Por Melanie Amaya*

  1. Usa una comunicación específica:
    Muchas veces un equipo no sigue instrucciones porque su jefe no ha transmitido el mensaje con claridad. Por ejemplo, si dices: “trata de no retrasarte con la entrega del informe”, no estás siendo directo al expresar qué necesitas.
    Para que tus colaboradores comprendan qué quieres, debes expresar cuál es el comportamiento o resultado específico que esperas.  Por ejemplo: “me gustaría que me envíes el informe el jueves antes de las 10 de la mañana ¿Está bien para ti?”.
    Adicionalmente, si terminas tu petición preguntando sí es posible, tu mensaje será mejor recibido, porque tus colaboradores se sentirán tenidos en cuenta, y si realmente no es posible podrán encontrar oportunamente una solución.
  2. Transmite tu mensaje con empatía y respeto:
    Si eres directo y claro, pero no eres empático y respetuoso, tu equipo no va a querer colaborar contigo. Por ejemplo, si das una instrucción agresivamente sonaría parecida a esto: “¡Otra vez cometiendo errores! ¡Todo lo que te pido es que corrijas la ortografía antes de entregar el informe!”
    La misma instrucción usando una comunicación asertiva sonaría así: “Noté que algunos de los informes que has entregado tienen errores de ortografía. Por favor antes de entregarlos asegúrate de corregir la ortografía. Muchas gracias”.
    Para ser empático, no solo debes utilizar palabras que muestren respeto y comprensión, sino que tu tono de voz y lenguaje corporal deben reflejar tranquilidad. Puedes ser firme y al mismo tiempo respetuoso.
  3. Escucha y propicia el diálogo
    Puede suceder que tu equipo no siga tus instrucciones porque no es viable poner en práctica lo que sugieres o porque hay una forma mejor de hacerlo. Y aunque tu experiencia e ideas son muy valiosas, esto no quiere decir que siempre tengas la razón.
    Por eso, es importante que recuerdes que un diálogo es de doble vía y que es importante que escuches activamente las ideas de tu equipo, para que juntos encuentren alternativas y las mejores soluciones.
  4. Verifica que tu mensaje fue entendido
    Después de dar una instrucción pregunta a tus colaboradores si tienen preguntas o comentarios. Puedes invitar a tu equipo a repetir qué fue lo entendieron, y así comprobar si tú fuiste claro.
    Al hacerlo, evita decir algo como: “Repíteme lo que dije para ver si entendiste”. Una forma más asertiva puede ser: “Me gustaría saber si me hice entender ¿Por favor dime qué entendiste?”.
    Y si tu colaborador no comprendió, con paciencia y empatía explícale nuevamente usando palabras distintas y ejemplos.
  5. Explica por qué es importante lo que estás solicitando
    Por favor evita expresiones como: “así se hace porque yo lo digo”. Esto solo te hace ver autoritario y disminuye la probabilidad de que tu equipo quiera seguir tus instrucciones.
    Por el contrario de manera firme, segura, respetuosa, amable y empática, explica por qué es importante hacer aquello que estás pidiendo; cuál es el impacto positivo de hacerlo de esta menara, y cuáles serían las consecuencias negativas de no hacerlo (y hazlo sin amenazar).
  6. Acompaña sin microgerenciar:
    En muchas ocasiones tus colaboradores necesitan practicar y recibir acompañamiento, guía o entrenamiento, para poder ejecutar tus instrucciones.
    Cuando este sea el caso, hazlo demostrando confianza, reconociendo lo positivo y dando feedback constructivo, manteniendo un balance en el que apoyas sin caer en la microgerencia.

 

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*La autora es Cofundadora y CEO de Amayaco. Coach ejecutiva y consultora en liderazgo.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

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