Nicolás Maduro se mantendrá en el poder en Venezuela hasta el punto en que sea funcional para la alianza chavista, que es la que realmente mantiene el control.

 

 

 

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Las manifestaciones de los últimos días en Venezuela, así como las distintas acciones seguidas por el gobierno de ese país para tratar de controlar los distintos espacios de inestabilidad creados, dejan ver un momento de crisis en el que la alianza que mantiene a Nicolás Maduro en el gobierno, puede ser reconstruida.

El chavismo se construyó como una ideología, proyecto, marco de referencia, movimiento político, etc., que resultaba funcional para su principal actor, desaparecido hace casi un año. Sin embargo, el chavismo se mantuvo sin Chávez, como un puente que construyó un mecanismo de identidad entre los distintos integrantes de la alianza que estuvo detrás de Chávez durante sus años de gobierno. Pero a todos los actores les queda claro que Maduro no es Chávez y que el presidente es funcional hasta el punto en que no se convierta en un peligro para ellos, y la crisis venezolana lo demuestra.

Chávez pudo sortear las presiones que durante distintos momentos le dejaron sentir no únicamente sus enemigos en el espacio nacional e internacional, sino las más relevantes fueron de sus propios aliados. El golpe de 2002 y su restitución en el poder no se podría entender si en el acuerdo de diversos grupos en el contexto de la alianza que lo respaldaba.

Como en cualquier otra experiencia en América Latina, no podríamos entender la estabilidad de un gobierno sin la presencia de diversos grupos del ejército, empresarios, organismos de producción, etc. Como en otros países, los procesos de negociación entre grupos del ejército y su vínculo con el espacio político, son fundamentales para que cualquier actor se haga y mantenga en el poder.

Obviamente no todos los actores políticos que integran al chavismo, como se llama la alianza política que mantiene al gobierno en Venezuela, son chavistas en el sentido estricto, pero sí son parte del acuerdo que asegura intercambios y espacios de poder para ellos. Así como hay muchos empresarios, políticos, militares, líderes sociales, etc., que salieron de Venezuela en los momentos más álgidos del chavismo, existen también otros que se han visto beneficiados con las políticas económicas impulsadas en los últimos 12 años. También hay otros que han resistido dichos embates, tanto de las alianzas internas, como de aquellos que se fueron, y que se mantienen en el país con saldo ambivalentes.

Además de la profunda división política expresada también en una dicotomía electoral, como no se había visto desde la llegada del chavismo, tenemos los impactos de una condición económica y social que se ha venido agravando en los últimos meses. La inflación más alta en América Latina, la importación de energéticos, a pesar de ser uno de los principales productores de petróleo del mundo, el incremento sustancial de la deuda externa, además de un incremento exorbitante de la inseguridad en casi todo el país, entre otras variables, han comenzado a poner en riesgo la viabilidad de los mecanismos de igualdad social que fueron promovidos por Chávez, para la construcción de contrapesos sociales a los grupos que lo mantenían en el poder.

Maduro es el chivo expiatorio del chavismo en ese sentido. No podían permitir que la oposición ganara la elección, porque el desmantelamiento del chavismo habría sido más traumático en términos sociales, pero tampoco podrían permitir que el impacto de la crisis fuera de manera terminante para la alianza.

En la crisis venezolana hemos visto la operación de diversos grupos chavistas, en un contexto distinto al de Maduro, lo que deja ver esta condición. El presidente de la Asamblea Nacional, diversos líderes partidarios, líderes sociales, e incluso líderes militares, han actuado en diversas dimensiones de manera paralela a Maduro, quien ha tenido que afrontar, aparentemente solo, los impactos de la crisis de los últimos días.

Nicolás Maduro se mantendrá hasta el punto en que sea funcional para la alianza chavista, que es la que realmente mantiene el control de diversos espacios venezolanos de relevancia. Si Maduro se logra mantener, entonces la alianza también lo hace, pero si cae, será por la presión que la misma alianza le imponga, además de que en él recaería la etiqueta de poco hábil para asegurar la permanencia en el poder, con lo que llegaría algún otro líder chavista, con el argumento de que ahora sí se podrá hacer, lo que el viejo conductor de un tren del metro de Caracas y líder de su sindicato no pudo hacer en su momento.

 

 

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