El riesgo hoy no sólo es un tema regulatorio, sino de gestión e integración hacia el negocio.

 

 

Por Luis Barrientos, experto en Riesgo para SAS Latinoamérica Norte.

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A partir de la crisis que ocurrió en 2007-2008, originada principalmente por la escasa o nula alineación de los incentivos a los negocios y sus funcionarios respecto al apetito de riesgo particular de cada entidad financiera, se han llevado a cabo importantes esfuerzos para entender, contener y remediar esta situación, para luego reconocerla oportunamente y evitarla o controlarla en el futuro. Sin embargo, debido a la infraestructura, organización y cultura forjada por muchos años ha sido complicado lograr  análisis consolidados de riesgos que funcionen eficientemente.

La consecuencia ha sido clara: hoy es necesario replantear modelos de administración integrales e integrados con gobierno de información y análisis tanto a nivel operación/cliente, como a nivel portafolio/unidad de negocio, de tal forma que las entidades financieras puedan reconocer y enfrentar con mayor precisión y oportunidad los desafíos presentes y futuros.

La adopción y alineación a las normas financieras, como lo es el caso de Basilea III, que concibe el tema de liquidez como una prioridad, ha obligado a que las instituciones del sector financiero enfoquen mayores esfuerzos y presupuesto en las áreas de riesgo. Empero, el tema hoy no sólo es regulatorio sino de unificación y gestión de la información para una adecuada toma de decisiones.

Entre la constante evolución de las áreas de gestión, la generación de información por silos, los reportes no interpretados adecuadamente y la necesidad de proveer a altos niveles directivos de una vista holística de la gestión del riesgo ha provocado una falta de precisión y oportunidad en las tomas de decisiones financieras.

 

Más allá del cumplimiento

Sin duda, el acatamiento de las normas financieras internacionales es elemental dentro de la organización y se puede convertir en relevante, cuando además este esfuerzo se pueda utilizar como base para información integrada y alineada a los objetivos de negocio.

La historia reciente ha empujado, de manera importante, a las áreas de riesgo y afines a ocuparse de estas dos asignaturas: el análisis de reconocimiento de patrones del ciclo de vida del crédito y la administración de activos/pasivos del balance.

¿Qué ganan las entidades financieras con esta revisión de asignaturas?

En el primer caso, analizar los patrones crediticios que conducen a la obtención de una cartera de clientes alineada al apetito de riesgo de la entidad y que optimice los procesos operativos para así beneficiarse de una oferta de productos y/o servicios más apropiados a las necesidades de su mercado que, tiene como consecuencia un significativo soporte al cumplimiento de los objetivos dispuestos por la Alta Dirección.

En el segundo caso, administrar el balance de activos y pasivos permite disponer de un proceso dinámico de planificación, organización y control de la mezcla del volumen, madurez/precio, rendimiento y costo de los activos y pasivos que conducirán a mantener la liquidez, el margen financiero y el valor económico del patrimonio de acuerdo a los niveles proyectados con el apetito de riesgo y su tolerancia.

Al final, lo que lograrán las entidades financieras a partir de revisión de estas asignaturas será la integración de información, es decir la formación de una base única que permita optimizar la gestión de los diversos riesgos, y no únicamente limitarse al cumplimiento de un sistema regulatorio.

La oferta de motores de cálculo, y sus tecnologías son distintas y vastas. Realmente las entidades financieras cuentan en su haber con herramientas potenciales para lograrlo, sin embargo para aprovechar y optimizar su uso hace falta contar con gente especializada en cada tecnología, que además pueda integrar los riesgos de cada área.

Para las áreas que ya cuentan con esta tecnología es más fácil adaptarse a las necesidades de los clientes; sin embargo los cambios son realmente estructurales, que van desde la tecnología hasta la forma de trabajo y así generar reportes integrados para que las tomas de decisiones sean más pertinentes, efectivas y oportunas.

La gestión de riesgos no ha podido prevenir las alteraciones del mercado, o evitar escándalos empresariales, sin embargo es el análisis del riesgo lo que representa un medio importante para la toma de decisiones adecuadas, rentables y oportunas.

La gestión de riesgos no es el proceso de controlar y reducir las pérdidas esperadas, sino el proceso de entender, estimar y manejar eficientemente los niveles inesperados de variabilidad en los resultados financieros para una empresa. Por lo que la administración del riesgo debe ser visualizado más bien como facilitador de análisis de oportunidades.

 

 

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