La mejor forma de encontrar un mentor es personalmente. Busca a la persona que crees que entiende tu negocio, que puede crear un cambio sustancial en tu proyecto.

 

Originalmente el término “mentor” proviene de un personaje de la Odisea, el consejero de Telémaco; de ahí su acepción como sinónimo de consejero o guía, según la Real Academia Española. Tradicionalmente referido al mundo empresarial, un mentor es “quien apoya y aconseja a alguien con menos experiencia para ayudarlo a desarrollarse en su trabajo”[1]. En México, todo es un mentor, lo mismo un experto en un tema que te ayuda en cuestiones técnicas, que un asesor o un amigo experimentado.

Como tema recurrente se ha comentado que los emprendedores normalmente asumen que necesitan un mentor; por su parte, las aceleradoras y los fondos semilla suelen ofrecerlos, y una que otra persona se asume como tal. Cuando se piensa en un mentor, normalmente visualizamos a una persona adulta, de preferencia un empresario exitoso, que gentilmente “dona” su tiempo para platicar con nuevos emprendedores y dar un par de consejos.

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Si hablamos de emprendimiento, hay matices importantes a destacar con respecto al significado de un mentor. La mentoría implica no sólo la necesaria relación voluntaria por afinidad de dos individuos; es un compromiso que involucra al menos tres elementos fundamentales: inversiones, responsabilidades y retribuciones.

En otros países como Estados Unidos o Reino Unido se da una mecánica muy distinta –en términos de mentores que establecen relaciones exitosas y duraderas– y que bien vale la pena tomar en cuenta en México.

 

Para el emprendedor:

  • Buscar y convencer a tu mentor de convertirse en ello. Considera sólo a quien pueda proporcionarte el valor específico que tú necesitas (inversiones).
  • Tener muy claro cuál es la propuesta de valor que ofreces a tu mentor potencial. Éste es, tal vez, el punto más importante. Debes definir cuestiones (retribuciones) como las siguientes: ¿Hay algo dentro de tu proyecto que pueda beneficiar directamente, de algún modo, al mentor potencial? ¿Hay algo que tú personalmente puedas hacer por el mentor potencial? Y, finalmente, ¿estás dispuesto a darle una participación –por ejemplo– de 0.5-1% en tu empresa?
  • Definir objetivos, metas, estrategias y escenarios alternativos, con base en el perfil del mentor. Esto te proporcionará asertividad y eficiencia en tu negociación, y al mentor potencial le quedará más clara tu propuesta. A partir de este esquema se pueden definir las responsabilidades de cada parte.

 

Para el mentor:

  • Mentor es una cualidad que no es asignable por una aceleradora, una escuela o un programa; el título surge cuando el posible mentor y alguna startup o algún emprendedor han establecido un buen acuerdo para ambos y se crea la primera relación exitosa y duradera.
  • La mentoría es un compromiso en toda forma, y no puede ser considerada únicamente como un donativo o un acto generoso. Para lograr que este compromiso sea duradero y efectivo es indispensable definir retribuciones para las partes involucradas.
  • La mentoría va más allá de reuniones casuales. Ser un experto y orientar o dar consejos no te hace mentor. Pensemos en que un mentor debe comprometer (invertir) tiempo y otros recursos, con el emprendedor o la startup, y cumplir a cabalidad.

 

Conclusión

La mentoría es un proceso, no la implementación de una fórmula. Son relaciones que se construyen y se van consolidando a lo largo del tiempo. Por ello, y con algunas excepciones, en general el ofrecer mentores como parte de un “paquete” suena demasiado bueno para ser verdad, y lo es. En la mayoría de los casos se trata de expertos que pueden brindar asesoría en algún tema, no a mentores que se comprometan a dar, digamos, 50, 100 o 200 horas de su tiempo.

La mejor forma, por mucho, de encontrar un mentor es personalmente. Busca a la persona que crees que entiende tu negocio, que puede crear un cambio sustancial en tu proyecto. Considera que no estás buscando un consejero; estás buscando un socio.

Herramientas como LinkedIn se convierten en piezas fundamentales para el primer contacto con esa persona que nos gustaría contactar. Elabora un proyecto completo y concreto, exponle tu caso, comparte tus expectativas y la propuesta de valor para que esa persona se interese, a su vez, en convertirse en tu mentor; verás que aquello que se veía sumamente complicado se va haciendo fácil.

 

[1]Cambridge Diccionary Online.

 

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Capítulos: Monterrey / Ciudad de México

 

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