Según las proyecciones, 100 millones de personas morirían por en­fermedades crónico-degenerativas en todo el mundo. Pero hay una firma que dice tener la fórmula para romper con este fatal pronóstico, a través de calidad,  accesibilidad y bajos costos. México es uno de sus pacientes.

 

Por Gabriela Guadarrama

 

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Un hombre al que llamaremos Juan, acudió a realizarse una diálisis peri­toneal en un hospital del Instituto Mexica­no del Seguro Social (IMSS) en Celaya, Gua­najuato. Con 59 años, Juan tenía antecedentes de diabetes mellitus e insuficiencia renal. Una semana después volvió al hospital. El problema con Juan era que estaba sangrando por el catéter de la diálisis, lo que le causaba mucho dolor. En la última revisión, uno de los médicos olvidó una gasa. Mes y medio después tuvieron que operar a Juan de inmediato para retirar la gasa, que para entonces ya se había adherido al intestino y al estómago, lo que originó un choque séptico. Una semana después, Juan murió.

El reto de México, y en general de América Latina para los próximos 15 años, es la atención de las enferme­dades crónico-degenerativas, que afectan a siete de cada 10 mexicanos, que acaparan la mitad del presupuesto del sistema de salud, que en 2013 ascendió a 448,000 millones de pesos (mdp).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que para 2030 el número de personas con alguno de estos padecimientos se habrá incrementado, y el sistema financiero de los servicios de salud [IMSS, ISSSTE y Seguro Popular (SP)] se irá a la quiebra, porque los recursos serán insufi­cientes para atender a toda la población que se encuentre enferma.

En tanto, cifras de ProMéxico señalan que el valor del mercado de salud mexicano ascendió a 10,598 millones de dólares (mdd) en 2012, pero con la tendencia al alza podría crecer a 14,900 millones de dólares para 2020. La razón: el desarrollo de las enferme­dades crónico-degenerativas.

Frente a eso, hay una empresa —a la que muchos identifican— que trabaja para tratar de calmar (y capitalizar) los males que aquejan al sistema de salud en México.

General Electric (GE) ha enfocado su estrategia para detectar, entre otros males, el cáncer de mama, que en México es la pri­mera causa de muerte en mujeres, con 4,200 defunciones al año, debido a diagnósticos tardíos. Su área de oportunidad proviene, también, de la estadística que indica que hay nueve mastógrafos por cada millón de habitantes, cuando la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) establece que deberían existir 23 aparatos por cada millón.

Otra guía de GE son los Objetivos de De­sarrollo del Milenio, establecidos por la ONU, particularmente las metas cuatro y cinco referentes a reducir la mortalidad materna e infantil. En México, la tasa de mortalidad materna disminuyó una tercera parte en los últimos 13 años, para situarse en 43 defunciones por cada 100,000 nacimientos (situación que todavía está lejos del ideal: 22 muertes). En cuanto a mortalidad infantil, el ob­jetivo está cumplido, ya que sólo existen 16 muertes por cada 100,000 infantes nacidos.

El personaje que ejecuta esta operación se llama Joseph Shrawder, que desde hace un año es el CEO del área de Cuidado de la Salud de GE en América Latina. Gracias a sus empleos previos conoce cada rincón de la región y sus necesidades. Las oportunidades de negocios.

En México goza de un campo fértil. Ac­tualmente, el gobierno federal destina 6% de su PIB al tema de salud, cifra que aumentó 1 punto porcentual en una década. La meta es alcanzar el 9% del PIB que señala la OCDE.

Pero hay factores que representan un severo y crónico dolor de cabeza: el buen uso de los recursos públicos, junto con la calidad, el acceso y la disponibilidad de los servicios médicos. Algo que Joseph tiene claro: “Cada país de América Latina tiene un reto con sectores de la población que necesitan cuidado para la salud y puede estar relacio­nado con el costo, con la disponibilidad o el acceso. Si te encargas de esas tres cosas no hay mucho más que hacer. Puedes tener un muy buen sistema de salud, si puedes lograr el costo y la calidad correctos, en los lugares adecuados.”

 

¿Un mal incurable?

Una de las estrategias más ambiciosas de GE es el programa “Healthymagination”, creado en 2009 y que cuenta con un presu­puesto de 6,000 mdd que serán invertidos en proyectos que contribuyan a solucionar los tres problemas más comunes de los sis­temas de salud en el mundo: costo, calidad y disponibilidad.

Para concretarlo, los ingenieros y téc­nicos imaginan productos más pequeños e igual de efectivos que los grandes aparatos que se encuentran dentro de los hospitales. Así logran que máquinas de rayos X y ultrasonidos quepan en la mochila del médico que viaja ocho horas en autobús, y luego camina otras tres para llegar a la clínica ru­ral que atiende.

El tema, entonces, no es falta de demanda. No. Es una cuestión de dinero, estrictamente.

Sin embargo, el sistema de salud federal en México enfrenta, por citar sólo un factor, un mal manejo de los recursos en los esta­dos. En el informe de fiscalización de 2012 al SP, la Auditoría Superior de la Federación reportó que el gobierno federal debe recuperar 2,223 mdp, cuyo gasto no está justificado; además de que existían otros 2,210 mdp que no habían sido ejercidos hasta diciembre de ese año.

La ASF encontró que las autoridades esta­tales destinaron los recursos de salud a otros programas “más importantes”: pagaron servicios o personal no vinculados con el SP; contrataron médicos que no cuentan con el perfil adecuado y compraron medicamentos que no están en el cuadro básico; no ejercie­ron los recursos, o simplemente no tienen la documentación para comprobar los gastos.

Ante eso, GE, con el programa “Healthymagination”, busca ajustar sus objetivos en función de las prioridades del país. El equipo de Relaciones Institucionales, de Mercadotecnia y Ventas se reúne con sus homólogos de los sistemas de salud gu­bernamentales para establecer prioridades.

Una vez que conocen las necesidades presentan un plan de trabajo con programas de salud que trabajen de la mano con los productos de la compañía. Al concretarse, además de los equipos médicos, GE entrega un plan de logística, entrenamiento a los prestadores de servicio para que realicen diagnósticos correctos con el equipo y brin­da soporte técnico.

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Los “curadores”

La competencia en este sector es intensa. Mario Luis Chao de la Cruz, director global del Sector Salud para la consultora Everis, asegura que no se puede hacer un ran­king, ya que hay un abanico de productos, dispositivos, software, medicina persona­lizada, genética y servicios que se están desarrollando actualmente, aunado a que el mercado se transforma cada año a un ritmo vertiginoso.

La Secretaría de Economía, por su parte, reconoce que las compañías líderes en México y a nivel mundial son Johnson & Johnson, GE Healthcare, Phillips, Siemens Healthcare, Toshiba, Cardinal Health, Medtronic y Baxter International.

Baja California es el clúster de éxito en el país, con 60 empresas manufactureras que exportan a otras naciones. En la entidad no sólo hay empresas pequeñas; también se ins­talaron marcas como Cardinal Health, Tyco Healthcare, Medtronic y Pall Life Science.

El “cerebro” de GE en esta materia se despliega a través de varios países, pero en el caso de América Latina su base está en Belo Horizonte, Brasil, donde adquirió el año pasado a Omnimed y XPro, dos fabricantes especializados en el diseño de aparatos de monitoreo de signos vitales, de diagnóstico y tratamiento de enfermedades vasculares, así como de rayos X.

El resto de sus productos proviene de los centros de investigación y desarrollo de Nueva York, Estados Unidos; Múnich, Alemania; Shanghai, China, Bangalore e In­dia. En el caso de México, su área de salud está enfocada en brindar asesoría, soporte técnico y reparación de todos los equipos que hay en el país, pero no tiene planes inmediatos de generar un centro de diseño.

 

La transmisión de experiencias

GE se ha especializado durante muchos años en imagenología y monitoreo de signos vitales. No obstante, Shrawder sabe que el futuro de la innovación tecnológica está en la movilidad del paciente y en la disponibili­dad de la información clínica en la nube.

“En los últimos años, la movilidad de la información del cuidado de la salud y acceso a los servicios de salud es igual a la movilidad de la gente. Eso significa que los expedientes clínicos y la información de salud deben estar disponibles en la nube, de la misma manera en que puedes almacenar música y películas; no en tu computadora, no en un aparato, sino en algún lugar de Internet”, explica.

El pronóstico a cinco años es que el paciente acuda a cualquier hospital, en cualquier entidad geográfica, y no tenga que cargar con su expediente clínico a todos lados; que los exámenes médicos no se repi­tan cuando el paciente busca una segunda opinión, y que el historial clínico pueda ser alimentado por distintos especialistas y de forma simultánea.

No obstante, el CEO del Cuidado de la Salud de GE reconoce que hay muchos retos por enfrentar, sobre todo en lo que tiene que ver con mejorar los servicios respecto a los cuidados del paciente, así como la certeza de los diagnósticos realizados a partir de los estudios de imagenología, que deben ser cada vez más económicos.

Para ello el equipo de 3,000 ingenieros y científicos que hoy trabajan en los cuatro centros de desarrollo de GE continúan mejo­rando sus productos a través de las experien­cias personales que les ha tocado vivir con un amigo o familiar enfermo.

Tal como ocurrió con el padre de Shraw­der, quien hace 15 años tuvo problemas de corazón y tuvo que aplicarse un cateterismo, lo que determinó la urgencia de una cirugía de bypass. “Ahora está más saludable y pue­do decir que los aparatos médicos jugaron un papel realmente importante para extender su calidad de vida.”

Hoy, sin embargo, en México se habla de productos tecnológicos para el cuidado de la salud, pero en los centros de salud se siguen escribiendo historias de terror, como aquella que significó el epitafio de Juan.

 

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