Aceptar todas las encomiendas que hace el jefe podría resultar contraproducente si nos genera estrés y nos impide enfocarnos en completar una tarea de la mejor manera. Contrario a lo que pudiera pensarse, el ‘no’ podría resultar positivo.

 

Por Susan Adams

 

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Cuando Beth Cronin comenzó como asociada en el bufete de abogados Trenam Kemker, nunca dijo a un compañero que estaba demasiado ocupada para hacer un proyecto. En su lugar, se enteró de la forma correcta de decir que no. “En primer lugar, he desarrollado una reputación de ser sincera y trabajadora”, dice Cronin. “Entonces me aseguré de entender lo que el proyecto implicaba, la fecha para la cual mi gerente lo necesitaba y si en realidad podía ofrecer un trabajo de alta calidad en el lapso de tiempo asignado. La manera de manejar una petición no es sólo decir ‘estoy demasiado ocupado'”. Hoy ella es co-presidenta del grupo de práctica de litigio comercial de la firma, que tiene oficinas en San Petersburgo y Tampa, Florida.

Hoy en día muchas empresas esperan que sus empleados hagan más trabajo en menos tiempo. Desde los becarios hasta los puestos gerenciales, la gente dice que sí a esas solicitudes, ya que quieren colaborar con el equipo, lucir comprometidos o simplemente son amables. Pero decir que no a veces puede ser un activo para nuestra carrera. “La gente tiene que cambiar su forma de pensar acerca de aceptar todo”, dice Susan Newman, Ph.D., psicóloga social y autora de The book of No. “Al decir no, puedes enfocarte en tus metas.” Decir sí a todo puede dañar tu reputación y hacerle daño a tu carrera. “La expectativa de quien asigna un proyecto es que harás el trabajo a fondo y a tiempo “, dice Cronin. “Si no lo haces, te ganarás la reputación de alguien en quien no se puede confiar.”

Toma tu tiempo para pensar antes de comprometerte con un nuevo proyecto, y antes de decir no, considera las implicaciones. Mediante la aceptación y ejecución de muchas tareas, los empleados jóvenes tienen la oportunidad de demostrar su valor. Para personal de más alto nivel, hay una diferencia entre una solicitud de hacer algo porque se cuenta con una experiencia única, y otra que implique apoyo ayude en un proyecto que otras personas también podrían ejecutar. “Cuando la mayoría de la gente escala puestos en su trabajo, por lo general comienza aceptando muchas cosas que se les pide hacer y que vagamente se relacionan con la descripción del puesto en el que están”, dice el psiquiatra Nanette Gartrell, MD, autor de My Answer is NO… If That’s Okay With You (Mi respuesta es NO… Si te parece bien). “Pero después de un tiempo, más éxito tienes, más se te pedirá hacer, y más necesitarás decir que no.” Si eres es un gerente de nivel medio y se te pide que cambies la tinta de la impresora, tienes la opción de evadir el trabajo, dice Gartrell, pero si eres un becario o personal subalterno, será mejor que pongas manos a la obra.

Antes de decir no, explica tus responsabilidades actuales y pide a tu supervisor que te ayude a priorizar. “Debes comunicar que no deseas rechazar un proyecto, sino que tratas de ser realista”, dice Cronin. Explica que tienes un conflicto real y que estás tratando de resolverlo. Si un supervisor te pide que aceptes un proyecto cuando ya te has comprometido a otra cosa, di “Me encantaría ayudarte con esto, pero tengo X y Y responsabilidades para el martes. ¿Cuánto tiempo tengo para ayudarte?” Mantén tu explicación tan simple como sea posible.

Mientras dices que no, trata de ayudar a resolver el problema del solicitante. Si es posible, ofrece una alternativa. Ve si hay maneras de limitar el alcance del proyecto. “Ofréceles algunas opciones”, dice Michael Roberto, profesor de Administración de la Universidad de Bryant y autor de Why Great Leaders Don’t Take Yes for an Answer (¿Por qué los grandes líderes no toman el sí por respuesta?). “Ofréceles una rama de olivo. Di: ‘No puedo unirme a ese grupo de trabajo, pero me gustaría contribuir en esta otra forma’.”

Di que no en persona. “Los mensajes de correo electrónico pueden mal interpretarse”, dice Newman. “La voluntad que expresas a través de tu tono de voz no se puede leer en un e-mail.”

Cuando rechaces una oportunidad, considera convertirlo en una situación positiva para alguien que podría beneficiarse de la exposición o responsabilidad adicional. Consulta a algún colega, y luego sugiere su nombre a la persona que hace la solicitud. “Siempre tratar de ofrecer algo cuando rechazas a alguien”, aconseja Gartrell.

No tengas miedo de establecer los límites entre su vida profesional y personal, especialmente si trabajas en un ambiente donde tus colegas socializan a menudo después de la oficina. “La mejor excusa que podrías dar es la familia”, dice Gartrell. “Si estás más allá del horario de oficina, será difícil para la gente criticar esa decisión.”

 

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