¿Qué podrías hacer para activar tu entorno y encender tu cerebro empresarial, detectando oportunidades, abriendo ojos y antenas, brindando servicio, beneficiando a los demás y haciendo relaciones duraderas y verdaderas?

 

Todos los seres humanos tenemos modos: modos de comer, modos de trabajar, modos de relacionarnos con terceros.

Como seres pertenecientes a una cultura, estos modos han sido aprendidos y modificados por nosotros mismos, regulando nuestra vida, impactando en las decisiones que nos abren o cierran caminos que pueden o no conducirnos a la prosperidad de nuestra empresa o negocio.

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Pero ¿qué sucede cuando tu modo empresarial se encuentra apagado en los espacios donde habitan más del 71% de las posibilidades de recomendación y venta siendo pyme o profesionista independiente? De esto hablaremos en este artículo.

 

De modos y modas

No entraremos en el detalle de si los modos se vuelven o no modas, y éstas, a su vez, se hacen hábitos, pero de que existen… existen, independientemente del “huevo o la gallina”. Y de lo que fue primero.

Ejemplo: Durante los sesenta y setenta los modos cambiaron haciendo moda, siendo las minifaldas y las pequeñas bolsas para hombre dos artículos dignos de señalar por la cultura de masas, pues reflejaban espacios tabúes de cómo la forma de uso variaba, detonando controversia.

Pero no sólo la moda en el vestir es una forma de uso. También en lo empresarial existen dichas formas igualmente señaladas algunas de ellas como tabúes. Una es la separación tajante de lo profesional-laboral con lo personal.

 

Cifras en mi práctica

Antes de escribir este artículo me eché un clavado a revisar archivos de 100 personas. Repasando uno de los ejercicios, que me ayuda a analizar ¿cómo mis coaches se mueven en ámbitos de relación interpersonal en torno de su negocio?

Si bien es cierto que sabía lo que iba a encontrar, no tenía una cifra exacta de lo que sucede con los emprendedores y empresarios que llegan a solicitar mis servicios.

Aquí las cifras:

De un total de 100 individuos con actividades empresariales o de venta, sólo 6 buscan ABIERTAMENTE mantenerse en práctica de generación de clientes en espacios “no laborales” (círculos sociales, amistades y familia), siendo estas esferas las que generan de manera directa e indirecta (terciadas) más del 70% de las ventas del primer año de un emprendedor, vendedor por cuenta propia y pyme.

Te sorprenderías de la cantidad de oportunidades que tocarían a tu puerta sólo tras saber escuchar, relacionarte y manejarte laboralmente en ámbitos personales, haciéndote presente de manera discreta en una u otra conversación en el entorno, manteniéndote en la memoria de las personas en los círculos sociales o sencillamente hablando de manera asertiva y políticamente correcta. (Cosas que a nadie nos enseñaron en ámbitos empresariales, por cierto.)

Al final, uno de los objetivos es aprender a moverte de manera asertiva, tranquila y con poder en estos círculos. Temor de muchos emprendedores que no saben cómo hacerlo.

 

El gran tabú

Hay algo que se asoma a leguas: estamos tan acostumbrados a hacer de éste “todo un tema” al no mezclar lo laboral-personal con círculos sociales que lo hemos convertido en un tabú, y es en el ámbito empresarial y de emprendimiento el de mayor exigencia para saber utilizar nuestro entorno.

Un tabú que se domina mucho más conforme se escala socialmente, se domina desde el poder, desde la relación interpersonal fuera de lo laboral. Aunque no deja de hacerse de cierta forma, cuidando, por ejemplo, no mostrar la necesidad de venta (esfera de debilidad), sino mostrando la mejor forma de beneficiar al tercero desde una perspectiva de ayuda profesional (esfera de poder).

Es sencillamente hacer conciencia de que también cuando te relacionas socialmente podrías beneficiar a los demás.

Recuerdo un coach que lo primero que me decía era: “pero yo no quiero que me vean mis amigos, familiares o conocidos como que les quiero sacar provecho de nuestra amistad y relación”, y ése era el principal error. Haciendo notar que su misma perspectiva era tan débil y tan carente de poder que hacía parecer que su necesidad imperaba sobre todo, frente a esto continuamos una sesión muy interesante, que se detonó con la pregunta: ¿Por qué crees que les llegarás a quitar, no sería mejor llegar a beneficiar lo suficiente?

Al respecto hubo toda una conversación seguida por la pregunta: ¿Si pudieras vencer todos esos miedos sociales, y les dieras la vuelta sabiendo cómo hacerlo, te interesaría emplearlos, siendo que como estás comenzando la mayor cantidad de recomendaciones pueden venir de ahí?

Al final del día reconoció que habitaba con el switch apagado, empresarialmente hablando, con más del 80% de las personas que conocía, y que incluso en muchas ocasiones había dejado pasar oportunidades de negocio por miedo a activar este espacio.

 

¿Cómo detectar si permanezco en modo de apagado con terceros?

  1. Cuando eres carpintero y no ves la puerta de entrada de la casa del vecino.
    Ésta es la común: no sabes ni en qué piso estás parado. ¡Cáchate! Si ves o escuchas una oportunidad, éstas pasan muchas veces frente a nuestros ojos, pero en modo de apagado no podemos verlas. Ejercítate en modo de encendido.
  2. Cuando la gente que te rodea no sabe qué haces.
    Una común con personas que habitan el mundo de los negocios en modo de apagado. Haz un ejercicio: pregúntale a gente muy cercana. (Puedes leer: ser mejor que un poste.)
  3. Cuando no sabes cómo comenzar una plática interesándote en el otro.
    Si la cosa no es llegar a hablar de uno y de lo que haces, sino provocar en el otro el interés. Para ello, lo mejor es primero interesarte verdaderamente en los demás. No hay mejor forma que ésta para que se suscite una forma genuina de que ellos se interesen en ti laboralmente.
  4. Cuando te da más miedo el qué dirán y éste está acompañado de un: ¿no saber cómo?
    Qué raro, pero todos conocemos al menos a una persona buenísima para los negocios y para relacionarse, y hay una serie de cosas que hace pero no sabemos cómo las hace. Créeme: el secreto está en saber ayudarlos, saber relacionarse, saber beneficiarlos y beneficiarse, ser auténtico, ser bondadoso con ellos y mantener viva la llama de saber que cuentas con ellos como ellos cuentan contigo, porque al final uno beneficia a quienes creemos que estarán ahí por mucho tiempo, a lo largo de la vida.

Y tú, ¿qué piensas que podrías hacer para activar tu entorno y encender tu cerebro empresarial, detectando oportunidades, abriendo ojos y antenas, brindando servicio, beneficiando a los demás y haciendo relaciones duraderas y verdaderas?

 

Contacto:

Correo: [email protected][email protected]

Twitter: @coachalexmeza

Facebook: ImpulsoHumanoMexico

Página web: Impulso Humano México

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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