Definir lo justo siempre será difícil y es algo a lo que quizá sea poco realista aspirar a conseguir. Sin embargo si estamos un poco más conscientes de cómo la desigualdad afecta nuestra libertad y cómo se refleja en el bienestar y calidad de vida de las personas, podremos poner en contexto una discusión que tendremos cada vez más presente en el mundo y en el país.

 

 

La desigualdad es un problema que crece en gran parte del mundo. Una de las mediciones más comunes para medirla es el coeficiente de Gini, utilizado en México.

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Es importante y útil poder entender cómo medimos la pobreza y de esta forma  tener bases sólidas para opinar y tomar posturas normativas al respecto.

Entre economistas, politólogos y otros interesados en el tema existen tres formas generalmente empleadas para hacer la medición. El coeficiente de Gini, el índice Theil y el índice Palma. Las tres medidas con ventajas y desventajas en la forma que muestran la desigualdad.

Al combinarlas, ofrecen una gran riqueza de información permitiendo entender las dinámicas del cambio social entre los países.

Para facilitar el entendimiento general de los tres métodos de medición, una explicación simplificada de los tres.

 

Coeficiente de Gini

El coeficiente de Gini es la más famosa medición de desigualdad relativa. Parte de la construcción de un espacio donde se arreglan los porcentajes de ingreso contra los porcentajes de población, formando una distribución en segmentos de población (usualmente deciles) donde se traza una línea recta de 90 grados conocida como línea de igualdad. Esta línea representa la igualdad perfecta (una relación 1 a 1 entre ingreso y población),dentro de este espacio se traza una llamada curva de Lorenz que relaciona el ingreso real y el segmento de población.

Una vez construido el espacio se realiza una comparación entre la línea de igualdad y la curva de Lorenz, la lógica que se sigue es la de que entre mayor es la distancia de la curva de Lorenz con la línea de igualdad (el espacio A en la gráfica) mayor es la desigualdad en dicha sociedad.

Para transformar esta observación en una medición utilizable para la comparación y el desarrollo de políticas públicas se calcula la razón del área entre la línea de igualdad y la curva de Lorenz (A) entre  el área total debajo de la línea de igualdad (B). El resultado es un número entre 0 y 1, donde 0 es la igualdad absoluta y 1 la desigualdad absoluta.

gini_diego

 

Índice Theil

El segundo índice usado es el llamado índice Theil, el cual está basado en el concepto de entropía tomado de la termodinámica y aplicado a la información.

Esta medición es una medida del “desorden” o entropía presente en un sistema. Entre mayor es el orden (mayor es la dispersión entre el ingreso y la población), menor es la entropía y existe mayor desigualdad, entre mayor es el desorden (menor es la dispersión entre el ingreso y la población), mayor es la entropía y mayor es la igualdad.

Esta medición aunque es arbitraria y es una aplicación sacada directamente de la física y la teoría de la información para ser llevada a la economía. Es muy bien aceptada entre los que estudian la desigualdad y durante mucho tiempo ha sido una medición alternativa al coeficiente Gini.

 

Índice Palma

La tercera medición es el índice Palma, la más joven de estas mediciones, desarrollada y promovida en gran medida por investigadores del Kings College London.

El Palma asume que si bien las dos mediciones anteriores son muy útiles y han tenido éxito en sus estimaciones, estas fallan en capturar los extremos de la desigualdad. Otorgándole un mayor peso a las clases medias y por tanto produciendo resultados que no reflejan los cambios en igualdad entre los deciles más bajos y los más altos. Adicionalmente el Palma ha sido propuesto como una medida  mejor para comunicación en términos de economía política, pues ilustra con mucha claridad la brecha de ingresos entre los extremos.

La estimación del Palma es la razón del ingreso del 10% más alto de la distribución del ingreso  decil X) entre el ingreso del 40% más bajo (los deciles I,II,III y IV). Este resultado arroja una medida que refleja qué tanto cambia la dispersión del ingreso entre los extremos de la distribución.

Un Palma grande implica que el 10% más rico (decil X)  incrementa su diferencia con el 40% más pobre (deciles I, II, III y IV). Un Palma bajo implica un cierre de esta brecha.

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*Fuente: Alex Cobham y Andy Sumner

 

Las tres mediciones cuentan con pros y contras pero en conjunto son muy efectivas para entender la dinámica de la distribución del ingreso y poner en contexto las implicaciones que los cambios positivos o negativos en desigualdad tienen.

Para ilustrar la importancia de tener un entendimiento básico de estos temas usemos el ejemplo de México. En los últimos 16 años México ha pasado de un Gini de 0.543 en 1992  a uno de a 0.530 en 2008. Este cambio puede ser interpretado de dos formas.

Una primera narrativa puede argumentar que México es más igualitario pues aunque tan solo sea una disminución marginal, es una reducción en la desigualdad. La segunda narrativa puede concluir que han sido 10 años de estancamiento, pues la desigualdad cambio marginalmente y no tiene mayor impacto en el acceso a oportunidades.

Si en este punto calculamos el Palma en los dos períodos y lo empleamos en ambas narrativas podemos tener una tercera. En efecto la desigualdad disminuyó debido a que ocurrieron cambios que afectaron a las clases medias cerrando la brecha entre estas y los más pobres. Sin embargo al mismo tiempo la desigualdad entre los más ricos y los más pobres creció.

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*Elaboración propia con datos de INEGI

En México este ha sido el caso en los últimos  años con una desigualdad creciente en los extremos y decreciente en el centro. Es decir una clase media más vulnerable.

 

¿Por qué es relevante conocer estos métodos?

Amartya Sen premio nobel de economía 1998 y uno de los académicos más notorios en esta área ha sido uno de los más grandes críticos de las distintas metodologías para medir la desigualdad relativa. En sus muy famosas “Tanner lectures” donde expone muchos de estos métodos  y posteriormente en “La idea de la justicia”, señala que toda teoría de la justicia tiene en algún lugar incorporada la igualdad, reflejando el principio fundamental de que todo ser humano debe ser visto como un igual.

La conclusión de Sen es que la verdadera pregunta a responder no es la de una métrica precisa para la igualdad (útil para poner en contexto y poder tomar decisiones de política pública) sino la de impulsar las capacidades. Para Sen las capacidades afectan las oportunidades y por ende la libertad de las personas.

Definir lo justo siempre será difícil y es algo a lo que quizá sea poco realista aspirar a conseguir. Sin embargo si estamos un poco más conscientes de cómo la desigualdad afecta nuestra libertad y cómo esto se refleja drásticamente en el bienestar y calidad de vida de las personas, podremos poner en contexto una discusión que tendremos cada vez más presente en el mundo y en el país. La discusión pública cada vez pasa más por este problema, participar en ella de forma informada es una forma de contribuir a la construcción de una sociedad más igualitaria e inclusiva.

Para una lectura mucho más técnica que compara algunas de estas mediciones los siguientes artículos son informativos:

Sobre el Palma y el Gini : Putting the Gini back in the Bottle? The Palma as a policy relevant measure of inequality

Sobre el índice Theil: http://utip.gov.utexas.edu/abstract.html

 

Contacto:

Twitter:  @DiegoCastaneda

e-mail: [email protected].

 

 

*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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