Una empresa con buena reputación en un ciclo económico adverso es más rentable en el largo plazo, tiene un número creciente de fans y pocos detractores.

 

 

Una empresa con buena reputación en un ciclo económico adverso tiene muchas más posibilidades de crear valor, establecer mejores condiciones con sus proveedores, atraer capital y talento y generar mayor lealtad entre sus clientes. Es una empresa más rentable en el largo plazo, con un número creciente de fans y pocos detractores.

Pero, ¿cuál es el estado, en términos generales, de la reputación del sector agroalimentario y cuáles son las vías para mejorarla?

Han sido muchas las compañías del sector agroalimentario que a lo largo de su historia han experimentado situaciones que han puesto en peligro su actividad. Sin embargo, aquellas con una reputación más sólida, con más apoyos entre los clientes, los organismos reguladores y una imagen de compañías responsables más acentuada han resistido mejor.

La reputación del sector y sus empresas tiene su origen en el estado de la relación de las mismas con sus stakeholders y la experiencia directa de éstos con la empresa y sus personas, y con su posterior opinión sobre su actividad y propuesta de valor en diferentes dimensiones. En el fondo, esta opinión influye y genera sobre otros actores experiencia indirecta. Y hoy, con el efecto catalizador de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y las redes sociales, esa opinión no tiene fronteras.

Haciendo un breve análisis nos encontramos con que las empresas del sector de la alimentación cuentan en su entorno multitud de stakeholders. Distinguimos dos grupos: por un lado estarían los tradicionales, como son clientes, personas, proveedores/socios, sociedad y accionistas o inversores (el capital); por otro, los denominados críticos, aquellos que en los últimos años han ganado “autoridad” moral, que se personifican a través del activismo puro y cuya influencia y decisiones pueden condicionar notablemente la buena marcha de las compañías. Además existe un tercer sector, compuesto por el gobierno, medios de comunicación, bloggers, comunidad científica y la comunidad de alumni de empresas y universidades.

Estamos convencidos que la gestión de los intangibles a través del modelo reputacional y de conexión con los stakeholders crea por sí misma un escudo contra las crisis y emerge como una palanca de creación de valor para la irrupción satisfactoria de la empresa en los mercados, con la aprobación de aquellos agentes que ejercen el poder.

(Éste es el resumen del informe publicado en d+i Llorente & Cuenca. El informe completo puedes descargarlo aquí.)

 

 

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