Existen prácticas de comunicación que, si las conviertes en hábitos, te ayudarán a desarrollar una relación sólida y fructífera con tu equipo de trabajo.

 

 

El elemento más importante para que la relación con el equipo de trabajo que lideras sea efectiva es la comunicación. Sin importar el tipo de liderazgo que practiques o la cultura de la empresa en la que trabajes, es importante establecer canales y dinámicas que te ayuden a estar en contacto continuo con tus colaboradores.

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Existen prácticas de comunicación que, si las conviertes en hábitos, te ayudarán a desarrollar una relación sólida y fructífera con los miembros de tu equipo:

1. Busca la interacción: Aquella figura en que el jefe únicamente tiene contacto con los colaboradores para llamar la atención o tratar asuntos determinantes, puede llevar a malos entendidos. Procurar interactuar con la mayoría de los miembros de tu equipo de forma cotidiana para hacer más procesos y generar un ambiente de trabajo tranquilo.

2. Muestra disponibilidad: Es muy importante que como el líder, estés abierto a poder hablar de vez en cuando con los miembros de tu equipo personalmente, ya sea para recibir retroalimentación, conocer sus inquietudes, sentir el ambiente laboral o dar consejos de carrera.

3. Motiva a tu equipo: Cuando el área que supervisas logra un objetivo, realiza un trabajo acorde a las expectativas, desarrolla alguna innovación o incluso se encuentra decaído, motívalos a continuar con el ritmo de trabajo con palabras de aliento o, si es necesario, propón nuevos retos.

 

Por otro lado existen vicios de comunicación desarrollados ya sea por el exceso o falta de la misma, que pueden afectar la relación con tu equipo:

1. Límites borrosos: Si bien es positivo que se desarrolle una relación cercana entre los colaboradores y los jefes, marca los límites para evitar excesos de confianza. Nunca olvides que como líder tienes un rol de autoridad, lo que significa que es tu responsabilidad mantener el orden y enfocar los esfuerzos del grupo para cumplir con los objetivos organizacionales.

2. Distracciones continúas: Los canales de comunicación entre los supervisores y miembros de una organización existen para generar eficiencia, entendimiento y empatía. El usarlos en exceso puede tener el efecto contrario, donde los colaboradores pueden ignorar los mensajes y considerarlos como un estorbo en sus actividades diarias.

3. Ser selectivo: Como jefe, procura que todos los miembros de un equipo tengan la misma oportunidad de conversar, así como de dar y recibir retroalimentación. Evita generar la perspectiva de favoritismo, ya que esto puede llevar a una división en el grupo.

 

 

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Página web: Michael Page México

 

 

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