Una ciudad inteligente deberá orientarse  hacia la sustentabilidad, la tecnología  e  innovación con el enfoque sobre las necesidades de sus habitantes y empresas.

 

 

Crear ciudades con altas nociones de sustentabilidad y movilidad es el siguiente modelo en la planeación de urbes. En un comentario de análisis, Marcos Vazquez, Socio responsable de Sector Público para la consultoría Everis México explica que la avalancha de diferentes visiones, iniciativas y proyectos vinculados al concepto smart city en los últimos meses está siendo abrumadora.

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Estas iniciativas son  muy ambiciosas:  juntan  inversiones millonarias que implican largos plazos de ejecución.

Sin embargo, explica, es necesario  disponer de una visión  más realista y amplia de la ciudad del futuro, no sólo en los ámbitos ligados a la tecnología y las infraestructuras -siempre necesarias-, sino en todos aquellos que hacen de una ciudad un espacio inteligente completo: economía, medioambiente, movilidad, gobierno, innovación, bienestar, seguridad, talento, etc.

Un modelo global que tenga en cuenta y evalúe todos estos ámbitos, considere a todos los agentes de la sociedad y tenga foco en el ciudadano (el cliente y usuario de la ciudad inteligente). Esto nos permitirá identificar áreas de mejora en las ciudades e incorporar actuaciones, proyectos e iniciativas a sus planes estratégicos.

Pensar en la smart city global implicaría desarrollar espacios inteligentes en barrios, calles o incluso comunidades de vecinos, un proyecto que esté orientado al comercio y al turismo.

Esto permitiría experimentar de forma controlada e implantar aquellas iniciativas exitosas en diversos puntos de la ciudad, construyendo “paso a paso” esa ciudad del futuro  como objetivo.

 

¿Cuáles serán las claves?

 

Talento Local: hay un hecho evidente, jamás existirá una smart city sin una smart society, y ésta sólo puede estar compuesta por smart citizens. La inversión en tecnología e infraestructuras debe ir de la mano, necesariamente, de inversión en talento local y conocimiento.

Innovación Social:  el ciudadano se convierte en el proveedor de soluciones a problemas locales.  Al norte de Europa, existen comunidades para compartir talento y habilidades, iniciativas para reciclaje de dispositivos electrónicos, sistemas para compartir el coche y las rutas de transporte, y un largo abanico de iniciativas que hacen de la ciudad espacios más sociales y resuelven problemas allí donde las administraciones pública no llegan.

 Espacio Digital:  las ciudades ya no son únicamente espacios físicos. Será necesario crear, mantener y gestionar la identidad digital de la ciudad en su conjunto: recursos, servicios, información, etc… y hacerlo de manera coordinada en la red, junto con las personas y ciudadanos que forman parte de ella.

Tratar de construir una ciudad inteligente es poner el  foco de atención sobre el ciudadano.

 

 

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