Los monopolios y una cultura feudal no permiten el crecimiento de Latinoamérica, y lo difícil de las reformas es que van dirigidas a romper con ese sistema económico.

 

Terminó la reunión del Foro Económico Mundial de Latinoamérica 2015, una plataforma donde los tomadores de decisiones de los países de la región pudieron sentarse a conocer y platicar sobre el futuro del área. En las diferentes sesiones se pudieron conocer las prácticas que los países, gobiernos y empresas están aplicando para mejorar las economías, asegurar el crecimiento y mantener el desarrollo.

Como resumen de la reunión, tres factores son de llamar la atención:

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  1. Todos los países y participantes concuerdan en la necesidad de hacer las reformas para modernizar los sistemas económicos, diversificar los ingresos y crear nuevas oportunidades acordes a los cambios en la economía mundial.
  2. Todos los países reconocen el logro que México ha tenido en la implementación de las reformas.
  3. El hecho inédito de la presencia de Cuba dejando ver, de manera intrínseca, su abierta intención de insertarse en el mundo global y confirmar los acuerdos para terminar su añejo pleito con Estados Unidos.

Por otra parte, desde una visión geopolítica, estamos frente a un inédito cambio en América Latina. Con el cambio en Cuba, el aislamiento de Rusia y los problemas económicos de Venezuela podríamos concluir que se rompe el antiguo eje comunista Rusia- Cuba-Venezuela, y habría que ver qué sucederá con sus vínculos con los movimientos de izquierda que se corrían hacia los gobiernos de Ecuador y Bolivia. Venezuela ya no está en posición económica de subsidiar a esos Estados. La dinámica de América Latina inicia un cambio, que esperemos sea para bien.

El mismo Joseph Stiglitz lo mencionaba en su conferencia: si todos los países de la región copiaran el caso de Chile, que gracias a sus acertadas decisiones de haber creado un fondo de estabilización basado en los ingresos del cobre, su primer producto de exportación, y haber diversificado su economía, desarrollando toda una industria de frutas, pescado y otros productos, ha logrado que su economía sea de las más estables de la región.

Stiglitz celebró que México esté siguiendo estos pasos en los últimos 20 años. Mencionó también que ya se llevaron a cabo las reformas legales que se necesitaban, se creó un fondo de estabilización basado en el principal producto de exportación, el petróleo, y ya está diversificando su economía. En situaciones difíciles como la que se está viviendo con el bajo precio del petróleo, ya no se regresará a planes de austeridad que lo único que causan es mayor deuda, recesiones y, como resultado, una mayor iniquidad.

América Latina es una región que sufre una cultura de monopolios, nacida como parte de su desarrollo histórico como virreinatos, y a eso habría que sumarle la cultura feudal de las familias en el poder, y más adelante las inversiones extranjeras, que bajo estas mismas reglas también crearon los monopolios económicos modernos que hoy se tienen en la región.

Esos monopolios y esa cultura son los que en el fondo no permiten el crecimiento en América Latina. Lo difícil de las reformas es que van dirigidas a romper con esta tradición y sistema económico, por lo que por supuesto no va a ser tan fácil que los poderes económicos y las familias en el control de la economía las permitan tan fácilmente. Las reformas implican apertura y, como subsecuente, competencia de precios, y con ello la necesidad como empresa de aumentar la inversión, mejorar el servicio y capacitar al personal, lo que aumenta el gasto y baja los precios y la utilidad. Esta ecuación moderna no va con los márgenes que mercados tradicionales cerrados y monopólicos han generado las grandes fortunas y la gran iniquidad en la región.

Stiglitz mencionaba que en Estados Unidos se está revisando este asunto de los monopolios, ya que a pesar de ser una economía libre y abierta, existen una gran cantidad de grandes y micromonopolios que están empezando a crear una alta iniquidad y, con esto, pobreza en EU. Este asunto no es menor en nuestro vecino del norte, ya que las reacciones sociales que hemos visto en los últimos meses, que han terminado con enfrentamientos raciales en diferentes ciudades, pudieran tener de fondo estos problemas de pobreza, que en Latinoamérica son extremadamente comunes.

Aunado a esto, la sociedad ya no es la misma y se está manifestando de diferentes maneras, ante cualquier afectación negativa. Tenemos el caso de las manifestaciones de Brasil, pero también tenemos, como bien lo mencionó Stiglitz en su conferencia, los grandes proyectos de innovación social que se desarrollan en toda la región.

 

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