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    La tecnología siempre ha marcado el ritmo del progreso humano, llegando al punto de fabricar pequeñas piezas de silicio como los semiconductores, capaces no solo de impulsar la innovación, sino también las economías de un mundo digital.

    En regiones como Latinoamérica, el desarrollo de chips es vital para construir un futuro económico sólido, y por eso continúan impulsando el talento humano y la creación de infraestructura para posicionarse como una gran potencia tecnológica, siendo uno de los cambios más trascendentales en décadas para la región.

    Países como México y Costa Rica, ya cuentan con una trayectoria que ha permitido la innovación tecnológica en el continente debido a su combinación única de ventajas geográficas y económicas. Tan solo en México ya suceden procesos clave para el desarrollo de semiconductores como el diseño y la validación en el Intel Guadalajara Design Center (GDC), mientras que la planta de Intel en Costa Rica ya representa el 50% de la producción de chips de Intel para servidores a nivel mundial. Esto no solo es impactante por la tecnología que se fabrica, si no también por el efecto positivo en el empleo de la región y el impulso de las economías locales.

    Según informes de Economía de SIA/Oxford, la industria de los semiconductores emplea a más de 300,000 personas solo en los EU y genera cinco veces más puestos de trabajo en toda la economía del silicio en general. Además, se espera que la tasa de crecimiento de la demanda de chips crezca más del 10% para el termino de 2024 (Statista).

    Con esto en mente, países latinoamericanos, mediante su aprovechamiento geográfico y una infraestructura logística robusta, se están posicionando como centros estratégicos de diseño, manufactura y exportación de ingeniería avanzada. Esta ventaja competitiva no solo atrae inversiones extranjeras, sino que también promueve la integración de las economías locales en las cadenas de valor globales. El informe de “Futuro del trabajo 2023” del World Economic Forum destaca que las nuevas tecnologías y el cuidado del medio ambiente serán de los principales motores de creación de empleo durante los próximos años.

    Así, para seguir fortaleciendo este panorama, se debe asegurar a la par una buena inversión y desarrollo en educación en Latinoamérica. Las compañías a nivel mundial planean seguir adoptando tecnologías como IA, Cloud Computing, Big Data entre otras, por lo que la demanda de talento calificado será aún mayor. La inversión en formación y capacitación en trabajos son  fundamentales para contrarrestar el hecho de que uno de los principales retos para la implementación de herramientas clave como la IA es la falta de talento especializado (NTT Data, 2023).

    Esto deja claro que la educación es crucial para transformar el sector de semiconductores en una de las grandes fortalezas de la región. Así, el talento local estaría altamente capacitado para diseñar, fabricar y mejorar estos componentes esenciales para el futuro digital. Por eso, programas de enseñanza enfocados en instruir a las próximas generaciones de profesionales en áreas clave como la ingeniería y el uso y aprovechamiento de nuevas aplicaciones de la IA son tan importantes para enfrentar los desafíos tecnológicos del mañana. Al apostar por la educación y el desarrollo de talento aprovechando la población joven, capitalizando en su “bono demográfico”, Latinoamérica puede posicionarse como un competidor clave en múltiples mercados globales como el de semiconductores, asegurando un futuro económico próspero y diversificado.

    En este camino, las políticas gubernamentales y los acuerdos comerciales facilitarán el camino para el desarrollo de la industria y la sociedad en general. Esto por el simple hecho de que los acuerdos facilitan el acceso a mercados internacionales y proporcionan un entorno regulatorio favorable para todos. Países como Brasil, ya han realizado inversiones récord en áreas como microprocesadores e Inteligencia Artificial, como parte de su nueva política industrial que tendrá una inversión total de 300 mil millones de reales (+60 mil millones de dólares) hasta el 2026.

    Esta forma de actuar nos acerca a realizar nuestros objetivos económicos y sociales, y convierte a la industria de los semiconductores como una de las oportunidades históricas más favorables para el desarrollo económico de Latinoamérica.

    Con una combinación adecuada de talento local, inversiones en infraestructura y políticas favorables, la región puede convertirse en un actor importante en el escenario global de chips y la economía global. En el tablero global de la innovación, estamos posicionados para ser la clave del futuro tecnológico a través de los semiconductores.

    Contacto:
    Santiago Cardona, director general de Intel para Hispanoamérica

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