Por Eduardo Navarrete*

¿Sirve innovar si esto no busca mejorar tu calidad de vida? ¿Para qué leer libros, recursos y artículos como este, sin tener claridad ni determinación, dos de los ingredientes que hacen que la Innovación pase de ser un término mainstream y confuso, a una aplicación diaria, simple y práctica?

Innovar es responder a un desafío específico y generar valor a partir de una idea. Desde su etimología se anuncia un proceso autocrítico y disruptivo con las notas latinas “adentro” y nuevo”. Para innovar, es indispensable entenderse desde adentro.

Resulta inútil enviar a quien no sabe nadar, a rescatar a alguien que se ahoga. De igual forma es ocioso pretender implementar estrategias y modelos ajenos a quien no los conoce desde su experiencia.

El ángulo desde el que se innova

Sobra decir que las tareas y retos guardan perspectivas diferentes en el trabajo y la casa, pero quien los aborda y protagoniza es el mismo. De ahí parte el ángulo de un genuino espíritu de innovar. De saberte consistente en cualquiera de tus roles.

¿O hace sentido, que alguien que se caracteriza por ser disruptivo en el trabajo, sea conservador en otros rubros?

Hay un ejercicio que puede resultar interesante para, primero identificar y luego alinear esta visión. Trata de poner foco en lo que más te importa y de esa manera podrás establecer metas mucho más significativas para evitar que tu tránsito vital sea dar vueltas en la rueda del hámster.

Reposando tu Estatua de la Libertad

Uno llega a ser tantas personas como los roles que tiene: gerente, amigo, hermano, coach, tío, mentor, compañero, pareja, hijo, alumno. Pero hay una trampa: a veces llega a ser tal la demanda simultánea de recursos exigidos por estos roles, que es muy fácil perder el foco. Y así sigues, a toda velocidad. Piensa en un auto: vas a 150 km/h con un parabrisas repleto de lodo.

Para entender el concepto de enfoque, veámoslo como mera claridad: para enfocar requieres campo de visión. Tratar de responder y controlar en paralelo la colección de vicisitudes diarias es parecido a agitar un souvenir de aeropuerto.

Seguro lo has visto. Una de esas esferas con líquido y pequeños pedazos de plástico que simulan copos de nieve con la Estatua de la Libertad al centro. Cuanto más agitas la esfera, más copos rodean la Estatua de la Libertad y menos visibilidad tienes de ella. El parabrisas y el lodo.

Lo mismo pasa con la mente y con las agitaciones diarias a las que se ve expuesta a diario. Pero si esto ocurre por semanas, meses e incluso años, es probable que hayas normalizado el viaje y te estés dirigiendo a un lugar decidido por quien sea, menos por tu voluntad, cortesía del souvenir que se agita sin recato.

Preguntas para intuir qué tan agitada está la Estatua de la Libertad

¿Haces lo que quieres hacer?

¿A qué te estás acostumbrando?

¿Dónde está invertida tu energía?

¿Sabes distinguir tus prioridades?

¿Cómo justificarías tu existencia ante el mundo?

¿Podrías mencionar tus valores gobernantes?

¿Tienes claro tu sentido de propósito?

¿Estás conscientes de tus patrones habituales?

¿Estás aprendiendo algo?

¿Logras distinguir una acción, su motivación y circunstancias?

¿Cómo te vinculas con tus miedos?

¿Logras distinguir entre lo esencial y lo accesorio?

¿Qué entiendes por éxito?

¿Negocias lo negociable?

¿Qué te dirías si encontraras a tu yo de 7 años?

¿Sabes lo que quieres ser (y lo que no)?

¿Tienes habilidad de poner atención a lo que más te importa?

¿Vas tras metas que son relevantes?

¿Te sientes en paz y con plenitud?

Hay tabla

La pretensión es sencilla: lograr un momento de autocrítica que motive que dejes de agitar la Estatua y así percibas con claridad. Entonces tendrás terreno pavimentado para cuestionar y rectificar la asignación de los valores más relevantes que uno tiene: tiempo y energía.

La siguiente tabla me la mostraron en la universidad y cada vez que llevo a cabo el ejercicio surge una plática revitalizante conmigo mismo. Personalízala como más sentido te haga. Con gusto la comparto.

  • 1. Siéntate de manera relajada con la espalda erguida y el cuerpo en balance. Si experimentas distracciones, cierra los párpados. Voltea a ver tu respiración por 5 minutos. Esa es toda tu tarea. De manera consciente, nota cómo la puedes volver más lenta. Cada vez que un distractor sensorial, emocional o mental intente distraer el ejercicio, toma dicho estímulo con gentileza, hazlo a un lado y regresa al ejercicio. Estás enfocando tu atención.
  • 2. Ahora que soltaste la discursividad y el diálogo interior, completa la siguiente tabla.
  • a) Define tus roles

Más allá de los títulos o cargos que tengas, piensa en dónde alojas tu tiempo durante la semana en los rubros profesional, familiar, social y personal. El aspecto profesional cubre todo lo que tiene que ver con tu profesión y, sobre todo, con tu vocación. Para el caso de casa, la idea es valorar qué tan importante es para ti la familia, mascotas y allegados. El tema social apunta al tiempo dedicado a cultivar amistades, así como a participar en cualquier grupo de interés. En el ámbito personal hablamos del cultivo de la salud física y emocional, el desarrollo intelectual y el cultivo de una vida espiritual.

  • b) Completa la primera columna

Asigna un porcentaje a la importancia que tiene hoy para ti cada uno de tus roles. Asegúrate que la suma dé un 100%. Si piensas que ser pareja es tu prioridad y se balancea con tus otros 6 roles, puedes asignar a este rol 50% y distribuir el resto en el 50% que queda.

  • c) Segunda columna

¿Qué tanta atención imprimes a cada rol en una semana promedio? Sé realista, el ejercicio es para ti, de la misma manera que sus potenciales hallazgos y beneficios.

  • 3. Escribe tus respuestas:

¿Qué consecuencias percibes que responden al enfoque brindado en estos 4 rubros? ¿Apuntan a tu grado de satisfacción y realización?

Al ver estas cifras, ¿qué ajustes crees necesario hacer, tanto en los aspectos de importancia como de foco, pensando en elevar tu calidad de vida y tu sentido de propósito?

¿Qué necesitas para hacer cada uno de estos ajustes?

Innovar es saber a dónde te diriges

No es raro ver que quien hace este ejercicio con plena honestidad se asusta y termina por aceptar que no es la persona que quiere ser.

Para materializar ese “querer ser” basta con saber qué te alimenta, en qué situaciones te sientes conectado y experimentando genuina satisfacción y de qué manera encuentras que imprimes mayor significado a tu tiempo y energía.

En todo caso, puedes hacer este ejercicio en una hoja de Excel, en una servilleta o imaginarlo. Acercar tu concepto de “Norte” en la brújula, tangibilizarlo y hacerlo claro solo puede dar como resultado evocar las voces latinas “adentro” y “nuevo”, y darles sentido.

Contacto:

Eduardo Navarrete es administrador de bienes intangibles (periodista, administrador público y fotógrafo). Se especializa en dirección editorial, Innovación y User Experience. Es cabeza de contenido en UX Marketing y cofundador de Mind+, arena de entrenamiento para la atención plena empresarial.*

Twitter: @elnavarrete

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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