Por Naomi Palovits

Frédérick Mazzella, quien aún estudiaba en Stan­ford, había viajado a París para de allí tomar un tren a la campiña francesa en donde —como todos los años— pasaría Navidad con sus padres, sólo que en aquella ocasión los boletos de tren se habían agotado. Después de explorar todas las opciones posibles para llegar a su destino, se dio cuenta de que la única forma de llegar esa tarde sería convenciendo a un con­ductor de que manejara en la misma dirección de llevarle en uno de sus asientos vacíos, así fue como esa ho­rrible tarde le dio vida a BlaBlaCar, la plataforma de viajes compartidos que opera en 23 países y conecta a 25 millones de usuarios. A diferen­cia de Uber, BlaBlaCar se enfoca en transportes de largas distancias.

Otra diferencia entre ambas startups es el modelo de negocio. BlaBlaCar cobra una comisión de entre 10 y 12% a los conductores de los vehículos por conectarlos con usuarios de la plataforma, que para utilizar uno de los asientos disponi­bles tienen que pagar una porción previamente fijada para ayudar al conductor a cubrir sus costos de gasolina y peaje. Uno de los elemen­tos clave en la fórmula del éxito de BlaBlaCar es la confianza y esto no sería posible sin la tecnología. Usuarios y pasajeros se conectan a través de una red social similar a la que utiliza Airbnb, en donde no so­lamente concretan el viaje, sino que comentan respecto a su experien­cia, reseñan conductores.

BlaBlaCar cuenta con más de 430 empleados alrededor del mundo. Desde junio del año pasado la start­up opera en México, recién abrió oficinas en Brasil y sus planes de expansión incluyen Asia.

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México ha probado ser un gran mercado para cualquier solución de transporte y Bla­BlaCar no es la excepción. Al no contar con una red ferroviaria de transporte, el método más usado para viajar distancias largas es el autobús, con 700 millones de boletos vendidos por año en el país, no sería extraño que la plataforma que ofrece viajes a la mitad de precio pusiera a temblar a las empresas de transportes, tal como ya lo hizo en España.

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―Tu idea fue concebida antes del boom de las redes sociales, por lo que no termina­ba de despegar. ¿Qué te motivó para no desistir?

―Siempre supe que cuando la plata­forma arrancara, tendría un éxito masivo por el simple hecho de que todos necesitamos movernos. En un principio hubo altibajos, algunos más difíciles que otros, pero sabía que al final funcionaría. Por mi parte, desde el principio utilicé el servicio y de esta manera pude expe­rimentar los beneficios. Al principio había muy pocas rutas y poco a poco se comenzaron a registrar más gente y más rutas. Al utilizar el servicio, aprendí muchísimo y conocí gente increíble, todo esto ayudo para seguir creyendo en la idea.

 

―Entonces eres un hitchhiker profesional.

―La diferencia entre hitchhiking o pedir aventón y BlaBlaCar es que en nuestro modelo existe la posibi­lidad de conocer detalles de la per­sona con la que vas a viajar y pue­des ver toda la información a través de su perfil. Otra gran diferencia es el hecho de que nuestra plataforma te permite conocer perfectamente la logística de tu viaje: sabes cuál es la hora y el lugar de salida y de llegada, lo que la hace muy diferen­te; además, el aventón o hitchiking es gratis y nuestro servicio tiene un costo para ayudar al conductor con los gastos que representa el uso de su automóvil.

 

―Algunos comparan a Uber con BlaBlaCar, explícanos la diferencia entre estas dos startups.

―Somos muy distintos, por ejemplo, en BlaBlaCar ninguno de los conductores maneja por hacer dinero, es decir, no lo hace de manera profesional, sino para recuperar los gastos de transporte y la otra gran diferencia es que Uber opera dentro de ciudades y nosotros nos enfocamos en distancias largas, nuestra distancia promedio es de 300 kilómetros.

 

―¿Y qué hay de Uber Pool?

―Siguen siendo conductores pro­fesionales que conducen un Uber como profesión y que lo hacen para ganar dinero.

 

―Trabajaste como investigador en la NASA durante tres años, además eres pianista profesional, ¿De qué manera influyen estos antecedentes en tu rol como CEO?

―Sí, creo que la música me ha per­mitido ser más creativo y en mi posición tengo que serlo para ase­gurarme de que estoy tomando las mejores decisiones para la empresa en todo momento. Mi trabajo como investigador para la NASA, así como mi entrenamiento en la música, le han dado paso a la creatividad en mi manera de pensar.

 

―Hablemos de cultura corporativa, ¿qué es lo que hace a BlaBlaCar una empresa única?

―Nuestra comunicación interna es excelente. Con frecuencia nos reuni­mos para decidir qué es lo que sigue y lo que queremos infundir a los próximos miembros que se integran al equipo. Hemos creado también un set de valores únicos que represen­tan el espíritu de la empresa, valores que son muy directos y pragmáticos. Lo que hace única a nuestra cultura es que además de compartir mucho, la gente tiene un balance entre tra­bajo y diversión.

 

―¿Cuáles son las políticas de contratación en tu empresa?

―Depende del perfil, claro, pero en general buscamos gente de mente abierta, trabajadora y que comparta la pasión por lo que estamos constru­yendo, que es una red de confianza, pero ya hablaremos de eso… traba­jadores motivados con quienes se pueda hablar y trabajar fácilmente.

 

―En un ambiente global, ¿de qué manera contagias esa energía y esa cultura cor­porativa a tantos empleados de tantas naciones tan distintas?

―De muchas formas. Una vez al año tenemos un encuentro que llamamos BlaBlaBreak. Cada año nos vamos a esquiar todos juntos, aunque este año será distinto, vamos a viajar al sur de Francia… también tenemos BlaBlaSwap, el programa de intercambio en el que cualquier empleado puede viajar y trabajar durante una semana desde cualquiera de nuestras oficinas en el mun­do: Milán, Madrid, Londres, Hamburgo, Varsovia, Budapest, Moscú, Kiev, Estambul, Nueva Delhi, Ciudad de México o Sao Paulo. Contamos con una intranet en la que todos estamos conectados y organizamos BlaBlaTalk, una plática semanal que cada semana presenta un equipo distinto y en la que todos los empleados partici­pan. Otra cosa que hacemos es que cada empleado que trabaja para nosotros ha visitado, al menos una vez, los headquarters de BlaBlaCar en París.

 

―¿De qué forma BlaBlaCar contribuye con el medio ambiente?

―A través de reducir las emisiones contaminantes, hemos ahorra­do los últimos dos años 1 mi­llón de toneladas de CO2, que es equivalente a todo e tráfico de París y lo que conforma Isle de France durante un mes, como si en ese mes ningún auto se moviera, eso es lo que BlaBla­Car ha ahorrado.

 

―En la era de la economía colaborativa, la confianza y la reputación son los elementos clave y esto ustedes lo saben. Cuéntanos de tu experiencia…

―Contamos con herramientas tecno­lógicas para construir la confianza entre la gente que no conocemos y jamás hemos visto. Para ello, promo­vemos el concepto DREAMS, donde D es para “declarar” información que genere confianza entre usuarios; R, valorar el rating de cada usuario; E re­presenta el engagement o compromi­so; mientras que A se refiere a la acti­vidad para comunicar acciones entre usuarios, M a moderar la información y S de social, haciendo referencia a las redes sociales, componente funda­mental de este concepto.

―Fue fácil traducir un concepto que nació en economías desarrolladas a mercados emergentes? ¿Cómo les va en México, en Latinoamérica?

―Donde sea que haya autos, carreteras y smartphones es buen mercado para nosotros. En México arrancamos en junio del año pasado y cada vez son mas usuarios. Ya que no tienen trenes, la mayoría de la gente utiliza el autobús, 700 millones de boletos se venden al año en México… en Brasil abrimos el mes pasado.

 

―En Estados Unidos hay autos, carreteras y smartphones, ¿cómo es que no has entrado a ese mercado?

―Sí, es verdad que ellos tienen todo, pero el costo de la gasolina es muy bajo en EU, ellos no le ven sentido a compartir los gastos.

 

―¿Y cuál es tu plan a futuro?

―No puedo decir cuál es mi estrate­gia a largo plazo, sólo puedo decirte que estamos construyendo una red de confianza. Estén pendientes.

 

―Por último, ¿qué le aconsejas a nuevos emprendedores?

―Que utilicen su producto o servicio, algún día les servirá muchísimo y les dará el mejor feedback que existe. Otro consejo es que entiendan que un emprendimiento es como una escalera a la que tienes que subir paso por paso… no hay un elevador, no hay atajos: es un proceso donde se cons­truye con cada paso. Otro consejo es que encuentren a la gente adecuada como cofundadores, tiene que ser gente igual de motivada que ellos… no vale la pena hacerlo solo, es muy complicado.

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