amplía las desigualdades de género, y con ello aprovechar plenamente el talento del 50% de nuestras poblaciones.

Debemos anticipar medidas frente a las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) en cuanto a la desaceleración de los más importantes motores de la economía mundial, Estados Unidos, China y la Unión Europea, sin dejar de mencionar las consecuencias del Brexit y la amenaza de una guerra comercial chino-americana.

En Latinoamérica hay un acelerado proceso de envejecimiento de la población. Producto de la baja en la mortalidad y en la tasa de fecundidad, el envejecimiento de la región se dará en 20 años, lo que en Francia tomó 100. A este fenómeno se agregan las tasas de informalidad que pone aún más presión sobre los fondos de pensiones y los servicios de seguridad social.

Las crisis son oportunidades, así que la inversión más inteligente es migrar del bono demográfico a uno de género, con un cambio de paradigma en las políticas y programas que visualicen a las mujeres desde el empoderamiento y la abundancia, convirtiéndolas en actores y protagonistas en la generación de riqueza familiar y nacional.

¿A qué me refiero con esto? En Costa Rica hay un millón de mujeres entre los 18 y 65 años que podrían estar trabajando, pero no encuentran empleo, o no pueden buscar uno por no contar con redes de apoyo o por las múltiples responsabilidades a su cargo.

Mientras el escalafón regional celebra que las mujeres conforman un 52% de la población económicamente activa, en Costa Rica tenemos sólo un 45%, en tanto los hombres alcanzan el 73%, una abultada brecha de prácticamente 30 puntos; y entre 17 países tenemos un deshonroso cuarto lugar con la menor participación laboral femenina.

Esta situación contrasta con nuestro avance en política, debido a que hay mayoría de mujeres en los ministerios del Poder Ejecutivo y un Legislativo cercano a la paridad. Esto se logró con políticas públicas, acciones afirmativas y sensibilización. Resta lograrlo en el sector productivo.

¿Y cómo dar el salto cualitativo para obtener el bono de género? ONU Mujeres, en El progreso de las mujeres en América Latina y el Caribe 2017, recomienda acciones diferenciadas de las mujeres que clasifica en tres segmentos: Las de los “pisos pegajosos”, a lo sumo con educación primaria, con ingresos familiares bajos, de alta vulnerabilidad y con acceso a ayudas directas, pero que por su enfoque perpetúan su condición de pobreza; las de “techos de cristal”, con educación terciaria, altos ingresos, pero aún sufren de discriminación laboral (desigualdad salarial y dificultad de ascenso); y las de las “escaleras rotas”, con educación secundaria e ingresos intermedios, las más afectadas por los ciclos económicos.

ONU Mujeres recomienda varias estrategias a seguir en materia de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados. En nuestro país debemos volver al concepto original de la red nacional de cuidado universal (de adultos mayores, niños y personas con discapacidad), pues nos hemos limitado al primer escalafón, la lucha contra la pobreza, y no aspiramos al enfoque correcto: superación de la pobreza y creación de riqueza.

Redistribuir el trabajo no remunerado y relaciones familiares igualitarias es otro cambio sustantivo, ¿cómo alcanzar igualdad, cuando se está en relaciones y responsabilidades desiguales?

En el contexto económico actual la hoja de ruta debe ser que los programas y políticas públicas tengan un enfoque de género desde la abundancia, el cuidado universal, el acompañamiento, acceso al crédito y lucha contra la inequidad salarial, entre otros.

*Empresaria y analista.

 

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Twitter: @nuria_marinr

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