En los últimos dos años, el valor de  la acción de Facebook se ha duplicado; sin embargo, existen compañías tecnológicas y de tendencia que podrían no ser tan buena inversión. ¿Cuándo es bueno invertir en la acción de la que todos hablan?

 

 

 

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El 8 de septiembre se espera que salga a los mercados la oferta pública inicial (OPI) de la compañía china de e-commerce Alibaba. Las previsiones apuntan a que podría recoger más de 20,000 millones de dólares, lo que la convertiría en la mayor salida a bolsa de una firma tecnológica en Estados Unidos.

El éxito de firmas como Apple, Microsoft o IBM ha dado pie a que otras empresas tecnológicas se aventuren a emitir deuda en los mercados internacionales. Tal es el caso de Facebook, que en sus primeros minutos a la venta en los mercados de Wall Street alcanzó un precio que pasó de 38 hasta 45 dólares; en su primer día recogió más de 17,000 millones de dólares.

En dos años, la acción de Facebook pasó de 38 a 74.82 dólares, al cierre del mercado el 29 de agosto. Invertir en la red social suena a una buena idea; sin embargo, no todos los casos han sido así de exitosos, e incluso hay ahora quienes piensan que la bonanza de Mark Zuckerberg tiene fecha de caducidad.

En este sentido hay ejemplos de ofertas públicas iniciales no tan afortunadas.

En diciembre de 2011, cuando todos pensaron que el futuro eran los juegos en dispositivos móviles, Zynga, la desarrolladora de California que creó FarmVille, YoVille y PetVille, salió a bolsa con un precio inicial de 11 dólares por acción; ese día sus títulos cerraron en 9.50 dólares, y hoy el valor de la acción apenas alcanza 2.89 dólares.

En otro segmento de negocio, Groupon salió a los mercados también en 2011 con la convicción de que las compras grupales eran una tendencia que dominaría la web; su precio inicial fue de 28 dólares por acción, en su primer día cerró en 26.11 dólares y hoy sus papeles tienen un precio de 6.80 dólares (al 29 de agosto).

 

Tecnológicas: volatilidad, riesgo y adrenalina

El éxito en las acciones en que se invierte no se trata de una cuestión de suerte. De ahí que detrás de un inversionista emocionado deba haber un experto que le oriente sobre las posibilidades que tiene.

“Para invertir en este tipo de empresas se necesita información. Poner demasiados recursos en una empresa específica del sector de tecnología es muy arriesgado porque son compañías que son efervescentes demasiado rápido y su éxito se puede desvanecer; algunas tienen un boom y luego desaparecen por completo”, señala María Angélica Marín, directora de Desarrollo de Productos de Old Mutual.

En opinión de la experta, es recomendable plantear la pregunta de si la empresa en la que se va a invertir puede multiplicar su valor al menos cuatro u ocho veces en el largo plazo.

“Hay un mayor riesgo ahora que hay plataformas para comprar acciones en directo. Estos mecanismos son para gente que conoce cómo valuar una acción o un vehículo de inversión, porque poner todos los huevos en una canasta puede ser demasiado riesgoso.”

En México, el Sistema Internacional de Cotizaciones (SIC) es un mecanismo diseñado para listar y operar, en el ámbito de la Bolsa Mexicana de Valores, valores que no fueron objeto de oferta pública en México y que se encuentran listados en mercados de valores extranjeros que han sido reconocidos por la CNBV, o cuyos emisores hayan recibido un reconocimiento correspondiente por parte de la Comisión.

 

¿Cómo saber que una OPI será o no exitosa?

Para Raúl Rodríguez, director de análisis de Finamex, ninguna inversión debe realizarse sin analizar toda la información disponible, lo cual resulta un reto, pues para el caso de una OPI, el mayor problema es que la información a la mano es poca.

“Antes de invertir en cualquier tipo de acción, el inversionista y su asesor deben coincidir en una perspectiva de administración responsable. Si se invertirá en la acción de una compañía en tendencia se debe conocer el producto, y aun así siempre habrá tendencia a la volatilidad”, explica.

Algunos puntos clave para tomar en cuenta al invertir:

1. Proyecciones de crecimiento: Las firmas que lanzan una OPI generalmente presentarán perspectivas favorables, pero, con la información a la mano, se debe analizar si las proyecciones de crecimiento son realistas.

2. ¿De dónde vendrán las utilidades?: Siempre será complicado conocer un historial confiable de utilidades; se debe tener claro cuáles son los puntos fuertes de las empresas para generarlas.

3. Tener presentes ventajas y desventajas: Tesla Motors empezó con un precio por acción de 19 dólares en 2010 y hoy sus papeles cotizan por arriba de 200 dólares. Sin embargo era difícil prever que la evolución de los vehículos automotores apuntaría a los autos eléctricos. En este caso las OPI resultan un vehículo de inversión atractivo; sin embargo, en el rango entre los 19 y 200 dólares debió haber habido volatilidad.

4. Apuesta por las firmas que has acompañado: Cuando una empresa lanza una OPI y posteriormente demuestra una generación de dividendos estable y reportes que generen confianza, eventualmente es momento de incrementar la apuesta.

5. Conciencia sobre los ciclos de las empresas: Generalmente una empresa  innova, crece sus ventas, genera un ambiente de competencia, crea un estándar y luego debe pensar en otro producto para innovar.  La clave de las inversiones en las compañías tecnológicas es asumir en qué punto se encuentra la compañía para, si es necesario, asumir pérdidas a tiempo y salir de la espiral.

 

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