De los 4.2 millones de unidades económicas en México que se reportaban a inicios del 2018, el 99.8% son consideradas Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) que aportan prácticamente la mitad (42%) del Producto Interno Bruto (PIB), y generan el 78% del empleo en el país, según datos de la banca empresarial.

Más insólito que el asombroso empuje de las Pymes en México es que muchas de ellas nunca independicen su vida financiera de los patrones, socios o fundadores que las crearon y así autosabotean su crecimiento. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) señala que el 63% de los negocios pequeños tiene una cuenta bancaria; en contraste, sólo 17% de las microempresas tiene una, y no es raro que incluso después de uno o varios años de operaciones, la empresa siga administrándose con la tarjeta de crédito personal del dueño, de donde se erogan lo mismo el pago de la nómina, que las vacaciones o la colegiatura de los hijos.

Un negocio sin cuenta bancaria propia es como un emprendimiento a mitad o condenado al estancamiento. Si bien al comienzo la mayoría de las empresas pequeñas usan el dinero de sus fundadores y hasta la tarjeta de crédito personal de los socios, lo más saludable es desde el inicio aperturar una cuenta bancaria exclusiva del negocio.

Las ventajas de bancarizar o formalizar las finanzas de tu negocio son muchas, pero hay dos fundamentales: ganas transparencia y más oportunidades. Primero, cuando el negocio (por más pequeño que sea) logra transparentar sus flujos de dinero, es más sencillo detectar dónde hay pérdidas, ganancias y áreas de inversión. Por otro lado, al tener una cuenta bancaria a nombre del negocio, se abre una gama de opciones de financiamiento, ya que las instituciones financieras pueden calcular la capacidad de pago de la empresa, no del dueño necesariamente, y ofrecer productos más a la medida del negocio.

Piénsalo de este modo: si eres microempresario, pagas todo con tu cuenta personal, y este mes te quedas sin dinero para sueldos, tu panorama se reduce a pedir crédito a proveedores, préstamos de amigos y familiares. Al tener una cuenta propia del negocio, es factible acercarse a los bancos y financieras a pedir productos especializados para Pymes, sin comprometer la liquidez personal con la de la empresa.

Los productos y servicios financieros para emprendedores, micro, pequeñas y medianas empresas son variados e incluyen la banca tradicional y los créditos que brindan las Sociedades Financieras Populares (Sofipos), las Sociedades Cooperativas de Ahorro y Préstamo (Scaps) y las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes). En muchas ocasiones los bancos ofertan paquetes integrales que incluyen: administración de nómina, cuenta de cheques, inversiones, banca electrónica, tarjetas de crédito y débito, seguros, acceso a financiamiento, pagos de impuestos, terminales punto de venta, entre otros.

¿Tener una tarjeta de crédito del negocio es buena idea?

Eso depende de las necesidades de tu empresa. En principio diríamos que sí, por la ventaja de no disponer de tus recursos personales para financiar los gastos corrientes del negocio.

Las tarjetas de crédito de negocios son líneas de crédito revolventes, que se entregan asociadas a un crédito empresarial, y dependiendo del banco, pueden financiar hasta por un mes de tus ventas.

Considera que las tasas de interés de este tipo de plásticos generalmente son variables, y aumentan mes a mes, lo que podría suponer un riesgo para tu negocio, si no calculas antes la capacidad de pago de tu empresa. Ojo: definitivamente el plástico empresarial tiene mejores tasas en comparación a tu tarjeta de crédito personal para enfrentar gastos del negocio.

Según datos de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), en México, el 17% de las Pymes usa una tarjeta de crédito personal para financiar actividades del negocio.

Por otro lado, tener una línea de crédito exclusivamente para tu empresa es una garantía de seguridad para disponer de menos efectivo en caja, además de facilitar operaciones contables como la deducción de ciertos gastos que forzosamente deben pagarse con medios electrónicos, como tarjetas de crédito o de débito. Recuerda que, si se administra bien la tarjeta de crédito empresarial, se mejora el historial crediticio de tu negocio, lo que en un futuro facilita el acceso a mejores financiamientos que lo ayuden a escalar.

 

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