Ocho expertos coinciden: dada la cobertura que los medios han dado recientemente a la brecha salarial de género, éste es un excelente momento para exigir lo que te mereces.

 

Por Susan Adams

 

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No hay duda de que el CEO de Microsoft Satya Nadella cometió un grave error, hace unos días, cuando sugirió que las mujeres no deben pedir ningún aumento salarial, sino sólo hacer un buen trabajo y tener fe en que sus hijos recibirán el pago que merecen. Él hizo esas declaraciones desconcertantes en un foro poco probable, una conferencia en Phoenix que celebraba los logros de las mujeres en la informática. María M. Klawe, miembro del consejo de Microsoft y presidenta del Harvey Mudd College, había pedido a Nadella ofrecer un consejo a las mujeres que no se sentían cómodas pidiendo un ascenso o un aumento salarial. La respuesta de Nadella: “No se trata de pedir el aumento, sino saber y tener fe en que el sistema te dará los aumentos adecuados a medida que avanzas.”

Como si no hubiera hecho suficiente daño con ese comentario, continuó: “Eso, creo, podría ser uno de los superpoderes adicionales que, francamente, tienen las mujeres que no piden un aumento de sueldo. Porque eso es buen karma. Va a volver, porque alguien sabrá que ése es el tipo de persona en la que se quiere confiar. Ése es el tipo de persona a la que quiero darle más responsabilidades. Y en la eficiencia a largo plazo, las cosas terminan por compensar.”

Frente a una tormenta de fuego inmediato de la crítica, Nadella intentó retractarse de sus palabras. Dijo que había sido “incapaz de expresarse” sobre cómo las mujeres deben pedir aumentos. Él continuó de forma confusa: “Nuestra industria debe cerrar la brecha salarial de género de forma que no se necesite un aumento debido a ese sesgo.” También envió un correo electrónico más sucinto al personal de Microsoft, diciendo que apoyaba los programas que llevaran a más mujeres en la tecnología y cerraran la brecha salarial. Sobre los aumentos, dijo: “Si crees que mereces un aumento de sueldo, sólo debes pedirlo.”

¿Hay algo que aprender de la metedura de pata de Nadella? Si el consejo en su memo de seguimiento fue correcto, ¿cuál es la mejor manera para que las mujeres pidan un aumento de sueldo? ¿Qué tipo de obstáculos enfrentan las mujeres que los hombres no, y cómo pueden las mujeres superarlo?

Para encontrar respuestas entrevisté a ocho coaches de carrera, entre ellos cinco fuentes confiables en Nueva York que me han transmitido una gran sabiduría para los artículos sobre carrera en el pasado, y tres coaches en Silicon Valley. Todos ellos coinciden en que los comentarios iniciales de Nadella estuvieron completamente fuera de lugar, incluso si aplicaran sólo a los hombres.

“Va en contra de todo lo que siempre le digo a cualquier persona en el negocio”, dice el veterano coach Ellis Chase, de 67 años, que entrena en Columbia Business School y es autor de In Search of the Fun-Forever Job:  Career Strategies That Work. “Uno de los mayores errores que puedes cometer es suponer que ser productivo, inteligente y trabajar como perro te va a conseguir reconocimiento y recompensa. No es cierto. No lo es para nadie.” Y añade: “Hace años, un jefe me dijo: ‘No importa si llegas dos horas antes que todos los demás, porque nadie te ve.’” Aunque ambos géneros deben abogar por sí mismos y pedir aumentos, los coaches están de acuerdo en que a las mujeres les resulta más difícil pedir un aumento.

Tres entrenadores de Silicon Valley me dan aliento: La idea inicial de Nadella de que las mujeres no deben pedir aumentos no es representativa de la cultura tecnológica en el valle. Aunque los empleos de alta tecnología siguen dominados por los hombres —sólo 29% de la fuerza laboral mundial de Microsoft es femenino—, Lisa Stotlar, de 51 años, que tiene sede en Palo Alto y ha estado entrenando durante más de 20 años, dice que los comentarios de Nadella “suenan completamente atípicos”. Ada James, la coach de 32 años con sede en Mountain View, dice: “Los jefes han sido muy receptivos cuando las mujeres con las que he trabajado han pedido aumentos.”

La buena noticia es que las mujeres pueden contrarrestar los prejuicios de género y aumentar considerablemente su sueldo. Stotlar incluso piensa que éste es un momento especialmente bueno para que las mujeres salgan adelante; ello se debe a la reciente atención sobre la falta de diversidad en las empresas de tecnología. Además de los pobres números de diversidad de Microsoft, el verano pasado, después de que Apple dio a conocer un informe que muestra que las mujeres representan sólo 30% de sus empleados en todo el mundo, el CEO Tim Cook dijo que “no estaba satisfecho” con la diversidad sexual y racial en la empresa.

Entonces, ¿qué deben hacer las mujeres para aumentar su salario? He aquí la sabiduría combinada de los ocho expertos:

1. Involúcrate. Tomando prestado el título del libro más vendido de la multimillonaria COO de Facebook Sheryl Sandberg, las mujeres deben buscar salarios más altos y promociones, a pesar de su reticencia y ante el persistente sexismo. Personalmente simpatizo con las mujeres que prefieren dedicarse a cuidar a sus hijos una vez que se convierten en madres (yo lo hice durante algunos años después de que mi hijo nació en 1996), pero al igual que Sandberg, la coach Connie Thanasoulis-Cerrachio dice que las mujeres asumen demasiado rápido que no pueden manejar más responsabilidades, lo que también puede traer un salario más alto. Ella tiene una clienta en este momento que gana 350,000 dólares anuales como vicepresidenta de una compañía de servicios financieros. Los jefes de la mujer le ofrecieron aplicar para el puesto de director gerente, lo cual habría podido duplicar su salario, pero la mujer no quiso aprovechar la oportunidad. Thanasoulis-Cerrachio le insistió en explorar la idea. “Nunca he tenido que convencer a un hombre de algo así”, reconoce.

2. Construye relaciones en tu industria y tu empresa: La coach Anita Attridge, que trabajó durante 20 años en recursos humanos dentro de las empresas, incluyendo más de 10 años en Xerox, dice que observó que las mujeres no son tan naturales en la creación de redes como los hombres. Una de sus clientas que ganaba 300,000 dólares anuales en una compañía farmacéutica quería aplicar para el puesto de su jefe, pero Attridge dice que la mujer no había sido lo suficientemente eficaz para ampliar su red y conocer a las personas adecuadas. “Había hecho un trabajo excelente y alcanzado grandes logros, pero no tenía relaciones con las personas de la empresa iban a tomar la decisión”. No consiguió el ascenso. La veterana coach Eileen Wolkstein, de 71 años, advierte: “Las mujeres tienden a formar relaciones más a su nivel o hacia abajo que con puestos superiores.” Entablarán amistad con auxiliares administrativos y no con el personal de alto nivel. Wolkstein señala nota que puede resultar peligroso hacerse amiga de mujeres con más experiencia. “La hermandad no necesariamente es una virtud de oficina”, dice, y las mujeres en puestos directivos podrían sentir que tuvieron que trabajar duro para llegar a donde están y que las más jóvenes deben pagar sus cuotas. Attridge señala que en Xerox la CEO Ursula Burns era una maestra en cultivar las relaciones en todos los ámbitos. “Ella hizo lo que un hombre haría.”

3. Conoce tu valor. Las relaciones dentro y fuera de tu organización pueden ayudarte en este punto. El dinero sigue siendo un tema tabú, pero Attridge sugiere acercarse a alguien que tenga idea del rango salarial de tu puesto y cuán bien o mal colocada estás frente a ese parámetro. La coach de Nueva York Sarah Stamboulie sugiere que las mujeres hagan los cálculos para determinar lo que valen. Suma lo que hiciste por la empresa en el último año. ¿Has aumentado las ventas en 50,000 o 100,000 mil dólares o has contribuido con un proyecto que permitió a la empresa de traer a un cliente nuevo?

4. Habla con seguridad sobre tus logros. Ve más allá de tu más allá de tu jefe y aprovecha la oportunidad de hablar de ti misma a los demás en condiciones de ayudarte, dice Stamboulie. Ejemplo: Si estás en el ascensor con un alto directivo y te pregunta cómo estás, di que todo va de maravilla que tendrás tu último proyecto a tiempo. Deja claro que sabes jugar en equipo elogiado a tu jefe.

5. Aprovecha tus victorias. Cuando termines un proyecto, atraigas a un nuevo cliente o cierres un negocio, considera la posibilidad de iniciar una discusión salarial, sobre todo si tu logro impacta positivamente en la reputación de tu jefe dentro de la organización. “El tiempo es muy importante”, señala Stamboulie.

6. Haz una lista de tus logros. Debes tenerlos en cuenta todo el tiempo. Documenta tus logros y úsalos para ascender. Cuando te prepares para una discusión salarial, ve a la guerra con detalles y números. ¿Aumentaste las ventas en 30%, solucionaste un problema con un cliente del extranjero, contrataste y supervisaste a un nuevo empleado que se ha convertido en una superestrella? Hunter dice que ésta es comúnmente un área débil entre las mujeres, así que supera el miedo a la promoción.

7. Habla acerca de tus planes a futuro. Demasiadas personas se detienen en lo que han hecho en el pasado, dice Wolkstein. Vamos con un plan a futuro. “Simplemente no te pagarán por lo que has hecho, te pagarán por la contribución que estás por hacer”, dice.

8. Deja las emociones fuera. Incluso si sientes que ha sido tratada injustamente y estás molesto porque un colega masculino con tu puesto de trabajo y experiencia gana más que tú, mantén tus sentimientos bajo control. De lo contrario pondrás a tu supervisor a la defensiva. “Nadie quiere escuchar ‘es justo’, o ‘necesito’”, dice Chase. Cuando menciones una cifra, ponla en la mesa directamente, sin sentimientos. Ése número representará lo que tú crees que vale tu trabajo y tu nivel de responsabilidad. No te compares con tus compañeros de oficina.

9. Ensaya. Practica con un coach o un ser querido. Como he mencionado anteriormente, las mujeres que sienten que pedir un aumento es la última cosa que quieren hacer deben preparar un guión sobre sus logros, planes y expectativas de salario en base a la información que han reunido acerca de lo que creen merecer. Practica ese discurso hasta que lo tengas dominado. No estoy tratando de hacer promoción a los expertos que consulté para escribir este artículo, pero creo que las negociaciones salariales son un área donde el coaching puede más que pagarse a sí mismo.

10. Dales tiempo para pensar. Stamboulie aconseja entrar en una negociación salarial con una propuesta escrita en una cuartilla. Si el supervisor no acepta tu oferta, da un paso atrás y ofrece dejarle la información. Deja la hoja sobre la mesa y di que volverás en unos pocos días.

11 Si no consigues lo que quieres, planea una estrategia de salida. “¿Por qué quedarse donde no puedes crecer?”, pregunta Chase. “Ningún empleo vale la pena sentirse miserable.”

12. Sé vulnerable. Este consejo puede parecer ir en contra de todo lo que he escrito aquí acerca de cómo las mujeres deben apoyarse y presionar para obtener lo que se merecen. Pero la coach Ada James me convence de que vale la pena considerar el concepto. Viene de Brené Brown, una escritora y profesora de investigación en el Colegio de Graduados de Trabajo Social de la Universidad de Houston que ha participado en TED. La idea es que el mismo acto de pedir un aumento te hace vulnerable. “Aparecer en la sala de negociación te hace vulnerable, pero puedes ser realmente fuerte y vulnerable al mismo tiempo. Eso se llama valentía.” Estoy de acuerdo.

 

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