¿Qué es un inversionista ángel? ¿Qué significa el capital semilla? ¿Por qué deben interesarte estos conceptos a ti como emprendedor? Aquí te explicamos.

 

Si eres un emprendedor sabes muy bien que una idea de negocio es tan buena como el capital que se consigue para materializarla. Aunque en México la inversión en startups ha sido tradicionalmente casi una figura mitológica, cada vez más fondos están mirando a nuestro país como una fuente de potenciales negocios y ya comienzan a participar en el ecosistema de los pequeños emprendimientos.

PUBLICIDAD

Si quieres comenzar tu empresa, es fácil perderte entre términos, conceptos y definiciones del mundo de la inversión, especialmente en etapas tempranas, dada la falta de una cultura en la materia en nuestro país. ¿Qué es un inversionista ángel? ¿Qué significa el capital semilla? ¿Por qué deben interesarme esos conceptos a mí como emprendedor?

El capital semilla es todo aquel de etapa temprana, el que ayuda al emprendedor a desarrollar un prototipo y a echar a andar una idea de negocio, explca Hernán Fernández, cofundador y socio de Angel Ventures México. Aunque ya existen varios fondos en el país dispuestos a aportar el capital, Fernández opina que la ronda de amigos y familia, conocida como la de las 3F (family, friends and fools), suele ser un primer paso usual para muchos emprendedores. Por su parte, una inversión ángel es aquella que da al emprendedor armas para desarrollar su producto.

Para Guillermo Garza, representante en México de Angel Labs, una academia para inversionistas ángel con sede en Silicon Valley, la principal diferencia entre un inversionista semilla y un ángel es que el primero sólo aporta recursos financieros, mientras que el segundo está dispuesto, además, a aportar su tiempo y experiencia para hacer crecer la compañía en la que está invirtiendo.

Fernández añade dos diferencias entre los fondos de inversión y un ángel: el fondo tiene “una tesis más definida, más a largo plazo, y el ángel es más oportunista, es meterse en un proyecto que le dé rentabilidad, que funciona en una base por contrato, mientras que los fondos están mucho más estructurados”. El monto del capital que ofrecen también hace la diferencia: mientras que “los ángeles invierten entre 250,000 y hasta 2 millones de pesos, los fondos de inversión están en el rango de los 2 millones en adelante”, dice.

 

¿Y en las grandes ligas?

La escena emprendedora mexicana se ha contagiado en los últimos años del furor mundial por las startups estadounidenses, emulando sus modelos de negocio y tratando de generar un ambiente que haga viable la proliferación de pequeños negocios.

Aunque resultan evidentes las diferencias entre México y Estados Unidos, vale la pena mencionar el estado en que se encuentra el sector ‘startupero’ de EU. El célebre inversionista ángel Jason Calacanis (ha puesto dinero en Uber, Tumblr, Whisper y Evernote, entre otras), ha detallado las diferencias entre las series de financiamiento, definidas por la función del dinero en la compañía y su evolución en el tiempo a través de un post en su blog.

Definiciones de 2014:

  • Pre fondeo: Desarrollar un prototipo de tu producto.
  • Serie Semilla: Lo necesario para lanzarlo.
  • Serie A: Lo necesario para comenzar a producirlo.
  • Serie B: Lo necesario para escalarlo.

Calacanis advierte que “no solía ser así. ¡Antes se suponía que levantabas capital semilla para construir tu prototipo!”, y contrasta esas ideas con la concepción generalizada de 2004:

  • Pre fondeo: Hablas sobre tu idea y elaboras un plan de negocios.
  • Serie Semilla: Desarrollar un prototipo de tu producto.
  • Serie A: Lo necesario para lanzar tu producto.
  • Serie B: Lo necesario para comenzar a producirlo.
  • Serie C: Lo necesario para escalarlo.

No obstante, este año los requerimientos son aún más exigentes:

  • Pre fondeo: Hablas sobre tu idea, desarrollas un prototipo y lanzas un producto mínimamente viable.
  • Serie Semilla: Lo necesario para comenzar a producirlo.
  • Serie A: Lo necesario para escalarlo.
  • Serie B: Lo necesario para dar liquidez a los fundadores, abrir unas oficinas cool y hacer que los competidores se den por vencidos (o nunca entren en tu mercado en primer lugar).

El célebre inversionista recomienda a los emprendedores desarrollar productos simples que hagan una sola cosa bien, y luego buscar fondeo desde una posición más ventajosa, mientras que a los inversionistas les aconseja no invertir en planes de negocio: “Es un camino que no lleva a ningún lado.”

 

El perfil del inversionista ángel mexicano

Calacanis es tan implacable como el espíritu de competencia de Silicon Valley, pero la explicación de Fernández, de Angel Ventures, aunque brutal, ilustra de forma clara a qué obedecen las diferencias entre México y el mundo desarrollado:

“El 80% de los inversionistas ángel en EU y en Europa ya pasó por un ciclo de financiamiento completo; se trata de ex emprendedores que lanzaron una empresa con éxito, levantaron capital, crecieron y la vendieron o la hicieron pública. Esos emprendedores se retiraron con dinero, y ya que han pasado buena parte de su vida trabajando en la industria, se juntan con otros individuos de perfil similar y forman grupos de ángeles inversionistas o invierten por sí solos.”

El perfil de los inversionistas latinoamericanos es radicalmente distinto. Fernández afirma que no hay tantos casos de éxito entre emprendedores: se trata de individuos “con alto poder adquisitivo derivado de trabajos muy bien pagados, en multinacionales o socios de consultoría y demás, que tienen un alto componente de smart capital, tienen mucha experiencia en la industria, dinero y tiempo para invertir en algo más que renta fija”.

Las implicaciones de esas diferencias son muy profundas. Si consideramos la definición de inversión ángel de Guillermo Garza, los fondeadores deben acompañar a los emprendedores, asesorarlos y llevarlos de la mano para que aprovechen al máximo el potencial de su negocio, pero si no hay experiencia que compartir, la brecha entre las escenas del mundo desarrollado y Latinoamérica no hará sino ampliarse.

Por eso, Fernández ve el futuro en un solo sentido: “Tiene que ser un tema de política pública prioritario para impulsar el ecosistema el crear o encontrar vertientes para desarrollar ángeles inversionistas.”

 

Siguientes artículos

Bienes raíces, el próximo boom centroamericano
Por

El mercado de bienes raíces en Centroamérica será dinámico durante 2015. Predominarán los proyectos de uso mixto y espac...