Hay reclutadores que no conocen los límites de la sensatez y lanzan bolas curvas que en realidad son simplemente preguntas tontas. Te decimos cómo evadirlas sin poncharte.

 

Por Susan Adams

 

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Ellis Chase ha estado en el negocio de las carreras y el personal durante 35 años, primero en el departamento de recursos humanos en lo que entonces era el Chase Manhattan Bank en Nueva York, y luego como director gerente de la firma de personal Right Management  y ahora como coach de carrera ejecutivo. Él da talleres para la oficina de carrera de MBA de Columbia Business School y acaba de publicar un libro: In Search of the Fun-Forever Job: Career Strategies That Work.

A través de los años ha realizado numerosas entrevistas de trabajo y ha entrenado a cientos de clientes en la forma de preparar y tener éxito en el proceso de reclutamiento. En el camino se ha formado algunas opiniones sólidas acerca de las preguntas que estima estúpidas. “Cualquier pregunta negativas es una pregunta trampa”, afirma. “Si respondes de manera sencilla puedes cavar un hoyo profundo.” Más allá de las cuestiones negativas, también ha compilado una lista de preguntas que él llama “preguntas estúpidas y tontas, o lo que yo llamo ‘preguntas de ingreso a la universidad.’” El problema es que los entrevistadores las hacen a profesionales de 42 años de edad que están a la mitad de su carrera.

Para las preguntas negativas, como “¿dónde has tenido problemas en el trabajo?”, él recomienda contar una historia acerca de un reto que hayas tenido en el pasado y cómo lo superaste. Para preguntas tontas, reír y luego decir que no se tiene una inmediata, es a menudo la mejor manera de superar el reto, recomienda.

Le pedí a Chase que enlistara algunas preguntas estúpidas y compartiera su sabiduría sobre cómo los candidatos pueden responderlas de mejor forma. Aquí hay 10 preguntas que los entrevistadores han hecho y las respuestas que él recomienda. Tres de ellas son preguntas negativas y el resto son preguntas que él califica de simplemente estúpidas.

1. ¿Qué no te gusta de tu trabajo?

Trata de decir “No me gusta cuando me encargan una gran cantidad de tareas inesperadas cuando ya me siento ahogado en trabajo.” Luego, habla sobre cómo has desarrollado habilidades de administración del tiempo y de asignación de prioridades y la forma cómo ello te ha ayudado a manejar la sobrecarga de trabajo. Has aprendido a no entrar en pánico y a evitar que las múltiples fechas de entrega te distraigan. También he aprendido que es importante terminar un nuevo trabajo lo más rápido posible antes de que éste tuviera la oportunidad de frustrarte.

2. ¿Qué te da miedo del trabajo?

La larga y aburrida junta, que sólo te distraerá de hacer tu trabajo. Pero has aprendido a sonreír y resistir y también a aceptar que ése es el precio que debes pagar para trabajar para una gran organización. Cuando llegue tu turno de hablar, sabes cómo describir a detalle concisamente el proyecto que estás desarrollando. Has descubierto que cuando haces una presentación convincente y rápida, otros harán lo mismo la siguiente reunión. También has aprendido que si lo haces bien en la junta, puedes ayudar a que tu departamento se haga más visible.

3. Describe un periodo difícil en tu carrera.

Habla acerca de esa vez en la que tuviste que cambiar a una nueva tecnología en la oficina justo después de haber dominado la anterior. Al principio te resististe, pero luego te diste cuenta de que no había vuelta atrás y que lo mejor era ponerte al día rápidamente. Has aprendido con quién hablar, qué leer y qué recursos aprovechar.

4. Si tuvieras la oportunidad, ¿qué personaje histórico invitarías a cenar?

Nombra figuras legendarias de tu industria. Si se trata de servicios financieros o cualquier cosa relacionada con la inversión, puedes decir que sabes que aún vive, pero que te encantaría cenar con Warren Buffett y hablar con él acerca de inversiones. También podrías decir que te gustaría haber cenado con David Rockefeller o Walter Wriston, ex director ejecutivo de Citicorp y quien ayudó a salvar a la ciudad de Nueva York del colapso financiero en la década de 1970. Si trabajas en tecnología, di Bill Gates o Steve Jobs. Estas pueden parecer respuestas obvias pero se apegan a tu campo y demuestran dónde radica tu pasión. No escojas una figura histórica de izquierda, incluso si realmente te habría gustado conocer a esa persona. Mantente enfocado en el trabajo que deseas.

5. ¿Cuál fue tu primer amor?

Chase jura que esa fue una pregunta hecha a una de sus clientes de más alto nivel durante una entrevista. Ella trabajó en bienes de consumo envasados, así que habló sobre cómo, cuando estaba en sus 20 años, tuvo un puesto junior en una campaña de marketing y se dio cuenta que estaba absolutamente encantada con el reto de generar un concepto de marketing y tratar de hacer más atractivos los productos. Ella dijo que su primer amor fue su profesión.

6. ¿Crees que el tamaño realmente importa?

Una vez más, Chase insiste que un entrevistador hizo esta pregunta. El contexto era un proyecto en el que tres universidades de diferentes tamaños estaban colaborando y el trabajo implicaba fungir como contacto entre las tres. Chase dice que su cliente manejó la cuestión maravillosamente, primero rió y luego dijo que ella tendría que saber más acerca de la dinámica de las tres personas que representarían a las universidades, si estaban trabajando bien juntas y cómo se estaban comunicando. La firma de consultoría McKinsey es famosa por hacer lo que se conoce como preguntas “estudio de caso” como: “¿cuántas pelotas de tenis caben en un avión?” La mejor manera de responder es hablar de lo que se necesitaría con el fin de encontrar la respuesta.

7. ¿Planeas tener hijos?

Los empleadores deben tener cuidado al hacer una pregunta como esta, ya que está muy cerca de una ley federal que prohíbe la discriminación en el trabajo contra las mujeres embarazadas. Pero aún así la hacen. Respuesta correcta: “No por el momento”. Si ya tienes hijos, que quede claro que tienes quien los cuide. Si estás embarazada, Chase recomienda ser honesta y decir que trabajarás hasta el último segundo, que te encuentras en excelente estado de salud, que tomarás la mínima cantidad de tiempo libre y que ya tienes planes para el cuidado del niño.

8. ¿Te vas a casar?

Sí, los potenciales empleadores también hacen esta pregunta, y sólo parecen hacerla a las mujeres. Respuesta correcta: “Si el hombre correcto llega.”

9. ¿Dónde te ves en cinco años?

Al igual que las preguntas negativas acerca de lo que odios de tu trabajo, Chase dice que responder honestamente esta pregunta puede ser una trampa. No digas que quieres hacer esto durante dos o tres años y luego convertirte en un consultor o que deseas el trabajo del entrevistador. En cambio, dice Chase, di: “Éste trabajo combina todas las habilidades que he aprendido hasta ahora y quiero crecer en él. Me veo haciendo esto por el resto de mi vida.”

10. ¿Cuál es el color del éxito?

Esta es otra pregunta difícil de creer, pero Ellis jura que ha surgido en varias ocasiones. La respuesta correcta: Verde, el color del dinero, porque significaría que nuestro negocio es muy rentable. O si estás en una entrevista para una empresa sin fines de lucro podrías decir rojo, porque quieres tener un gran un impacto.

 

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