La aparición de nuevos consumidores de medios ha vuelto más complejo el panorama de la comunicación digital, ¿las escuelas están al nivel de las circunstancias?

 

Déjeme plantearle una pregunta ¿Las universidades están preparando profesionales para enfrentarse a los cambios tan radicales que presentan la comunicación digital, la mercadotecnia y la publicidad o los planes y programas de estudio se encuentran cada vez más alejados de la necesidades de la industria? Sea serio en su respuesta.

Y es que una cosa es segura, en los últimos 5 años las estrategias de marketing y las campañas publicitarias han tenido cambios profundos e incluso radicales que, sin quererlo, han hecho que el ramo empiece a renovarse poco a poco desde sus pilares.

Por otra parte, la aparición de nuevos consumidores de medios ha venido a complicar aún más el panorama de la comunicación digital. En México se calcula que hay poco más de 50 millones de usuarios de Internet, la mitad de ellos menores de 24 años. Además, el 50 por ciento de las conexiones se hace a través de dispositivos móviles. En sólo un año, el promedio de consumo de Internet en México creció de 4 a 5 horas diarias, mientras que la Tv creció lo mismo pero en poco más de 10 años. Además, en entornos urbanos, seremos mucho más dependientes de las aplicaciones para el año siguiente. No me crea, vaya y consulte los datos de las agencias de investigación.

Perdóneme usted, pero ninguna universidad puede aguantarle el paso a los avances tecnológicos. Mucho menos aquellas carreras cuya naturaleza les hace tener un mayor acercamiento y dependencia con el entorno tecnológico como comunicación, mercadotecnia y las diversas ingenierías. Imagine, los planes de estudio tendrían que renovarse cada dos años, incluir nuevas materias y desaparecer algunas otras.

No obstante, los esfuerzos de diversas universidades por actualizar, desarrollar y sobre todo impulsar el talento de universitarios se mantienen vigentes. Y ahí tienen sus cursos de actualización, la inclusión de materias relacionadas con la comunicación y la tecnología y los espacios dedicados a la incubación y desarrollo de contenidos y tecnologías para ser competitivos en los entornos digitales. La verdad es que son poquitos ¡pero cómo le echan ganas!

Un buen ejemplo es el caso de UNAM Mobile, un laboratorio de desarrollo de aplicaciones que funciona en la Facultad de Ingeniería y que es patrocinado por Telcel. El objetivo del laboratorio es desarrollar aplicaciones para dispositivos móviles, que sirvan para mejorar la vida de las personas y cuyos temas giran alrededor de artes, educación, turismo y ciudades inteligentes. A la fecha tienen una estrecha colaboración con Google, Microsoft, Apple, Nokia y Qualcomm.

Una característica importante es que los equipos que desarrollan las apps son integrados por alumnos de diferentes carreras de los planteles de la UNAM. Así, un equipo está compuesto por ingenieros, diseñadores e incluso administradores. Un punto extra a resaltar: el promedio de edad de los desarrolladores es de 20 años aproximadamente.

Quizá uno de los productos más notables que han salido de UNAM Mobile sea la app UNAM 360, que a través de realidad aumentada permite conocer las ubicaciones de las diferentes facultades que existen en Ciudad Universitaria, así como los eventos culturales que se desarrollan en el campus. También utilizando realidad aumentada se encuentra Living Paints, una aplicación desarrollada para el Museo Soumaya que hace que los cuadros se animen y nos cuenten su propia historia.

Otra aplicación que también se encuentra disponible de forma gratuita es Gasolinerías VIP, que al abrirla nos proporciona un mapa de la ciudad con las diferentes gasolineras que tenemos cerca y que además han sido previamente calificadas por los demás usuarios, avisando si es que dan un mal servicio o no sirven litros completos; o bien es un expendio de combustible honesto. Todas las apps están disponibles en el sitio de UNAM Mobile.

Regresando al punto de inicio, si bien es casi imposible que las universidades se actualicen con tanta velocidad, sí es muy importante que sean lo suficientemente flexibles como para que puedan adaptar sus planes y programas a las exigencias de la sociedad actual; deben crear programas alternos y talleres que faciliten la actualización y el trabajo multidisciplinario de profesores y alumnos; y deben tener nula resistencia al cambio y, obviamente, la sensibilidad para entenderlo. Mi consejo: no vea con desconfianza a los estudiantes, tienen mucho que aportarle a usted y su empresa.

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